sábado 26 de septiembre de 2020 - Edición Nº1458
Cronos Noticias » En Foco » 1 jun 2020 15:09

Bitácoras bonaerenses

El negocio de la grieta y el temor a los picos de contagios

A más de 70 días del inicio de la cuarentena el desgaste crece día a día en la población. La clase política apeló a rivalidades y debates tuiteros para discutir sobre el aislamiento. Los días más complejos están por venir.


Por: Juan Alfaro (ALFA)

El tiempo se alarga, no hay certezas del final, no hay garantías que baje la ansiedad, solo una realidad que preocupa, crecen los contagios y crecen las preocupaciones económicas. Son más de 70 días de cuarentena, los tres meses de aislamiento obligatorio tienen el boleto asegurado en este pandémico viaje. El desgaste es inevitable, es una cuarentena larga, que no sólo trae cansancio psicológico (que es real), sino otro fundamental en un sistema basado y cimentado: el poder adquisitivo en base a un salario. En columnas anteriores se ha mostrado las peripecias que viven diversos sectores de la sociedad con una economía parada por la pandemia mundial. La incertidumbre y la angustia piden protagonismo este cuadro magro que el 2020 estampa de la mano del coronavirus. El escenario no es fácil, de la mano del frío y los picos de contagios que se superan día a día, el sendero anuncia que los próximos días serán tensos y complicados: en lo sanitario, en lo social y en lo político. A la espera de más picos de contagios.

El riesgo sanitario está presente y en las dos últimas semanas hizo escuchar su voz con más fuerza (los picos superaron la barrera de los 700 casos por día). Si la Argentina, según los datos oficiales, pudo reducir la cantidad de contagios y fallecimientos por COVID-19, es por la decisión que tomó Alberto Fernández de iniciar la cuarentena, allá por el 20 de marzo, pero también por la responsabilidad de la mayoría de la sociedad argentina que cumplió el aislamiento y las recomendaciones que se dieron. Ese periodo de gracia armónico que mantuvieron en comunión al oficialismo, la oposición y la ciudadanía comenzó a mostrar fisuras producto del parate económico y las necesidades que millones de familias tienen. Con esas fisuras, la política apeló a lo que mejor sabe apelar en los últimos años: a revitalizar la grieta. Todo comenzó con el ilusorio partido tuitero de final de Copa entre los defensores y los críticos de la cuarentena. Al calor de esos duelos, la clase política comenzó a trasladar a la esfera pública esas rivalidades, para después volver a hablar de kirchnerismo vs macrismo, Peronismo vs PRO. En otras palabras: la grieta, sin voz para posiciones divergentes, o se está de un lado o del otro, no hay término medio u otro término. Si no se está de un lado, automáticamente se pertenece al otro, ahora en torno a qué pensar de la pandemia y la cuarentena. La grieta con barbijo.

En tiempos normales la política es la discusión sobre modelos políticos, sobre acciones de gobierno, sobre recetas económicas. Se vivió así desde la Revolución de Mayo. Después de las elecciones del 2019 y sus resultados contundentes se prometió “terminar con la grieta”. Si bien es válido para cualquier gestión de gobierno mirar la gestión anterior para canalizar algunas culpas, ante la duda hay que invocar a la grieta, donde parece que el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se sienten muy cómodos. El 23 de mayo, durante la conferencia, donde Alberto -junto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof y el jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta-, anunció la extensión de la cuarentena hasta el 7 de junio, el mandatario bonaerense decidió abrir el escenario de confrontación indirecta con la exgobernadora, María Eugenia Vidal, al cuestionar duramente -ante la mirada de casi todo el país- la gestión en salud de su antecesora. Prestos para subir en el cuadrilátero, desde la oposición salieron en coro a defender a Vidal y a hacer devolución culpas al peronismo y sus 28 años de gobierno ininterrumpidos en la Provincia. Hasta Vidal dejó trascender su malestar y para cantar “¡quiero retruco!”, aceleró sus pasos político-electorales y se conoció que durante una videoconferencia con referentes de Juntos por el Cambio de Chubut les pidió “salir a pelear y a buscar el voto”. Y así se generó la espiral marca grieta. Desde Gobernación mandaron a una ministra a cuestionar por Twitter a Vidal, exfuncionarios de la exgobernadora retrucaron a la funcionaria y así se generó una ola de cruces políticos que parecen no tener una intención de distraer la atención de la ciudadanía. De paso, Kicillof y Vidal cortaron diálogo y ya no hablan más por Whatsapp. La “nueva normalidad”.

El extraño combo que las últimas semanas se puso sobre la mesa es válido de analizar. La explosión de los casos en Villa Azul, la barrera de los 700 casos diarios en el país superado, la generación de un clima calamitoso en cuanto al anuncio de crecimiento de picos contagios diarios para junio y julio. Una densa bruma se dispersó en medio de un escenario marcado con una clase política revalidando la grieta. Por un lado, los expertos coinciden que el aislamiento es la mejor medicina para evitar una escalada de contagios que hagan colapsar el sistema sanitario del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Por el otro, el discurso se tornó más crudo desde Gobernación, tanto el ministro de Salud Daniel Gollan, y su segundo Nicolás Kreplak, hablan sin tapujos de que “si se levanta la cuarentena, en 15 días o en 20 días vamos a ver cadáveres apilándose”, o que si la circulación entre Capital y Provincia aumenta “habrían 2 millones de contagios y 150 mil muertos”. Más allá de alguna exageración necesaria, lo cierto es que en los más de 70 días de cuarentena, cada día que pasa hace sentir más el efecto de desgaste en gran parte de la población, más allá de las grietas tuiteras o militantes. Cada día son más los sectores de la economía que piden reactivarse para no entrar en una profunda crisis. El clima es complejo, aún no ha terminado siquiera el primer tiempo de este partido no deseado contra la pandemia. Los pronósticos más alentadores hablan de agosto como el mes en que “podría” (varias comillas) terminar la cuarentena. Falta mucho y el tramo más difícil está por venir. Tanto es así, que Alberto y Kicillof comenzaron a hablar de las post pandemia, recurso que le sirve a la gente para destrabar los pensamientos y enfocarse en algo más positivo. Mientras tanto, la grieta hace su negocio y como dijo un reconocido periodista bonaerense “la moderación política es un espejismo de la cuarentena”.-

Por Juan Alfaro (ALFA)

Fuente: ANDigital

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