La interna del peronismo bonaerense escaló durante estos últimos meses en la provincia de Buenos Aires, donde sectores de La Cámpora cuestionaron al gobernador Axel Kicillof por recortes en políticas sociales, en medio de la crisis económica que atraviesa el país bajo la gestión de Javier Milei, mientras desde la Legislatura se impulsa declarar la emergencia alimentaria para atender la situación.
El conflicto se da en un contexto de fuerte deterioro económico, con caída de la actividad, inflación sostenida y retracción del consumo, factores que impactan con mayor crudeza en el Conurbano bonaerense. Datos recientes reflejan retrocesos en la industria y el comercio, junto a subas de precios en alimentos, lo que profundiza la vulnerabilidad social.
En ese escenario, desde La Cámpora responsabilizan principalmente al Gobierno nacional por el ajuste y la quita de fondos, pero también apuntan a la administración provincial por no generar herramientas suficientes para sostener la asistencia alimentaria. El reclamo combina respaldo político con críticas directas a la gestión bonaerense.

Uno de los ejes de tensión es el proyecto del senador Mario Ishii para declarar la emergencia alimentaria, iniciativa que generó ruido interno y dejó expuestas las diferencias dentro del oficialismo. El planteo busca reforzar la intervención estatal ante el crecimiento de la demanda social.
Desde el ala dura del cristinismo insisten en que la Provincia debe priorizar la asignación de recursos a políticas básicas como la alimentación, incluso en medio de la disputa con Nación por fondos adeudados. “Es inentendible recortar alimentos en crisis”, advierten desde el bloque comandado por Facundo Tignanelli en la Cámara de Diputados bonaerense, marcando un límite político hacia adentro.

Las críticas también alcanzan la ejecución de programas sociales. Referentes camporistas cuestionan anuncios oficiales, como aumentos en partidas alimentarias, al señalar que se tratarían de actualizaciones atrasadas o recortes previos compensados parcialmente, lo que alimenta la desconfianza interna.

En esta sintonía, desde La Cámpora advirtieron sobre el impacto concreto de los recortes, especialmente en programas como Mesa Bonaerense, clave para garantizar asistencia a estudiantes. La posible interrupción de estas políticas, señalan, tendría efectos directos en millones de familias.

La disputa revela una doble presión sobre Kicillof: por un lado, la pelea con la Casa Rosada por recursos; por otro, las tensiones internas del peronismo que exigen redefinir prioridades en medio de la crisis. Con la situación social en deterioro, la Legislatura se convierte en un nuevo escenario de presión política dentro del oficialismo.