miércoles 10 de agosto de 2022 - Edición Nº2141
Cronos Noticias » En Foco » 15 nov 2021 12:03

Bitácoras bonaerenses

Una derrota un poco menos amarga: el ganar perdiendo

El Frente de Todos tuvo su remontada a medias, pero celebró igual. Cómo se configura el escenario de poder en la Legislatura bonaerense.


  • Una derrota un poco menos amarga: el ganar perdiendo

Una derrota digna, el “ganar perdiendo”, el “perder ganando”, son todas palabras que pueden graficar la escena de festejo que dejó el bunker del Frente de Todos, allá en Complejo C de la Chacarita. Exultantes, Alberto Fernández, Axel Kicillof, Sergio Massa y Victoria Tolosa Paz hablaron ante los militantes como si se hubiera ganado la elección. Hasta el Presidente convocó a “festejar el triunfo” el miércoles en Plaza de Mayo, el Día de la Militancia. Los resultados parciales muestran que Juntos ganó la elección para diputados nacionales con el 39,81 por ciento, sobre el Frente de Todos que logró 38,53 por ciento. La victoria/derrota ajustada.

A no ser que el escrutinio definitivo cuente otra historia, la lista de Diego Santilli se impuso sobre la que encabeza Victoria Tolosa Paz. En las elecciones provinciales, Juntos se impuso en siete de las ocho secciones electorales, salvo la Tercera, el histórico reducto de resistencia del kirchnerismo. En las municipales, el mapa de la Provincia de Buenos Aires está prácticamente teñido de amarrillo, Juntos ganó en 109 distritos de los 135. Los números parecen claros, pero como se anticipó en la columna anterior, desde la Gobernación en La Plata el objetivo era la pelea por las bancas en la Legislatura bonaerense. La batalla táctica

En esa compulsa, el “ganar perdiendo” también es relativo. Si bien el Frente de Todos -desde diciembre- empatará el Senado con Juntos, con 23 bancas a cada bloque y con la posibilidad de que la vicegobernadora, Verónica Magario sea quien desempate, en Diputados el escenario es una tanto adverso. Hasta el recambio, el Frente de Todos tendrá 45 bancas, pero con los resultados de ayer bajaría a 42, mientras Juntos subiría de 38 a 41 escaños. La ecuación legislativa se posa sobre los otros espacios. Cambio Federal se quedará con dos bancas. En teoría ese espacio integra Juntos, así que habría un virtual empate también en la Cámara Baja. La mirada de posa sobre los otros espacios, el Partido Fe y el bloque 17 de Noviembre se quedan con una banca cada uno. Estos dos espacios siempre jugaron con el oficialismo. Pero el dato es que a partir de diciembre el Frente de Izquierda tendrá dos bancas y los ojos se posarán sobre el debut de Avanza Libertad, el partido de José Luis Espert, que tendrá tres bancas en Diputados, vitales para desequilibrar la correlación de fuerzas. El tablero legislativo.

Párrafo aparte merece Magario, quien desde diciembre tendrá la oportunidad de revitalizar su imagen y posición dentro del gobierno bonaerense, después de un debut con todas las luces, que derivó en el poco juego dentro del tablero político y un papel casi inadvertido. La ex intendenta de La Matanza tiene la oportunidad para gestar un armado propio y que le vuelva a hacer soñar con ser la candidata a gobernadora. Se viene la discusión del proyecto de Presupuesto y Ley Impositiva 2022 y la Cámara Alta será nuevamente clave. Segunda oportunidad.

Los cierto es que la “derrota digna” que celebró el Frente de Todos reposiciona el juego de poder en la Provincia. Otorga a Cristina, Máximos Kirchner y Martín Insaurralde el premio de la “remontada”, luego de la intervención del Gabinete que sufrió Kicillof pos derrota de las PASO. Lo claro es que el rol de los intendentes del Conurbano, esos jefes territoriales que se niegan a caer en el olvido de la historia política, volvieron a tener un papel fundamental a la hora de traccionar los votos desde abajo, con militancia, despliegue territorial: sea con punteros y aparato político o con los “15 mil remises” para ir a votar. Los popes del Conurbano siguen de pie. El poder del territorio.

También ayudaron el “poner plata” en el bolsillo de la gente, el congelamiento de precios y bajar un escalón, de los varios que separan a la clase política de la sociedad, para “escuchar” los problemas reales que aquejan a la ciudadanía. Por el lado de Juntos, la campaña fue timorata, sin chispa y solo con el objetivo de conservar ese regalo del cielo que fue la diferencia sacada en las PASO. Un dato que no se debe olvidar es que la sociedad modificó su forma de voto (y lo seguirá haciendo). Gran parte del electorado vota según su coyuntura, según su economía y necesidades. Es esa gran porción que inclina la balanza de un lado al otro de la interminable grieta. Esa que hizo ganar a María Eugenia Vidal y Mauricio Macri en 2015, esa hizo triunfar a Axel Kicillof y Alberto Fernández cuatro años después y la que ahora, vuelve a poner su voto de una forma que puede ser variable en cualquiera de sus formas.

Por Juan Alfaro (ALFA)

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