miércoles 25 de noviembre de 2020 - Edición Nº1518
Cronos Noticias » En Foco » 10 sep 2020 13:24

Bitácoras bonaerenses

Crónica de una protesta inaudita de la Policía bonaerense: qué escenarios deja para observar

Las patrullas sonando incansablemente y la puerta de Olivos repleta de la fuerza policial bonaerense armada parecen haber tenido un respiro en una agitada semana que puso en jaque al oficialismo. La decisión de Alberto de destinar un punto de coparticipación de CABA a PBA fue una bocanada de aire fresco, pero aún queda mucho por analizar.


Por: Vera Casanovas

Entre el lunes por la noche, el martes y el día de ayer, nada parecía ser suficiente para que la Policía bonaerense se sintiera segura de que iba a recibir lo que fue buscando: un aumento de sueldo acorde a las necesidades básicas actuales, una actualización salarial de sus horas extra, y la certeza de que durante el trabajo en pandemia iban a contar con los elementos necesarios en materia de sanidad ante el contagio de varios de los efectivos de la bonaerense durante su servicio.

¿El reclamo concreto de la Bonaerense? Un aumento salarial de al menos 50%, un 64% para el personal técnico, así como que el CORE (como le llaman a las horas extra) pase de $30 a $189 por hora. Otra de las voces presentes en el Centro de coordinación estratégica de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la “sede de operaciones” de La Matanza desde donde Berni trabaja, mencionó que el reclamo se centra en el acceso digno a una vivienda para el personal policial, así como la reincorporación del personal policial desafectado.

Para el día siguiente al comienzo de la manifestación, que comenzó en Adrogué, la Residencia del Gobernador en La Plata y algunos otros puntos, las aguas no se habían calmado, y el reclamo se extendió hacia varios puntos del Conurbano y el Interior de la Provincia. La respuesta del Gobierno llegó a la mañana siguiente: el ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni y el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, realizaron una conferencia desde la sede de operaciones de Puente 12 en La Matanza, a las 7 de la mañana.

Sin embargo, precisiones salariales no hubo, y la Policía no parecía dar el brazo a torcer. Convocados sin un liderazgo concreto, el sonido de la sirena de los patrulleros hacía eco y nada parecía disipar una convocatoria que sin duda dio de qué hablar.

Para el miércoles por la tarde-noche, no tardaron en llegar mensajes tanto del oficialismo como de la oposición repudiando el modo de protesta de la Policía bonaerense ¿El desencadenante principal para que hubiera un acuerdo? El amedrentamiento en las puertas de Olivos.

El desacuerdo no era contra el reclamo en sí mismo, planteado como “legítimo” desde un comienzo tanto por el jefe de Gabinete de la Provincia y el presidente de la Nación, sino contra un estilo que, teniendo en cuenta que se trata de una fuerza armada, y que usaba sus patrulleros como simbolismo de protesta, no dejaba tranquilo a más de uno. “Sedición”, mencionó más de un funcionario desde sus redes sociales.

Lo cierto es que, más allá del acuerdo o desacuerdo con términos tan específicos como “sedición”, o si se trató o no de un “amedrentamiento”, la Policía bonaerense representa una fuerza con la que no se puede jugar sin el temor de una represalia. No es una cuestión personal, no es un señalamiento individual a miles de efectivos que día a día cumplen con su rol de cuidar a la ciudadanía, sino de asumir, con el riesgo que ello supone, que la fuerza policial ha accionado y acciona de manera intempestiva muchas veces contra el mismo pueblo que debe defender.

Y sin duda, el reclamo por un sueldo digno que permite cumplir con las actividades diarias, con el riesgo que supone un trabajo en materia de seguridad, debe estar acompañado por el Estado.

Hasta el momento, en la mañana de hoy, jueves 10 de septiembre, Kicillof detalló que se elevará la remuneración de 39.521 oficiales de policía a 44 mil pesos de bolsillo y se aplicará esta misma proporción a toda la jerarquía. Además, anunció un aumento en el monto que se destina a cada efectivo para la compra de uniformes, que a partir de ahora será de 5 mil pesos; y la triplicación del valor de las horas CORES –u horas extra-  a $120 la hora.

Estas medidas serán aplicables también a los agentes del Servicio Penitenciario. Por otra parte, se pondrá en marcha el Instituto Universitario Juan Vucetich, y se incorporarán dos hospitales como prestadores en exclusividad para la Policía bonaerense.

Tras el anuncio, gran parte de la policía movilizada aceptó las bases que anunció Kicillof y la manifestación comienza a disiparse. Ahora bien, las protestas de esta índole que se llevaron adelante estos días, con el simbolismo que supone ocupar la residencia del Gobernador, o del Presidente de la Nación, es preocupante también para la ciudadanía, ya que muchos fueron los efectivos policiales que destinaron horas de su servicio a pasar tiempo durante la manifestación y ello da lugar a que muchos sitios que requieren de la presencia policial queden a la deriva ante un servicio público del cual no se puede prescindir.

Quizá, considerando la legitimidad de reclamar por un salario digno, sea momento de pensar en alternativas que permitan a las fuerzas policiales, que no se encuentran sindicalizadas, idear una estructura que les permita accionar frente a incumplimiento de sus derechos (en este caso, con el eje puesto en el sueldo, aunque el reclamo también puede ser otro) sin tener que llegar a simbolismos como los que se vieron en los últimos días.

Por otro lado, no sin  seguir complejizando sobre la dificultad que supone dar una respuesta ante trabajadores que portan armas frente a la residencia de Olivos, quedan varias preguntas en el tintero, entre ellas, si la máxima autoridad, que supo dar una respuesta en medio de un clima de tensión, no debería tomar cartas en el asunto a partir de ahora, ante un clima que parece haber mermado ¿Es posible marcarle un freno a una fuerza tan imponente como la Policía bonaerense?

 Quizá la respuesta requiera mucho análisis, y no sea posible de responder en la inmediatez, puesto que hay estructuras que van más allá de un conflicto en particular, y que tienen que ver con un juego de poder que viene de larga data. Lo que es indiscutible, es que es necesario dar la batalla para que el Estado profundice la formación y capacitación del personal de seguridad en materia de derechos humanos, se creen los canales necesarios para que las fuerzas policiales no acudan a este tipo de acciones una vez más, y comenzar a pensar, más allá del anuncio de Kicillof ¿Qué sigue después?

Las proyecciones inclinan la balanza a pensar en varios ejes:

Por un lado, a partir de la decisión de Alberto de destinar un punto de coparticipación de Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Provincia de Buenos Aires para suplir la demanda del sector policial, sin duda habrá foco sobre algo en lo que el Presidente insiste desde la campaña: la construcción de un federalismo “genuino” en Argentina. Con acuerdos y desacuerdos respecto a la decisión que se dio a conocer ayer por la noche, la discusión puede llegar a tomar un protagonismo muy importante en la agenda política y mediática.

Por otro lado, y con indicios previos a lo largo de estos días, la respuesta de otros gremios y un llamado a no dejarlos a un lado frente a sus propias necesidades salariales, y con justa razón. La pregunta que cabe hacerse es ¿Por cuánto tiempo reinará la calma?

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