viernes 26 de julio de 2024 - Edición Nº2857
Cronos Noticias » Sociedad » 25 ene 2024 16:27

Turismo provincial

Destinos bonaerenses: las lagunas de Epecuén, Guaminí y Balcarce que parecen espejos de agua

El territorio de la Provincia deslumbra sus espacios acuáticos para todos los turistas que quieran optar por un fin de semana refrescante en medio de la naturaleza.


  • Destinos bonaerenses: las lagunas de Epecuén, Guaminí y Balcarce que parecen espejos de agua

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La temporada de verano continúa en la Provincia de Buenos Aires con diferentes propuestas en los distintos distritos y puntos estratégicos del territorio. Con las oleadas de calor que caracterizan a la temporada, el turismo bonaerense ofrece imperdibles lagunas para pasar en familia un fin de semana rodeado por la naturaleza.

Entre sus ofertas, se encuentra el Lago Epecuén, con aguas curativas dentro de un pueblo en ruinas. Se encuentra en Adolfo Alsina, a 520km de la Capital Federal y se destaca por mostrarse entre edificios y árboles petrificados por la sal. La misma es una ciudad que la inundación en el año 1985 dejó inhabitable.

La Historia nos remonta a 1920, cuando la localidad comenzó a surgir como lugar turístico de esplendor por los beneficios para la recuperación integral del cuerpo que poseía. Las personas llegaban en tren y en auto para relajarse en ese entorno natural único.

Sin embargo, vino la inundación de toda la ciudad, que dejó un escenario apocalíptico. Entonces, el pueblo buscó distintas alternativas para reponerse de la tragedia. La villa como tal ya no existía. Con el paso del tiempo, las ruinas se convirtieron en un museo a cielo abierto con recorridos guiados y cartelería informativa que señala memoriosa la historia de cada rincón.

El lago es conocido por sus propiedades curativas. Sus aguas se equiparan a las del Mar Muerto, en Medio Oriente. Tienen cuatro veces más sal que el mar, entre 180 y 200 gramos por litro y eso hace de Epecuén uno de los principales destinos agraciados para turismo termal de la provincia de Buenos Aires.

En ese aspecto, Viviana Castro, quien es guarda parques de la Reserva Natural, Histórica y Cultural Laguna Epecuén, destacó que “tenía 20 años cuando se inundó la Villa. La inundación se llevó mi casa y mi historia. Nuestra misión es que quienes vienen conozcan lo que pasó”

“Actualmente estamos abocados a la tarea de conservación y en constante relación con científicos, arqueólogos y paleontólogos. Nos encontramos seleccionando y estudiando fósiles”, agregó la guarda parques de la Laguna Epecuén.

Por otra parte, se encuentra la Laguna La Brava, el paraíso escondido en la serranía bonaerense. Con una lámina de agua de 420 hectáreas y rodeada por las sierras, la misma se encuentra en Balcarce y promete experiencias recreativas para una desconexión total: navegación a vela y cabalgatas, pesca y trekking, escalada y ciclismo, stand up paddle, tirolesas, rappel y parapente.

En bote por la laguna La Brava, la brisa cálida acaricia los semblantes y relaja. “La gente nos elige para realizar distintas experiencias en contacto directo con la naturaleza”, afirmó Nadia Beilison, gerente de Piedra Naranja, un emprendimiento de turismo sustentable que cuenta con ocho cabañas a orillas de la laguna y al pie de la sierra.

Gastronomía y experiencias. Se puede practicar windsurf, kitesurf y windfoil con equipo propio. “Estamos a 30 kilómetros de Capital Federal y a 43 de Mar del Plata. El agua de La Brava no está contaminada, lo que la convierte en completamente ideal”, concluyó.

Por último, se encuentra la Laguna del Monte, con pesca y deportes acuáticos. Ubicado en la ciudad de Guaminí, el paisaje lacustre es garantía de descanso y puestas de sol alucinantes. La Laguna del Monte está rodeada de árboles en medio de un balneario con camping y parrillas para pasar un día a pura diversión.

Allí la pesca es la actividad principal y abundan especies como pejerreyes, dientudos y bagres. También está de moda el kitesurf, un deporte acuático que consiste en desplazarse por el agua impulsado por una cometa.

Desde 2016, tengo una escuela llamada KiteLake, con alrededor de 80 aficionados que practican en el lago. Gracias a las distintas costas que tenemos en el pueblo, podemos navegar a todos los vientos”, explicó Marcos Casserly, instructor en distintos niveles. “Para iniciar no se necesita nada porque brindamos el equipo completo”, aseguró.

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