miércoles 25 de noviembre de 2020 - Edición Nº1518
Cronos Noticias » En Foco » 26 oct 2020 15:49

Bitácoras bonaerenses

Desconfianzas, tácticas y andares sobre un tablero político que anuncia ruido

Se vienen dos meses marcadas por la negociación del Presupuesto y la Ley Impositiva 2021 en la Provincia, que no sólo estará marcada por la disputa del Frente de Todos y Juntos por el Cambio, sino por las internas que ambos espacios tienen.


Por: Juan Alfaro (ALFA)

La pandemia y la cuarentena le bajaron la espuma a las siempre internas reinantes, tanto en el Frente de Todos, como en Juntos por el Cambio. Con matices, surgieron desacuerdos públicos y privados, que solo preanuncian lo que se viene. Los dos últimos meses de este olvidable 2020 serán claves para definir la estructura de lo que será el reparto de fuerzas de cara al 2021, año electoral. Sin fecha definida aún, el tratamiento del Presupuesto y la Ley Impositiva 2020 en la Provincia oficiarán de escenario donde todos los actores desplegaran sus intenciones para pensar el lugar en el espacio al que pertenecen. El tiempo de la política a full.

Juntos por el Cambio repiensa su futuro político y al calor de la crisis económica profundizada por la pandemia suena con la oportunidad para lograr un triunfo en las elecciones legislativas del 2021. Las internas palpables ya no son noticia. Los “duros” y los “moderados” no esconden sus diferencias. La figura de Mauricio Macri, representante de los llamados “halcones” divide las aguas, pero tampoco es secreto que hay un sector de Cambiemos, compuesto por Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Emilio Monzó y hasta Elisa Carrió, que piensa en un Juntos por el Cambio sin Macri, una idea que comenzó a gestarse cuando perdieron las PASO 2019. Esa plana mayor ya no reconoce a Macri como su conductor y sueña con gestar un espacio del medio que logre romper o “superar” el extremismo de la grieta. El plan es compartido por barones del PRO (Jorge Macri, Néstor Grindetti, Julio Garro y Diego Valenzuela), esos intendentes que controlan grandes ciudades y que al estilo peronista ostentan de su poder territorial. Pero la coincidencia termina a la hora de pensar el armado de listas. La disputa por la lapicera.

Los acaldes amarrillos no están dispuestos a enterarse de las decisiones políticas noticias por los medios gestadas en la Ciudad de Buenos Aires, ellos –al igual que los peronistas en su momento- quieren ser quienes tengan la lapicera para ubicar los nombre en las listas provinciales. Desconfían de “Mariú” y los legisladores vidalistas que entraron en cantidad en las elecciones del año pasado, ya no los ven como los encargados de llevar adelante cualquier campaña en el terreno bonaerense. Tampoco despliegan sonrisas cuando observan los movimientos de Diego Santilli y una posible futura candidatura en la Provincia. Los popes del PRO ya dijeron que quieren ver a un intendente como candidato a Gobernador, un sueño que sus rivales peronistas tienen hace 20 años y no pudieron concretar. Sobre el andar de lo que será el tratamiento de la llamada “Ley de leyes”, nuevamente serán ellos quienes quieran ser la voz del espacio para negociar con Kicillof y sus brazos legislativos. Resta ver si la plana mayor de Juntos por el Cambio acepta esa opción. Duelos por el liderazgo.

En el Frente de Todos las cosas no son muy distintas. Los intendentes se están acostumbrando a masticar broncas en su relación con Axel Kicillof. La última tiene que ver con la seguridad y el manejo de fondos: léase manejo de poder. Es que en los fondos (10 mil millones de pesos) para seguridad que habían negociado directamente con la Casa Rosada, fueron intervenidos por el ministro de Seguridad, Sergio Berni, quien tras un gran enojo ante la posibilidad de que los alcaldes de la Primera y Tercera manejen esos recursos a discreción, apeló a la platense Calle 6 y por gestión del propio Axel ante La Rosada, se cambió el sistema y es la Provincia la que determinará al final cómo se utilizarán esos fondos: 25 por ciento para la administración provincial y 75 para las comunas, con el detalle para nada menor, que de esos 7.500 millones, los alcaldes deberán utilizarlos de forma obligatoria para la compra de patrulleros para la Policía Bonaerense. Los jefes comunales no ocultaron su malestar y anotaron un nuevo capítulo en la feroz interna que disputan con Berni. Por lo bajo, muchos vuelven a pedir por la Policía Municipal, esa que vienen pidiendo desde la gestión de Daniel Scioli y que les permita ser los que manejan todo en cuanto a las políticas de seguridad. La venganza de Berni.

Pero no solo las discrepancias con Berni o la desconfianza de Kicillof son las protagonistas de las internas en el oficialismo. Con el pasar de los días, muchos alcaldes se convencen de que el plan de Cristina con la candidatura de Axel en la Provincia, no solo era plasmar una retaguardia en el territorio bonaerense, sino pensar en cambiar la estructura política territorial, sobre todo en el Conurbano. La mayoría de los popes peronistas no podrá tener una nueva reelección en 2023 y en los principales despachos del Frente de Todos se sabe que Máximo Kirchner tiene los nombres de quiénes podrían ser los candidatos a suplantarlos, en su mayoría provenientes de La Cámpora. Sobre este sendero predestinado, la confección de las listas legislativas 2021, también es nuevamente una preocupación para los alcaldes. Se sabe que la lapicera la tendrán Máximo y CFK. El escenario se cierra con el Frente Renovador de Sergio Massa, quien en los últimos días ha acrecentado en público sus ideas distintas a las del kirchnerismo duro y ha mostrado sus intenciones de revitalizar su espacio. De hecho, el tigrense prepara el lanzamiento de la Escuela de Gobierno del Frente Renovador y alista para noviembre el congreso de su partido, con la intención de abrir el Gobierno hacia el centro. Los movimientos recién comienzan.

Por: Juan Alfaro (ALFA)

Fuente: ANDigital

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