sábado 24 de julio de 2021 - Edición Nº1759
Cronos Noticias » Interés General » 21 feb 2021 14:29

El escenario

¿Qué hacen los varones mientras los femicidios siguen aumentando?

Un hombre asesinó a una mujer por día en promedio en lo que va del 2021, pese al repudio y las denuncias del cada vez más grande movimiento de mujeres. ¿Qué es lo que hace falta para frenar definitivamente la violencia machista?


  • ¿Qué hacen los varones mientras los femicidios siguen aumentando?

“Todas tenemos una amiga violentada, pero ninguno conoce un amigo violento. No dan las cuentas”. Palabras más, palabras menos, ese fue el escrito que circuló sin cesar en las redes sociales, luego de que se conociera la noticia del femicidio de Ursula Bahillo a manos de su ex pareja, el policía de la Bonaerense Matías Ezequiel Martínez en la localidad de Rojas.

La definición de feminicidio (distinta a la de femicidio) tiene que ver con las 18 denuncias que Úrsula hizo a su agresor y el Estado no consideró suficientes para actuar, pero también tiene que ver con que la mayoría de los varones todavía no se han sentido lo suficientemente interpelados como para tomar cartas en el asunto, cortando con las prácticas cotidianas que sostienen el patriarcado.

Desde el primer Ni una menos en 2015, el movimiento de las mujeres y disidencias no ha dejado de crecer en número y ha habido avances en lo que respecta a la visibilización y el cuestionamiento de las violencias por razones de género. Lamentablemente, pese a esto los femicidios no han descendido significativamente.

Desde fines de 2019 se creó en el país el Ministerio de Mujeres y Diversidades de la Nación y en Provincia de Buenos Aires. Esta cartera tiene por objeto la implementación de políticas orientadas a erradicar las desigualdades por cuestiones de género, y por supuesto acabar con el feminicidio que se vive en el país. 

La pregunta es cómo traducir estos avances en acciones concretas para acabar con los asesinatos por cuestiones de género. Y hay un sector social que no es parte de la cuestión, sino que es en sí mismo el problema: los varones heterocis.

Matías Martinez era probablemente un varón que, como cualquier ciudadano, iba a trabajar de lunes a viernes y salía los fines de semana. Seguramente jugaba al futbol con sus amigos e iba a tomar un trago con ellos y gustaría de conocer mujeres con quienes coquetear y eventualmente establecer un vínculo o tener relaciones sexuales.

Matías seguramente tenía amigos que estaban al tanto de su relación con Ursula, que posiblemente sabían que alguna vez al menos no la había tratado bien. Con seguridad, sus allegados conocían las denuncias que la joven había radicado contra él por la violencia que ejercía. ¿Dónde estaban esos varones cuando Úrsula hizo las denuncias?

El politólogo e investigador Luciano Fabbri es director del Instituto de Masculinidades y Cambio Social de Rosario y ha participado de la organización de encuentros de varones en los cuales se apuntó a esta necesidad de que ellos mismos empiecen a cuestionar su propia implicancia en las violencias de género. “Lucho” resume la tarea en una consigna concreta: “Traicionar la complicidad machista”.

“Cuántos Juan Darthes hay en tu grupo de amigos? ¿Con cuántos Juan Darthés compartís grupos de WhatsApp donde mandan videos de pibas de 16 años en shorcito; o a cuántos les bancas el guiño cómplice en la calle cuando les dicen “como los ponen” y “todo lo que le harían”?”, dice un video de Twitter en el que el propio investigador pone la voz para interpelar a los varones cuando la actriz realizó la denuncia que sacudió al país.

Así mismo desde el Instituto que dirige han declarado: “Entre las múltiples políticas necesarias para prevenir, sancionar y erradicar las violencias basadas en género, creemos fundamental la generación y fortalecimiento de espacios para la atención a varones que ejercieron violencia”, y suscriben: “Para que no haya Ni Una Menos, necesitamos Menos Machos sosteniendo la complicidad. El Estado es responsable, y los varones también”.

Si una mujer está en una relación con un hombre que la violenta y la gente alrededor es consciente y no hace nada para prevenirlos, en cierto sentido serán cómplices si después esa chica resulta asesinada. Los genocidios contemporáneos, bien lo sabemos en Argentina, se sostuvieron en gran medida gracias a pactos sociales de silencio.

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¿Qué pueden hacer los varones?

La complejidad del asunto radica en que implica un cambio cultural que requiere transformar prácticas muy arraigadas en la sociedad, principalmente la forma en que se vinculan los varones con sus parejas mujeres de manera sexual y afectiva. Claro que complejo no significa imposible.

Una tarea podría consistir en aprender a detectar los micromachismos, es decir prácticas machistas más bien sutiles, de denigración hacía las mujeres y otros géneros, pero que no necesariamente son de la misma agresividad que un golpe o un asesinato. Estasb “micro” son las que después sustentan las violencias más graves que preceden a un femicidio.

Rita Segato, investigadora e intelectual del feminismo, ha dicho muy claramente cuando Thelma Fardín hizo pública su denuncia junto a sus colegas actrices: “El camino es cambiar el mandato de masculinidad”. Esta consigna también podría aplicarse para tratar de reducir la cantidad de femicidas.   

Pero son (somos) los mismos varones los responsables de llevar adelante ese cambio de mandatos y no tiene que ver necesariamente con apoyar consignas del movimiento de mujeres como la legalización del aborto, las marchas por Ni Una Menos o la distribución gratuita de elementos de gestión menstrual.

Más bien se trata de acabar con prácticas como no querer usar preservativo en una relación sexual consensuada; el “stealthing” (la práctica de sacarse el profiláctico sin avisar), estigmatizar a una mujer si ella es “infiel” en una relación de monogamia, pero tratar de “atorrante” o “vago” si la infidelidad la ejerce el hombre; utilizar palabras homofóbicas como si fueran insultos, entre otras.

Para llevar adelante estos cuestionamientos hace falta además la creación de espacios en los que los propios varones puedan reflexionar sobre estas prácticas y cómo cambiarlas; así como llevar estos debates a los grupos de amigos y familiares donde haya varones y se compartan fotos y videos de mujeres teniendo relaciones constantemente como si fuera algo divertido.

En paralelo a esto, es importante no descuidar el diálogo constante con mujeres y disidencias (las protagonistas de ésta revolución) para desarmar los pactos machistas y no recaer en prácticas patriarcales nuevamente en el intento.

Sobre esto, Fabbri comenta: “Uno de los anticuerpos o resguardos fundamentales es el de pensar estos cuestionamientos e intervenciones de manera conjunta con las mujeres; pero no discutir sobre temas que incumben a su organización”, dice y concluye que “el mejor aporte que podemos hacer los varones al feminismo hoy es cuestionarnos e invitar a cuestionar a todos los varones”

A Úrsula y a las casi 50 mujeres asesinadas en 2021 también las mataron hombres sin placas de policía. Varones que sostuvieron, callaron y encubrieron la violencia de estos hacía las femenidades. Que no señalaron ni condenaron a tiempo y que los dejaron ser y hacer.

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