La Junta Electoral del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires formalizó la asignación de números y colores para las listas que competirán en las internas del 15 de marzo de 2026. La medida, tomada el 20 de febrero, impacta en distritos como Morón, San Miguel y General Pueyrredón, donde distintas corrientes medirán fuerzas en una elección que ordenará el tablero peronista.
El proceso se encuadra en el cronograma aprobado por el Consejo Provincial y completa la oficialización de nóminas realizada días atrás. Con la Resolución 29, el partido terminó de dar forma a la oferta electoral interna, un paso clave en medio de debates por la conducción y la estrategia opositora frente al escenario político bonaerense.

Desde ahora, la disputa territorial quedará identificada principalmente por tres referencias: Celeste 2, Azul 4 y Blanco 6. Más que un dato formal, el color funciona como marca política en el cuarto oscuro, sintetizando alineamientos y liderazgos en pugna dentro de un espacio que busca reordenarse tras meses de tensiones.
En la Primera y Segunda Sección Electoral, municipios como Tres de Febrero, San Nicolás y Zárate exhiben competencia entre dos y hasta tres listas. La fragmentación expresa diferencias locales, pero también discusiones de fondo sobre el rumbo del peronismo y el tipo de oposición que debe construir frente al oficialismo provincial y nacional.

En distritos del interior como Junín, Lincoln o Coronel Suárez se replica el esquema tripartito o la polarización entre Azul 4 y Blanco 6. Allí, los lemas que acompañan algunas boletas buscan imprimir identidad y épica, en una contienda que combina disputas municipales con posicionamientos hacia el armado de 2027.
Con los colores ya definidos y la publicación oficial en marcha, el PJ bonaerense entra en la recta final hacia la votación. La elección no sólo renovará autoridades partidarias, sino que funcionará como termómetro del equilibrio interno y como ensayo general de cara a los desafíos electorales que se vienen.
