lunes 14 de junio de 2021 - Edición Nº1719
Cronos Noticias » Provincia » 9 feb 2021 17:12

Datos y proyecciones

Economistas bonaerenses analizaron las perspectivas y variables para el 2021

Un grupo de economistas y dirigentes del Frente de Todos advirtieron sobre la necesidad de acumular reservas teniendo en cuenta el deterioro producto de la pandemia.


  • Economistas bonaerenses analizaron las perspectivas y variables para el 2021

Economistas y dirigentes del Frente de Todos de la provincia de Buenos Aires analizaron los impactos de la pandemia por Covid-19 durante el 2020 sumados a los años anteriores de crisis económica, y hablaron sobre los principales desafíos de cara al 2021.

En ese sentido, los economistas oficialistas aseguraron: “Tras los cuatro años de macrismo, a los que se sumó la pandemia del COVID-19, existen indicadores que permiten ser optimistas de cara a 2021”.

Y agregaron: “El deterioro del nivel de reservas y el impacto interno de la suba de los precios internacionales de los alimentos son las principales amenazas contra la recuperación. El Banco Central y el Ministerio de Economía deben adoptar las medidas necesarias para controlar el frente externo”.

Lo hicieron mediante un informe pormenorizado titulado Análisis de coyuntura económica conformado por el ex viceministro de Economía de la Nación y actual secretario administrativo del Senado provincial, Roberto Feletti; el ex senador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel Pignocco; el ex titular de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), Martín Di Bella; el contador Diego Perrella y la Dra. Érica Pinto.

Al respecto, sostienen que a pesar de los “cuatro años del gobierno del ex presidente Mauricio Macri”, sumados a la pandemia del Covid-19, es posible tener una mirada “optimista” sobre la economía.

Acerca del “freno al hundimiento profundo de la actividad que tuvo su peor momento en el II trimestre de 2020, en el pico del aislamiento social y la consecuente parálisis de la economía”, precisaron que “ese deterioro comenzó a ser revertido en el III trimestre 2020, una vez que ya se habían restablecido algunas actividades con protocolos sanitarios e impactaban de lleno las medidas de sostenimiento de los ingresos populares”

En particular, mencionaron al  Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP)”.

Por otro lado, los especialistas tienen la expectativa de que este año se inicie un “ciclo expansivo” aún por encima del crecimiento del 5,5% del PBI pronosticado en el Presupuesto Nacional, que se basan en dos suposciones: la finalización del plan de vacunación, que permitiría un pleno despliegue de la producción y el consumo sin riesgos sanitarios; que se avance en la ejecución de los ambiciosos programas de obra pública contenidos en el Presupuesto Nacional y de la Provincia de Buenos Aires, “de modo que apalanquen la demanda agregada y la actividad privada”.

No obstante, señalaron: “Ese sendero positivo presenta amenazas que pueden complicar la recuperación” que, consideran, se debe a la “herencia macrista” sumado al impacto de la pandemia. “Pero también dependerá de la capacidad del Gobierno para poner en práctica ciertas medidas tendientes a que la reactivación sea inclusiva y no resulte apropiada por tres o cuatro vivos, tal como lo afirmó la Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner”, precisaron.

Análisis del documento

Según consideran los economistas que realizaron el documento, “una de las principales amenazas es la inestabilidad del sector externo, ya que la solvencia del mismo es fundamental para sostener las políticas monetaria y fiscal expansivas destinadas a estimular la demanda”.

Es por ello que advierten sobre la decisión de “poner plata en la calle” y que eso “no derive en volatilidad de precios y del tipo de cambio”, lo que depende de la capacidad del Estado de “sostener el equilibrio externo y de atesorar divisas en el Banco Central”.

Sin embargo, consideran que 2021 podría implicar “un escenario internacional favorable para el flujo de divisas hacia las naciones emergentes, debido a las medidas adoptadas por los Estados Unidos y China -las dos economías más grandes del mundo- frente a la pandemia”. 

Por su parte, China volcó recursos para sostener la actividad interna,” lo que se traduce en una paulatina suba del precio de los alimentos que, en principio, favorece a los países productores”.

Respecto a Estados Unidos, “la Reserva Federal (FED) ha aumentado la base monetaria en un 52% durante 2020 a fin de enfrentar los daños económicos ocasionados por la pandemia. Por lo tanto, el aumento del flujo positivo de divisas por mejoras en los precios de las materias primas alimenticias (“dólares comerciales”) y los recursos de capital líquidos (“dólares financieros”) en procura de una mayor rentabilidad que la ofertada por una tasa de interés “planchada” en los Estados Unidos, genera perspectivas positivas para la Argentina”.

Las decisiones de estas principales potencias derivaron en una fuerte suba del precio internacional de los granos y otros alimentos como la carne. No obstante, “este efecto benéfico del comportamiento del mercado internacional no se tradujo en un abastecimiento del mercado interno en cantidades y precios locales razonables”, señalaron.

 “Las regulaciones vigentes en el 2020 no han obrado como un freno para evitar que la escalada del precio del trigo y el maíz en el exterior impulsara al alza los precios internos de los consumos finales derivados de esos granos”, remarca el informe, y enfatizan en la necesidad de “trabajar con volúmenes de saldos exportables de trigo y maíz netos de los requerimientos de consumo interno”.

En relación a esto, destacan “la necesidad de desacoplar los precios internos de los internacionales para impedir que la suba de estos últimos se transmita al mercado local, provocando una inflación definida por políticas económicas decididas en el exterior”. “Es imperioso no importar la inflación de precios externos porque en el caso de nuestro país impacta directamente sobre los alimentos de consumo masivo”.

Por último, evaluaron  “fortalezas y debilidades” del sector externo durante el año pasado, aunque señalan que las fortalezas no hacen peso suficiente: “Las reservas internacionales en el Banco Central experimentaron una baja anual del 12%; el Riesgo País no disminuyó en forma significativa -de modo de permitir un ingreso de divisas relevante en el marco de la liquidez internacional abundante-; y no se logró reducir la diferencia entre las cotizaciones de los distintos tipos de cambio, para alejar así maniobras especulativas y favorecer la afluencia de dólares”.

En ese sentido, concluyeron: “El Ministerio de Economía y el Banco Central deben tomar nota de lo ocurrido y adoptar medidas que permitan proteger el superávit de la balanza comercial atesorando reservas y, a la vez, achicar los indicadores negativos -Riesgo País y brecha cambiaria- que pesan sobre las cuentas externas”.

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