jueves 15 de abril de 2021 - Edición Nº1659
Cronos Noticias » En Foco » 1 abr 2021 07:00

Bitácoras bonaerenses

¿Unidos ante la segunda ola?

Kicillof y Larreta nuevamente en el mismo sendero ante la suba de contagios de Covid. ¿Cómo será su relación en esta nueva etapa de urgencia?


Por: Juan Alfaro (ALFA)

La segunda ola de Covid ya está entre nosotros. Así, como en ese mar que tiene las aguas relativamente tranquilas y de repente una sola sacude la marea. En una semana los casos treparon alto, en la provincia de Buenos Aires se llegó a otro pico: 8.063 contagios en un solo día. El último pico, fue allá, el 28 de agosto de 2020, con 7.486 casos. Tan lejos, tan cerca.

Este recrudecimiento preocupa en gran medida en la Gobernación bonaerense de Calle 6, los pronósticos no son buenos. La situación de la Ciudad de Buenos Aires no es distinta, los casos también aumentan. Es así, la parte más poblada de la Argentina, el AMBA, une a los dos distritos, une los destinos –una vez más- de Axel Kicillof, Horacio Rodríguez Larreta y Alberto Fernández. El problema compartido.

La urgencia, según pudo confirmar CRONOS, hizo que las diferencias y rispideces que surgieron desde finales del año pasado se dejen de lado por un instante. A la tarde, Larreta le mandó un WhatsApp a Kicillof para reabrir el canal de diálogo que estaba clausurado. Ambos mandatarios charlaron de forma cordial y acordaron volver a hablar para coordinar medidas ante la segunda ola. Diplomacia de urgencia.

El escenario no es el mismo a esas postales conjuntas que Alberto, Kicillof y Larreta mostraron en la etapa de la cuarentena más dura del 2020. La rebelión de la policía bonaerense de septiembre y la solución del Presidente de sacarle coparticipación a Ciudad a favor de la Provincia, abrió una herida que se notó en los meses siguientes sobre el tratamiento conjunto de las medidas contra el Covid. La demora de las distintas dosis de vacunas no mejoró el escenario. Las distancias se hacían cada vez más grandes. Pero el temor de estos días es conjunto, nadie quiere ver colapsado su sistema sanitario y no les queda otra que sentarse en la misma mesa e intentar generar nuevamente políticas conjuntas. Esta vez, el riesgo es más serio. El horizonte nublado.

Este martes tendrá lugar una cumbre de urgencia en la Quinta de Olivos entre Alberto y Larreta, no se descarta la presencia de Kicillof. Se dijo, el ambiente no es el mismo, “pasaron cosas”. La desconfianza impera en el aire, pero el temor supera en su presencia. El AMBA, el Área Metropolitana de Buenos Aires que conforman CABA, La Plata y 39 municipios bonaerenses, vuelve al centro de la escena, esa que fue asignada al calor del Coronavirus. Necesariamente se tendrán que coordinar medidas y estrategias. La General Paz no sabe dividir lo que la política y las jurisdicciones lo hacen. El escenario también se presta a ver nuevamente esos cruces y chicanas entre funcionarios bonaerenses y porteños. Una dicotomía política que desde el 2019 se acentuó como un mundo político de espejos reflectores. Bonaerenses versus porteños.

La realidad no es la misma. Pasó un año del comienzo de la cuarentena. El golpe a la economía es más que notorio. La ciudadanía ve que su poder adquisitivo se deteriora cada vez más. El bolsillo no aguanta. Tampoco el ánimo es el mismo y hasta hay que reconocerlo, el miedo al virus no es el mismo. No hay margen para una cuarentena estricta como la que se inició en marzo del 2020. Eso lo saben Alberto, Axel y Horacio. Por eso el anuncio de las nuevas restricciones fueron “suaves” en Provincia: restringir el horario de circulación entre las 2 y las 6 de la mañana y, bajar de 20 a 10 personas el número de personas que se pueden reunir en espacios particulares. Todo esto para los 110 distritos bonaerenses que están en la Fase 4. Dos días después de ese anuncio, desde el gobierno de Kicillof anunciaron que se estudia la implementación de la nueva Fase 3 para los distritos con más riesgos. Tampoco será la misma que se conoció en el 2020. La nueva, otra, normalidad.

La realidad política tampoco es la misma. La comunión casi de cuento de hadas que mostraron el Frente de Todos y Juntos por el Cambio el año pasado, será parte de un lindo anecdotario. El 2021 es un año electoral y se juega el 2023. La suspensión o no de las PASO está metida en medio de la segunda ola. “Es inevitable”, diría algún viejo armador pícaro. “Ese es un factor de desconfianza”, agregaría otro. Pero además, al menos en el siempre áspero terreno bonaerense, Juntos por el Cambio quiere que las nuevas restricciones sean “consensuadas en la Legislatura”. Algo difícil que suceda, pero muestra el cambio de posturas que hay. Las pulseadas políticas electorales.

Sin dudas, la realidad que más pesa es de la ciudadanía (o la cuidadanía). Esa que en su gran mayoría se banca la pandemia. Esa que ve como el mango en el bolsillo alcanza cada vez más para menos. Esa que observa a toda la clase política –nuevamente- con desconfianza, y mucha. Esa, que en octubre, en noviembre o cuando sea, va a emitir su veredicto: el voto.

Por Juan Alfaro (ALFA)

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