miércoles 12 de mayo de 2021 - Edición Nº1686
Cronos Noticias » En Foco » 7 feb 2021 12:50

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Pandemia, vacunas y geopolítica: qué es lo que hay detrás de la lucha contra el Covid-19

El Coronavirus deja tras de sí millones de muertes y una pelea geopolítica por ver quién se llevan el crédito por derrotarla.


  • Pandemia, vacunas y geopolítica: qué es lo que hay detrás de la lucha contra el Covid-19
Por: Juan Manuel Vera Visotsky

Esta semana la prestigiosa revista científica The Lancet confirmó que la vacuna Sputnik V del Laboratorio de Investigaciones ruso Gamaleya, cuenta con un 91% de efectividad contra el Coronavirus que viene azotando a la humanidad toda desde hace más de un año.

La noticia se conoció en medio de dudas esgrimidas por una importante cantidad de comunicadores, funcionarios y representantes de espacios políticos (sobre todo opositores al Gobierno Nacional y Provincial).

Tanto el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, así como el presidente, Alberto Fernández y la vicepresidenta, Cristina Fernández se hicieron inmunizar con Sputnik V en cuanto pudieron hacerlo, buscando así transmitir seguridad a la población sobre la vacuna proveniente de la Federación Rusa.

Por otra parte, otros dirigentes, como es el caso del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, están llevando adelante un Plan de Vacunación para inmunizar a la ciudadanía de forma optativa, pero sin inmunizarse ellos mismos.

¿A qué se debe esta diferenciación, luego de un año durísimo para la economía del país por culpa del virus? ¿Valía realmente la pena esperar a que llegaran vacunas de otras procedencias si ya los estudios preliminares indicaban que Sputnik V era efectiva contra la enfermedad?  

En 1957 el científico e ingeniero de cohetes Serguéi Koroliov puso en órbita el Sputnik 1, el primer satélite de la historia de la humanidad. Con esto logró persuadir al entonces líder de la Unión Soviética, Nikita Krushev, de que respaldar el programa espacial iba a contribuir a demostrar la supremacía soviética por sobre los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría.

Los estadounidenses no se quedaron atrás y luego de varios hitos de la nación comunista en materia espacial (tres satélites Sputnik más; la perra Laika; Yuri Gagarin, el primer astronauta) lograron la hazaña que más se recuerda de la carrera espacial: el alunizaje de 1969.

El viaje a la Luna fue verdaderamente costoso en términos de recursos económicos para la NASA, por lo que el gobierno de Estados Unidos de la mano de Richard Nixon decidió que con eso era suficiente. La superioridad estadounidense había sido demostrada y no hacía falta más, ya que si bien continuaron los desarrollos tecnológicos espaciales, no hubo otro hito que lo superara.

La Guerra Fría terminó hace tres décadas con la caída del bloque soviético, pero más de 40 años de disputa por todos los frentes dejaron una marca palpable en los países de todos los territorios de influencia de las superpotencias, el nuestro incluido.

El actual presidente de la Federación Rusa (heredero natural de la URSS), Vladimir Putin, está lejos de buscar un resurgir soviético (al menos en términos ideológicos) y más bien reniega del pasado comunista de su Nación.

Sin embargo, cuando el Instituto Gamaleya (bautizado así por Nicolay Gamaleya un médico ruso pionero de la investigación microbiológica y desarrollo de vacunas), informó que habían encontrado una cura que iba a terminar con la pandemia del Coronavirus, no se dudó en que esta lleve el nombre de Sputnik V (la V es por la letra inicial de “vacuna”, pero se puede entender la referencia a los anteriores avances espaciales).

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El homenaje a estos satélites tiene en si mismo un poderoso significado para la historia rusa y también de la humanidad. Los rusos ahora no solo pusieron en órbita el primer satélite, sino que además, fueron los primeros en desarrollar una solución eficiente desde la ciencia médica, para acabar con una pandemia que hizo estragos a todos los países del mundo.

Es lógico que haya sectores en el mundo que busquen contradecir esto por todos los medios posibles. Argentina queda, como todos los países del llamado tercer mundo, en el medio de una disputa geopolítica por quién “vence”, por así decirlo, al Coronavirus. Y en ese tablero deberá moverse para salvar a la mayor cantidad de argentinos y argentinas posibles.

Según distintos datos, logísticamente las vacunas de Pfizer y Moderna (estadounidenses) son más complejas de trasladar, ya que requieren estar a -70°C y -20°C respectivamente hasta el momento de su aplicación. Las de AstraZeneca (británica), la de Sinovac (china) y la Sputnik V pueden almacenarse de 2 a -8°C, lo cual simplifica un poco su logística.

Hay más: la vacunas Sputnik V y la de AstraZeneca son más económicas que otras que se están desarrollando. El valor es de 20 U$D cada dosis de la primera y 8 U$D la segunda. Pfizer y Moderna piden a los países 40 y 66 dólares respectivamente por dosis; y la china Sinovac es la más cara con un costo de 120 U$D la dosis.

El laboratorio Oxford-AstraZeneca habilitó a que Argentina y México elaboren en conjunto una parte de estas vacunas, cada uno en distintas etapas. De ésta manera, también se asegura que una buena parte de las inmunizaciones británicas se puedan utilizar en estos territorios.

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Pfizer ha tenido problemas con los países a los cuales les pretendía vender su vacuna en Europa y Norteamérica. El gobierno de Italia inició acciones legales contra el laboratorio por esta cuestión y recientemente la Argentina dio marcha atrás con la compra de vacunas, ya que a las autoridades del laboratorio no quisieron asumir en el contrato con el Estado las posibles “negligencias” que tuviera la aplicación de la cura en la población.

Por otro lado, Argentina también está encaminada a adquirir las vacunas de Sinovac, pero el acuerdo se empantanó, según trascendió, debido a que el laboratorio chino no está dispuesto a vender solo 1 millón de dosis como pretendía el gobierno nacional, sino que pretende vender por lo menos 30 veces más (lo cual, como vimos, representaría un gran gasto).

La pandemia del Coronavirus deja tras de sí millones de muertes y una disputa geopolítica por ver quiénes se llevan el rédito por derrotarla. ¿Las vacunas son un instrumento de los países centrales para alcanzar este fin geopolítico? Si, por supuesto. ¿Son la única forma de inmunizar a la población y regresar a una normalidad que permita recuperar una estabilidad económica y emocional para la población y el país? También.

No está mal perder de vista estas preguntas, pero es una decisión política priorizar uno u otro objetivo, dependiendo de los intereses de cada sector. Por lo pronto, la publicación científica The Lancet transmitió tranquilidad y certezas a más de un argentino con dudas entendibles.

Por: Juan Manuel Vera Visotsky

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