martes 01 de diciembre de 2020 - Edición Nº1524
Cronos Noticias » En Foco » 9 ago 2020 09:23

El escenario bonaerense

Una película con final incierto por agitación confrontativa

El gobernador Axel Kicillof procura recuperar iniciativa política explorando “noticias positivas” de gestión (como los anuncios de obras públicas o la prórroga del congelamiento de tarifas eléctricas).


Por: Ricardo Salas

Pero el crecimiento diario en los números de contagios y muertes por la pandemia del Covid-19 en la región del AMBA le impacta casi como un martillazo en los dedos. 

El preocupante boletín epidemiológico elaborado desde el ministerio de Salud bonaerense también termina acorralando a Kicillof. “Si seguimos a este ritmo se nos va a terminar el número de camas de terapia intensiva”, advierten. La pandemia castiga fuerte y ese crecimiento de contagios puede generar nuevos tiempos tormentosos entre los gobiernos  bonaerense y porteño.

Desde hace varios días, el ministro de Salud provincial, Daniel Gollan, viene adelantando que, si el sistema de salud se satura, se podría apretar la botonera gubernamental para endurecer la cuarentena.

Claramente si existe un incumplimiento de las normas de prevención y distanciamiento en el peor momento de la pandemia, mucho menos se respetaría una cuarentena “dura”. 

En La Plata puede advertirse, por ejemplo, que la cuarentena “bajas calorías” por el supuesto malhumor social que genera, también provoca un notable aumento en la circulación, que es proporcionalmente acompañado con un crecimiento de casos positivos.  Es el reino del revés.

Sobre ese complejo escenario, Kicillof participó de la puesta en marcha del “Hospital del Bicentenario” de Ituzaingó, encabezada por el presidente Alberto Fernández. “Son días para saldar deudas, hubo un acuerdo importantísimo con los bonistas, pero también hay otras deudas que son más importantes para nuestro Gobierno, como esta obra a la que le faltaba muy poco, y había quedaba abandonada y olvidada”, apuntó el mandamás en referencia al hospital cuyo avance de obra en 2015 era de más del 90%. La frase fue otro tiro por elevación para la exgobernadora María Eugenia Vidal, en el marco de la inauguración de otro de los hospitales que la gestión macrista había paralizado en el Conurbano.

“Los legisladores de Juntos por el Cambio nos corren el arco de lugar” se escudan quienes están en la primera fila de combate del Frente de Todos, intentando todavía digerir el bloqueo opositor al pedido del gobernador para tomar endeudamiento por U$s 500 millones con organismos internacionales de crédito para hacer obras y $ 28 mil millones para regularizar atrasos con proveedores el Estado bonaerense

Se trata de una ley clave para la gestión de Kicillof en el último tramo de 2020, en lo que la Gobernación definen como el escenario de la poscuarentena. 

Justamente en momentos en que el Gobierno nacional confirmó el acuerdo con bonistas, logrando resolver una de las herencias más pesadas de la era Macri, la Provincia tiene expectativa en conseguir una línea de financiamiento externo para lanzar un plan de obras viales, viviendas, infraestructura escolar y agua y cloacas.

Además, la Provincia decidió volver a correr los plazos en la pulseada con los tenedores de bonos en dólares hasta octubre venidero. En rigor, la reestructuración de deuda bonaerense fue uno de los primeros frentes de tormenta que enfrentó Kicillof apenas desembarcó en la Gobernación.

Pero dentro de la Legislatura se “cocinan” otras cuestiones. El oficialismo y la oposición con responsabilidad de gestión a nivel municipal tienen puntos de común acuerdo, aún con los lógicos matices que pueden surgir por posicionamientos ideológicos. 

Quizá eso puede no trasladarse a otros ámbitos, porque en el caso de los legisladores no tienen responsabilidad de gestión municipal y, por lo tanto, polemizan desde sus bancas sin tener consideración lo que es para un intendente, de cualquier rama política, levantarse todos los días y tener que darle respuestas a su comunidad.

A diferencia de la cúpula de conducción nacional de Juntos por el Cambio, los intendentes bonaerenses son los principales interesados en que avance la autorización de endeudamiento que pide Kicillof, ya que de acá a diciembre tendrían que devolver millones de pesos que les aportó la Provincia para atender el pago de sueldos y aguinaldos a empleados municipales.

“Para que la Provincia no necesite recurrir al pedido de ayuda económica hay que realizar reformas estructurales que aún están lejos, pero que frente a un contexto de pandemia y atento a los compromisos que tienen tanto el Ejecutivo como los municipios, no podemos demorar más el pedido gubernamental de calle 6”, señalan experimentados legisladores del esquema opositor, pese a las “condiciones” que intenta poner desde la bancada de Juntos por el Cambio.

Se trata de un triángulo opositor (Pro, UCR y Coalición Cívica) con alto poder de fuego a la hora de las negociaciones con el oficialismo. Por caso, en la Provincia y con una mayoría clara en el Senado, podrían paralizar el funcionamiento de la Legislatura. Por el contexto de pandemia y crisis económica, difícilmente esa posibilidad tome volumen. 

Dicen en las diagonales que no son pocos los radicales que todavía enojados con el maltrato recibido oportunamente por la conducción política del Pro, esperan que pase la “ambulancia peronista” que levanta “heridos”. También algunos parecen observar a Vidal “fuera del territorio bonaerense y con futuro porteño”. Eso reconfiguraría todo el escenario político bonaerense, con implicancias nacionales, por supuesto.

Por Ricardo Salas

Fuente: lanueva.com

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