El cristinismo bonaerense asociado a La Cámpora, entre dirigentes, legisladores e intendentes impulsan la negociación con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof una reforma electoral integral en el territorio bonaerense de cara a 2027, que incluiría cambios en las PASO, reelecciones de intendentes, calendario electoral y la posible implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), en medio de tensiones internas y el impacto de iniciativas nacionales.
La discusión se aceleró luego de que el gobierno de Javier Milei enviara al Congreso nacional un paquete de reformas políticas que propone eliminar las PASO, modificar el financiamiento partidario y avanzar hacia la BUP, lo que obligó a las provincias a revisar sus propios sistemas electorales.
En este contexto, el peronismo bonaerense busca evitar decisiones fragmentadas y avanzar en un acuerdo amplio que defina reglas claras antes del inicio del calendario electoral, con la premisa de discutir estos cambios en años no electorales para garantizar previsibilidad institucional.
Uno de los ejes centrales es la reelección de intendentes, actualmente limitada por la Ley 14.836 sancionada en 2016 bajo la gestión de la exgobernadora María Eugenia Vidal, que solo permite un mandato consecutivo adicional, lo que dejaría fuera de competencia a decenas de jefes comunales en 2027.
El tema genera tensiones dentro del propio oficialismo, ya que sectores como el Frente Renovador se oponen a modificar la norma, mientras que dirigentes cercanos a Kicillof impulsan revisar los límites o encontrar alternativas, incluso a través de la vía judicial. Según pudo saber CRONOS, en el entorno del massismo mantienen firme su postura, teniendo al legislador bonaerense Rubén Eslaiman, como máximo impulsor de la ley en 2016.
El segundo punto clave son las PASO, que el kirchnerismo busca sostener en la provincia como herramienta para ordenar internas, pese a que a nivel nacional el oficialismo promueve su eliminación y distintos sectores políticos cuestionan su costo y eficacia. Vale recordar que dicha reforma nacional fue creada en 2009 en pleno gobierno de Cristina Kirchner y fue aplicada en 2011
La principal novedad del debate es la apertura a la Boleta Única de Papel, históricamente resistida por el kirchnerismo, pero que ahora podría ser aceptada para la elección general como parte de un acuerdo más amplio, mientras la oposición la impulsa como mecanismo de transparencia.
Incluso se analiza un esquema mixto: mantener la boleta partidaria en las primarias y aplicar la boleta única en la elección general, con el objetivo de simplificar el proceso electoral y reducir conflictos logísticos.
Otro punto en discusión es el calendario electoral de 2027, donde el kirchnerismo plantea volver a elecciones unificadas con la Nación, tras cuestionamientos internos al desdoblamiento aplicado en comicios anteriores.
La reforma electoral se inscribe en una disputa política más amplia dentro del peronismo bonaerense, atravesada por la proyección nacional de Kicillof y la necesidad de ordenar liderazgos en un escenario con múltiples candidatos, lo que vuelve clave definir las reglas de juego antes de la próxima contienda.