El viaje de Axel Kicillof a España, junto a una comitiva de funcionarios, fue financiado en gran parte por el Consejo Federal de Inversiones, que cubrió viáticos, alojamiento y pasajes de parte del equipo; la gira se realizó a comienzos de mayo de 2026 en Madrid y Barcelona, en el marco de una cumbre progresista convocada por el gobierno español, y generó polémica política por el uso de fondos públicos.
La delegación estuvo integrada por funcionarios clave del gobierno bonaerense, entre ellos Carlos Bianco y Cecilia Nicolini, además de asesores y personal de custodia. En total, fueron siete personas que acompañaron al mandatario en una agenda internacional con fuerte contenido político. Esta travesía al Viejo Continente se dio en el marco de una crisis social y económica que atraviesa no solo a la gestión nacional sino también provincial, con el recorte de programas de asistencia social y otras complicaciones en la gestión de Kicillof como el caso IOMA.
Según trascendió de fuentes oficiales, el financiamiento fue mixto: mientras que algunos pasajes, incluidos los del propio gobernador, habrían sido abonados de manera personal, el grueso de los gastos operativos, como hoteles y viáticos, fue cubierto por el CFI, un organismo sostenido por fondos de las provincias.


Vale remarcar que el Consejo Federal de Inversiones es una entidad creada en 1959 para promover el desarrollo regional mediante asistencia técnica y financiamiento a proyectos productivos, con recursos aportados por las provincias a partir de la coparticipación federal.
Sin embargo, su funcionamiento ha sido cuestionado en reiteradas oportunidades por el uso discrecional de fondos, especialmente en lo referido a misiones internacionales y gastos vinculados a actividades políticas, lo que vuelve a quedar bajo la lupa tras este viaje.

La gira incluyó reuniones con dirigentes europeos y líderes progresistas, además de la participación en el foro internacional donde coincidieron mandatarios de América Latina y Europa, en un contexto de creciente articulación política entre gobiernos de ese signo ideológico.

Durante su estadía, Kicillof desplegó una agenda institucional y política que incluyó encuentros con empresarios, funcionarios y referentes del progresismo global, al tiempo que aprovechó la visibilidad internacional para posicionarse en clave electoral hacia 2027.

El viaje también dejó expuesta la interna del peronismo, con dos delegaciones diferenciadas: una alineada con el gobernador bonaerense y otra referenciada en el kirchnerismo más cercano a Cristina Kirchner, evidenciando tensiones dentro del espacio.
En este contexto, la polémica por el financiamiento del viaje se suma a un escenario político ya tensionado, donde el uso de recursos públicos y la proyección internacional de dirigentes locales vuelven a instalarse en el centro del debate.