sábado 28 de noviembre de 2020 - Edición Nº1521
Cronos Noticias » En Foco » 27 sep 2020 09:23

El escenario bonaerense

Desensillar hasta que aclare, parece ser la consigna

En tiempos tormentosos como lo demostró el conflicto policial, el dato positivo que encontró la gobernación bonaerense fue ingresar en una suerte de interrupción temporal de definiciones como, por ejemplo, con la pulseada de suba salarial con sindicalistas estatales y docentes, entre otros sectores.


Por: Ricardo Salas

Por eso el gobernador Axel Kicillof decidió volver a apoyarse sobre el anuncio de una  fuerte inversión en obra pública para generar mayor actividad económica y posibilidades de empleo. Se trata de un nuevo esfuerzo por recuperar iniciativa política para que la agenda económica no le ocupe toda la grilla cotidiana para comenzar a construir la pospandemia.

En la PBA tienen la firme convicción de que, aunque cueste por el difícil contexto, la maquinaria de Infraestructura y Servicios Públicos a nivel municipal va a empezar a rodar, según confían desde el entorno del ministro Agustín Simone. Mucho más, después de las “evaluaciones negativas” que dejó en el entorno de Kicillof el conflicto salarial policial.

No pocos actores del entramado oficialista del Frente de Todos interpretan que aquel “levantamiento uniformado” debilitó al mandamás bonaerense en términos políticos, sobre todo porque tuvo que “jugar el ancho de espadas” (en obvia alusión a la intervención de Alberto Fernández) para “extraerle” recursos al alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta para asistir financieramente a la Provincia, dicen con tapabocas dentro de la Legislatura.

Los efectos económicos que la crisis del coronavirus dejará, ya se reflejan en el discurso de toda la dirigencia política.  Incluso, las reiteradas manifestaciones públicas contra la “politizada” cuarentena que se siguen dando en medio del peor momento del Covid-19 y con los hospitales al límite en la atención de personas afectadas, terminan ensanchando la zanja ideológica.

El jefe de Gabinete y mano derecha del Gobernador, Carlos Bianco, directamente entiende que son “marchas antiperonistas” las jornadas de protesta contra el Gobierno nacional por las medidas de salud preventivas decididas ante la pandemia.

Por eso, la “buena onda” como frase multiuso de la jefatura política del Pro, imitada por el alcalde platense Julio Garro, convirtió las diagonales en un gran descontrol con bares y restaurantes repletos de gente en su interior y en las veredas. Claramente, existe responsabilidad política municipal en toda esta explosión nocturna.

De ese tipo de “comportamientos políticos” es que distintos intérpretes de la “burbuja” gubernamental en Calle 6 dicen que el macrismo alienta a violar las medidas sanitarias que, como el distanciamiento social, son y seguirán siendo la principal arma contra la pandemia.

Muchas veces intendentes y legisladores de la oposición plantean cosas como si no hubiesen gobernado hasta hace nueve meses. Si bien hay crisis estructurales (como la económica y de inseguridad) y que vienen de años, en el gobierno anterior hubo falta de inversión en infraestructura y hay un montón de cuestiones en las que este Gobierno pudo avanzar en medio de la pandemia”, indican desde el oficialismo.

Días atrás, Kicillof ensayó un acercamiento con los intendentes opositores cuando sugirió en reunión vía Zoom que “no hace falta comunicarnos por los diarios” y hasta les dio como opción la posibilidad de tener una respuesta rápida telefónica como método para contradecir reproches por la “falta de diálogo” que plantean algunos jefes comunales de Juntos por el Cambio.

Cree que el macrismo trabaja activamente para desgastar la gestión gubernamental con “provocaciones oportunistas” o “predicciones apocalípticas”, que se instalan en la agenda mediática y redes sociales.

De esa manera, el gobernador intenta ahuyentar cualquier fantasma vinculado con la aplicación política de un “sistema de premios y castigos”  emparentado con el comportamiento de algunos intendentes opositores. 

En tanto, la tropa de intendentes y legisladores bonaerenses de Juntos por el Cambio carece hoy de una coordinación unificada. Las reapariciones efímeras del expresidente Mauricio Macri, el perfil moderado de la exgobernadora Vidal, más los radicales jugando su propia interna doméstica en un intento por dejar de ser “furgón de cola del macrismo”, hacen que el “norte político” siga vacante para quien lo quiera ejercer.

Allí, básicamente se anotan, la jefa del Pro, Patricia Bullrich, el rionegrino Miguel Ángel Pichetto e incluso el radical Alfredo Cornejo.

Pero también están los “moderados” que buscan tender puentes con otros sectores hacia adentro de la alianza opositora, y hacia el Gobierno. Por ejemplo, el alcalde porteño Rodríguez Larreta, como un potable emergente de esos sectores “dialoguistas” de la oposición. Enseguida se acoplan Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y el radicalismo de Martín Lousteau, Gustavo Posse y el jujeño Gerardo Morales.

Párrafo aparte merece el rol protagónico en la interna del radicalismo bonaerense del senador y economista, exministro autor de la famosa resolución 125, quien se juega su candidatura futura a Presidente o jefe de Gobierno.

Esto no es novedad. Viene ocurriendo desde hace muchos años en la Provincia, donde todos los movimientos que se hacen son con un ojo puesto en la dinámica política del ámbito porteño. CABA ha puesto los últimos gobernadores desde Felipe Solá para acá (Daniel Scioli, María Eugenia Vidal y Axel Kicillof) e incluso antes también, con Carlos Ruckauf.

Esa dinámica hace que las especulaciones pasen primero por CABA. En el caso de la Provincia no son pocos los que reclaman un candidato originario en las próximas elecciones bonaerenses.

Por Ricardo Salas

Fuente: lanueva.com

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