El municipio bonaerense de San Isidro se encuentra en vilo hace casi 20 días debido a que las líneas 333, 707, 407, 437 y 700 no circulan y los choferes no cobran hace ya dos meses, autoridades y dirigentes apuntan a la inacción del intendente Ramon Lanús.
Los vecinos se encuentran aislados e impedidos de movimientos básicos como mandar a sus hijos a la escuela y el intendente Lanús hace malabares para culpar del desastre a la provincia y no a nación, que retiene las partidas de los subsidios.
La crisis de esas líneas viene de larga data, fruto del efecto dominó que comienza con la motosierra a nivel nacional, y se fue agravando paulatinamente.

Todos los consultados hablan de la pasividad del gobierno local que encabeza Lanús como uno de los elementos necesarios para alcanzar este nivel de colapso, al que se llega luego del estallido a partir de la guerra en Medio Oriente.

La línea de los delegados es clara. “Más allá de que la empresa sea privada, el municipio debe garantizar el servicio público y el bienestar de los vecinos que hoy no tienen cómo moverse”, sostienen.
El concejal renovador Federico Meca agrega un elemento clave. “Llevamos más de dos semanas en esta situación y sin resolución a la vista. El municipio debería haber puesto colectivos propios, transitoriamente, hasta encontrar una solución definitiva. Y usar su poder y autoridad para obligar a la empresa a pagar los salarios”.
Frente a esta situación, Lanús promueve la absorción de esos recorridos por parte de las otras empresas que operan en el distrito, alternativa que aún está lejos de concretarse.
La preocupación central de los choferes, en caso de que ocurra la fusión, pasa por el respeto a la antigüedad como trabajadores. Hay dos mil familias, que se desempeñan en estas empresas, en estado de absoluta incertidumbre.

Hoy la causa de la falta de servicio es la medida de fuerza de los choferes que reclaman sus salarios, pero el desfinanciamiento es tal que ni el taller ni la gomería están en condiciones de reparar las unidades que sufren un desperfecto o el simple desgaste.
De esta manera, todo un municipio se encuentra paralizado debido al cese de actividades que emprendieron las líneas que circulan en la zona, dejando a la deriva a vecinos.