sábado 26 de septiembre de 2020 - Edición Nº1458
Cronos Noticias » En Foco » 27 may 2020 15:52

Irregularidades

Polémicas y críticas en torno a los movimientos que hizo Kicillof en el Tribunal de Cuentas de la Provincia

El gobernador hizo cambios en el órgano que controla los gastos de la Provincia y municipios, desplazando a cuatro secretarios nombrados por Vidal. Acuerdos con el presidente del tribunal, que lleva 33 años en su cargo.


Según se conoció, el gobernador de la Provincia, Axel Kicillof, realizó movimientos sobre el Tribunal de Cuentas y, según fuentes periodísticas, en base a un acuerdo para que Eduardo Grinberg, quien está a cargo del organismo hace 33 años, siga en su puesto para no enfrentar un juicio político.

El ente de fiscalización de ejecución de programas de ingresos y gastos públicos para la Provincia y los municipios es motivo de fuertes críticas y acusaciones por parte de la oposición, a raíz de una decisión de Axel Kicillof, que implicó desplazar a tres secretarios que fueron nombrados por la ex gobernadora, María Eugenia Vidal.

De este modo, reasumirán María del Carmen Sabugal en la Secretaría de Modernización y Fortalecimiento; y Silvina Novello en la secretaria de Actuaciones y Procedimiento, dos cuadros técnicos que habían sido desplazados durante la gestión de Vidal.

Por otro lado, serán desplazados Hernán González, quien hasta hoy ocupa la secretaría de Modernización y Fortalecimiento, y María Florencia Vezzetti que ocupaba la secretaría de Actuaciones y Procedimientos. 

Además, quedarán por fuera Leonardo Di Pietro, que ocupa la secretaría de Auditoría Financiera y Proyectos de Inversión; y Felipe González Barlatay, que era asesor del ex jefe de Gabinete, Federico Salvai, y que hoy ocupa la secretaría Legal y Técnica en el organismo.

El malestar de la oposición gira en torno a "un acuerdo que ya está sellado entre el Ejecutivo, el presidente del Tribunal, y los cuatro vocales".  Según las críticas, esta sería una estrategia para que Grinberg esquive un juicio político, cimentado en acusaciones por irregularidades en su función dentro del Tribunal.

Grinberg está denunciado por malversación de caudales públicos y defraudación al Estado. La demanda fue presentada en su momento por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático, una ONG.

En la denuncia, se lo acusa a Grinberg por un manejo del millonario presupuesto -para 2019, tuvo asignado $990 millones- que ejecuta el Tribunal de Cuentas de la provincia de Buenos Aires.

Además, las acusaciones por disponer a familiares en puestos de trabajo tuvieron grandes repercusiones en medios nacionales. Designó en lugares claves a su esposa, hijo, amigos de la familia y hasta un profesor de yachting de su hijo.

A su vez, el hijo del presidente, Ignacio Grinberg, fue designado en enero como Asesor General de Gobierno Adjunto. Al asumir tuvo que renunciar a su cargo en el Tribunal de Cuentas.

El organismo está conformado por una presidencia, ocupada por Grinberg desde 1987, y cuatro vocalías: dos encargadas de auditar los municipios; una que controla las reparticiones autárquicas y entes especiales y el Ejecutivo bonaerense, que controla la administración central.

Pero en enero del año pasado, tras meses de negociaciones, se designaron dos vocales que responden a Cambiemos, Gustavo Diez y Ariel Pietronave, y se les sumaron Daniel Chillo -que responde a Sergio Massa- y Juan Pablo Peredo, vinculado a Martín Insaurralde.

El acuerdo del gobernador, entonces, es doblemente beneficioso y tanto el presidente del Tribunal como Kicillof sacarían su tajada: para Grinberg, el acuerdo implicaría no enfrentar las acusaciones de nepotismo, mientras que para el mandatario provincial, aseguraría que el máximo organismo de control provincial  no se meta en las cuentas del Ejecutivo.

La injerencia del Tribunal de Cuentas no es moco de pavo, y los funcionarios lo comprenden muy bien: si no aprueba la rendición de cuentas de cada municipio, puede generar complicaciones en el envío de diferentes partidas desde el gobierno central al municipal.

Si bien desde el entorno de Kicillof señalan que no hay proceso contra el presidente del Tribunal y atribuyen sus denuncias a una opereta mediática montada por una ONG, desde Juntos por el Cambio salieron a disparar y pidieron el juicio político a Grinberg, alegando: “Es autoritario y de gravedad institucional el accionar de Kicillof sobre el Tribunal de Cuentas”.

Además, mencionaron que la intervención del gobierno en el Tribunal de Cuentas responde a un “nuevo capítulo del mundo del revés, donde el Tribunal debería controlar de manera independiente al Poder Ejecutivo

Y resaltaron: “Lamentablemente es algo que veníamos advirtiendo y sucedió”.

“En un contexto tan delicado, y en medio de una pandemia, en donde no era este un tema urgente a tratar, se apuraron a enviar la Resolución el viernes pasado, y votarla hoy martes”, y concluyeron: “es claramente otra acción autoritaria, de gravedad institucional, en donde el oficialismo tomó el control de un organismo que debería controlarlos a ellos”, concluyeron los senadores bonaerenses de Cambiemos.

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