El gobernador bonaerense Axel Kicillof recibió durante el mediodía del lunes al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, en la Casa de Gobierno de La Plata, en un encuentro reservado que tuvo como eje la crisis interna del peronismo, la situación política y económica del país y la necesidad de sostener la unidad de cara al escenario electoral de 2027.
La reunión se dio en un momento de fuerte tensión dentro del espacio, atravesado por diferencias entre sus principales sectores. Kicillof y Massa representan dos de las corrientes centrales del armado peronista, que también incluye al kirchnerismo referenciado en Cristina Kirchner y La Cámpora.
Según pudo averiguar CRONOS, ambos dirigentes coincidieron en la importancia de evitar una fractura y avanzar en una estrategia común, en un contexto donde el peronismo busca reordenarse tras la derrota electoral y reposicionarse frente al gobierno de Javier Milei.

El encuentro también se inscribe en una discusión más amplia sobre el liderazgo y el armado político hacia 2027. En ese horizonte, Kicillof aparece como uno de los posibles candidatos presidenciales, mientras que Massa mantiene influencia territorial y peso en la construcción de consensos dentro del espacio. Además, hubo quienes dicen que el líder renovador quisiera tener una revancha contra Milei, después de la derrota en el ballotaje 2023 que produjo la llegada del actual presidente al Poder Ejecutivo nacional.
En paralelo, distintos sectores del PJ vienen presionando para definir reglas claras de competencia interna, incluso con la posibilidad de dirimir candidaturas en una interna abierta, lo que refleja el nivel de disputa latente dentro de la coalición.

La reaparición de Massa en la escena política también suma señales hacia adentro del peronismo. En los últimos días participó de actividades con intendentes y dirigentes, en gestos que buscan fortalecer su rol en la reorganización del espacio y sostener la idea de unidad como condición clave.
Aunque sin definiciones públicas, la cumbre en La Plata dejó en claro que, pese a las diferencias, los principales referentes del peronismo intentan evitar una ruptura. El desafío, admiten en el espacio, será equilibrar liderazgos y construir una alternativa competitiva sin que la interna termine debilitando al conjunto.