martes 21 de enero de 2020 - Edición Nº1209
Cronos Noticias » En Foco » 6 ene 2020 12:48

Bitácoras bonaerenses

Kicillof, la Ley Impositiva y la hora de hacer política

El fracaso de su tratamiento en el Senado antes de fin de año obligó al gobernador a cambiar la estrategia. Cumbre con todos los intendentes de Juntos por el Cambio, apoyo de los alcaldes vecinalistas. Un poco de rosca y parece que el asunto de encamina.


El primer tropezón dolió, confundió los manuales, desorientó y hasta provocó diversos enojos al borde de estallar. El naufragio de la sesión en el Senado bonaerense, el 27 de diciembre, para tratar el proyecto de Ley Impositiva 2020, fue un duro golpe para la joven gestión de Axel Kicillof. La falta de experiencia política sobre el siempre fangoso terreno bonaerense, más las feroces internas de Juntos por el Cambio, con sus secuelas de la derrota electoral y sus cortocircuitos, le dieron al gobernador un combo que no tenía previsto digerir para su fin de año. Pensar que el texto de la Ley Impositiva (la mitad de la denominada “Ley de leyes”) y con un Presupuesto 2019 con prórroga hasta marzo de este año, apoyado por la misma oposición, iba a ser un fácil trámite en la Legislatura, más allá de saber que la tropa opositora en la Cámara Alta tiene mayoría en el recinto, con capacidad de “voltear” cualquier proyecto o sesión. Pensar que un espacio que hace menos de un mes estaba sentado en el sillón del poder iba a aprobar la iniciativa sin modificaciones, fue un pecado de principiante que costó el primer golpazo. El intento de sesión en secreto en Diputados, sobre la medianoche de aquel adverso viernes 27, estuvo al borde de un papelón, ya que el oficialismo no consiguió el quórum, y no por artimañas de la oposición, sino por ausencia de dos de sus diputados propios. Errores novatos de entrada.

Pero el cimbronazo y el nuevo año le dieron a Kicillof otro aire y una lección muy importante para aprender: en la provincia de Buenos Aires nada está dicho hasta último momento, no hay papel firmado y para lograr consensos es necesario hacer política a la bonaerense. Axel pareció entender el mensaje y, más allá de su primer enojo –evidenciado en la conferencia de prensa de ese viernes–, decidió llevar la negociación del nuevo proyecto que ingresará por Diputados a la discusión territorial. Viejo manual de la arena política provincial, si la Legislatura es un polvorín, se apunta a los intendentes, siempre atentos a cualquier movimiento y negociación, sobre todo si se trata de recursos que reciben sus municipios. Y así fue. Más allá de que estaba agendado de antemano, Kicillof congregó –en dos cumbres distintas– al grueso de 61 intendentes de Juntos por el Cambio y a los 4 vecinalistas. El gobernador los recibió en su despacho, los sentó en una gran mesa, les presentó su proyecto, los escuchó y sutilmente les dijo que sin la Ley Impositiva “no se puede comenzar a hablar de obras y recursos para los municipios”. Esas eran las señales que gran parte de los alcaldes estaban esperando. Nada de una prueba de fuego profunda o de medir el temple del gobernador de turno. Así como la Provincia depende en gran parte de la Coparticipación nacional, los municipios dependen de los recursos que traslada el poder provincial. Una cierta lógica de “si yo no tengo capacidad para recaudar, cómo les voy a dar plata a ustedes”. Los alcaldes entendieron la señal y todo parece indicar que la puja está encaminada a destrabarse. Para coronar el dato político, también recibió en su despacho a Ricardo Alfonsín, quien apoyó abiertamente el proyecto de Ley Impositiva. Un poco de rosca política.

La nueva estrategia apunta a cambiar de Cámara de ingreso del nuevo proyecto. Esta vez le tocará a Diputados, donde el presidente es el lomense Federico Otermín, quien tendrá a cargo la tarea de reunir voluntades para aprobar la norma, como pretende el Ejecutivo bonaerense. En la Cámara Baja la situación es menos adversa que en el Senado. El Frente de Todos es la primera minoría, con 45 diputados, lo sigue Juntos por el Cambio con 38, Cambio Federal (escisión de Cambiemos) 5, el bloque 17 de Noviembre con 2, más los monobloques del espacio Fé (Natalia Sánchez Jáuregui) y Frente de Izquierda (Mercedes Trimarchi). El “poroteo” preanuncia que el oficialismo cuenta con el apoyo del bloque que comandan Emilio Monzó y el intendente de San Isidro Gustavo Posse (Cambio Federal), el que auspicia el intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos (17 de noviembre), y el de Natalia Sánchez Jáuregui. Si la cosa se pone picante, no se descarta que más de un legislador que responde directamente a intendente radical, pueda dar el quórum para aprobar el proyecto. Por las dudas, desde Diputados se citó a una “triple sesión”: la primera para convocar a nuevas extraordinarias, la segunda para debatir y aprobar la Ley Impositiva 2020, y la tercera en caso de que el proyecto vuelva del Senado con modificaciones, por las dudas. El segundo intento.

En base a las lecciones que se aprendieron para hacer política, el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos “Carli” Bianco, anunció que el proyecto inicial tendrá “algunos retoques” sugeridos por la oposición, sobre todo en las tasas de Ingresos Brutos. La polémica suba de hasta un 75 por ciento en el Inmobiliario se mantendrá, pese a que fue el eje del quiebre de las negociaciones del 27 de diciembre. Sin embargo, seguramente habrá una compensación para equilibrar el asunto, dado que existe una realidad más allá de las picardías políticas. Muchos diputados y senadores de Cambiemos provienen de las secciones donde la ahora oposición es más fuerte, y precisamente están ligados al llamado “campo bonaerense”. El plan de Kicillof está en marcha y espera tener éxito. El gobernador prefiere a María Eugenia Vidal como interlocutora de la oposición, antes que al intendente de Vicente López, Jorge Macri, a quien desde la Gobernación acusan que “voltear la sesión” del 27D. Si bien el diálogo con la exmandataria es más confiable, Kicillof y su mesa política tienen que afinar los detalles hasta último minuto, para evitar nuevas broncas. La mala jugada del Senado, donde la vicegobernadora Verónica Magario no pudo asegurar los votos en el recinto y lejos está de “romper” el bloque de Cambiemos, dejó una marca que advierte que la política en la provincia se hace minuto a minuto y, si hay que meterse en el barro, pues hay que hacerlo. Algunas fuentes sostienen que la matancera fue “corrida de las negociaciones”, otras delatan lo contrario. Lo cierto es que el Senado sigue siendo un escenario impredecible para Kicillof, donde mientras Juntos por el Cambio tenga 26 bancas y sea mayoría con poder de quórum propio, no podrá dormir tranquilo. La hora de hacer política recién comenzó.

Fuente: ANDigital

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