domingo 05 de julio de 2020 - Edición Nº1375
Cronos Noticias » En Foco » 31 may 2020 09:00

El escenario bonaerense

La “moderación política”, un espejismo de la cuarentena social

El clima de incertidumbre gubernamental va en aumento. Aún cuando, en otra semana crítica, el presidente Alberto Fernández “blindó” con una capa de protección política al gobernador bonaerense Axel Kicillof.


Por: Ricardo Salas

La decisión de encapsular toda la atención sanitaria en las poblaciones de las villas de emergencia del ámbito porteño y de los barrios populares del Gran Buenos Aires, a raíz de la aceleración de la curva de contagios, encendió las alarmas. Si hay contagios masivos de coronavirus en el conurbano va a "estallar el sistema" sanitario, advirtió el ministro de Salud provincial, Daniel Gollan.

En líneas generales el Covid-19, este nuevo enemigo invisible, enigmático y misterioso, logró lo que parecía un remanso en medio de la tormenta. Pero, evidentemente, como el ser humano es un animal de costumbre, también se acostumbró a la cuarentena, con más o con menos resistencia. Y en ese contexto de “nueva normalidad”, la política retomó también su normalidad, que en este caso no es nueva.

Y es así como la disputa por el poder que se instaló entre la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su Villa 31, y el AMBA (más conocido como conurbano bonaerense) y sus “villas azules”, (situación barrial que el ministro de Seguridad, Sergio Berni comparó con una explosión atómica) quedó atrapada en la nueva grieta mediática alrededor de cuarentena sí, cuarentena no. A eso se le suman, las “operaciones de prensa” de turno, que nunca faltan, por supuesto.

Pero la geografía de la provincia de Buenos Aires es muchísimo más extensa que la zona metropolitana, donde, es cierto, viven la mayoría de los bonaerenses, pero no todos. Y el extenso interior bonaerense, que por suerte y por activas políticas púbicas de sus intendentes, está libre de circulación viral, sufre las consecuencias de esas “operaciones de prensa”, como un observador pasivo sobre una tribuna de un estadio de fútbol. Tienen que mirar un partido que no están jugando, mientras adapta con matices, el distanciamiento social que requiere la “nueva normalidad”.

Pero sufren las consecuencias. Porque los intendentes son el primer mostrador de los reclamos locales, algunas más grandes como Bahía Blanca, otras medianas, y otras más chicas, pero todas con el común denominador de la necesidad de abrir la economía lo más pronto posible, previendo que los tiempos de “persianas bajas” producto de la pandemia mundial que se vienen serán muy difíciles.

Desde el entorno de Kicillof  se le respondió a quienes “militan” y atacan la cuarentena social dispuesta por el Gobierno nacional. “Hay legisladores y algunos funcionarios comunales que quizás deberían hablar más con los intendentes, porque una cosa es aparentar trabajar cuestionando al Ejecutivo y otra es ser operativo y colaborar ante está urgencia sanitaria puntual”, refutan desde calle 6.

La barrera mediática que todavía protege a la exgobernadora María Eugenia Vidal y el especial énfasis puesto en la cobertura televisiva del aumento de contagios en los distritos del conurbano con respecto a la cobertura del distrito que más casos registra actualmente, la CABA, también fastidió a los alcaldes peronistas tras el brote y aislamiento total de la “Villa Azul”.

Hasta la diputada Alejandra Lordén (UCR) salió a “bancar” al periodista del Grupo Clarín, Nicolás Wiñazki, luego de las burlas por su monólogo sobre “la cuarentena más larga del mundo”, señalan en las diagonales.

El bloque de intendentes de la populosa 3ª Sección Electoral apuntó contra el macrista jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, durante una videoconferencia con Kicillof y el jefe del bloque Frente de Todos de Diputados, Máximo Kirchner, donde analizaron el avance de la situación referida a la pandemia.  Incluso, después el gobernador advirtió que los “aislamientos comunitarios” también se podrían aplicar en countries o edificios urbanos en el caso de detectarse varios casos de contagios de Covid-19.

Cuando se habla de los “núcleos duros de ambos lados de la grieta” que resisten la “coalición dialoguista” entre  Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta, se apunta a espadas del kirchnerismo de paladar negro y al ejército de seguidores macristas que responden a la exministra Patricia Bullrich como expresión de antiperonismo.

“En todos los espacios políticos hay miradas más dialoguistas y miradas más extremas”, dice Jorge Macri el alcalde de Vicente López y primo del expresidente.

Antes, la oposición había acusado a Kicillof de romper otra vez la frágil armonía con intendentes y legisladores opositores de Juntos por el Cambio, dicen referentes vidalistas que, por poco ahora, casi bailan al compás de “los susanos” que acompañaron a la diva Susana Giménez en TV.

En rigor, la pandemia puso al descubierto, entre muchas otras cuestiones, la grave situación social de vastos sectores de la población, sobre todo los más vulnerables que están en la región del AMBA.

Hacinamiento y falta de infraestructura básica como agua o cloacas, forman parte de ese combo explosivo. Y si hoy algunos derechos civiles se ven afectados por la extensa cuarentena, es justamente porque durante muchos años (varias décadas podría decirse), no se atendió el derecho básico a la salud pública.

Y eso tiene que interpelar a todos los gobiernos que pasaron por el poder político desde la llegada de la democracia en 1983.  No se puede negar que la salud púlica en la Provincia padece graves problemas estructurales desde hace mucho tiempo, más allá de los ocasionales “grandes anuncios” de inversión.

Por Ricardo Salas

Fuente: lanueva.com

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