martes 01 de diciembre de 2020 - Edición Nº1524
Cronos Noticias » En Foco » 30 dic 2019 11:02

Bitácoras bonaerenses

Nochebuena, París, Kicillof, Vidal y el déjà vu legislativo del 2015

El proyecto de la Ley Impositiva 2020 no pudo ser tratado en la Legislatura. Cuáles fueron los errores desde la gobernación. Las internas de Juntos por el Cambio. La hora de hacer política a la bonaerense.


Por: Juan Alfaro (ALFA)

Una ofuscada sensación corrió por todo el despacho. Enojos, nervios, incredulidad ante la situación y mucha bronca, fueron las que dominaron la escena. Las noticias del otro lado de la Plaza San Martín de La Plata no eran buenas. Tras largas horas, las negociaciones con la oposición llegaron a un punto muerto y la sesión en el Senado estaba condenada a caerse. El gobernador, Axel Kicillof, observó lentamente como nacía su primera derrota política en la Legislatura: el proyecto de Ley Impositiva 2020 que salió de su puño y letra, no fue tratado. A ningún gobernante le gusta sentir el sabor amargo de una derrota, Axel no fue la excepción. El mandatario, quien lleva apenas pocos quince días en el poder, sintió el bautismo de fuego en el siempre pantanoso y convulsionado territorio bonaerense. La realpolitik de la provincia de Buenos Aires le dio la bienvenida y Kicillof sintió el golpazo. El Sillón de Dardo Rocha.

Tras la caída de la sesión del jueves 27, en Casa de Gobierno las caras largas, los nervios excesivamente alterados hicieron sentir su hegemonía. Durante la extensa conferencia que realizó desde el Salón Dorado se vio claramente a un Kicillof enojado, incrédulo de la situación y claramente indignado con la actitud de la ahora oposición de Juntos por el Cambio, que decidió no dar el quórum en el Senado (Cámara por dónde ingresó el proyecto impositivo). ¿Cómo se llegó a este escenario de tensión y desacuerdo? ¿Qué responsabilidades tienen el oficialismo y la oposición para que el proyecto no se haya tratado? Para empezar, La Ley Impositiva es la mitad de la llamada “Ley de leyes”, el Presupuesto que cualquier gobernante tiene que tener para proyectar su año de gobernabilidad. No es un proyecto menor. Desde la gobernación dejaron trascender -desde el viernes 20 de diciembre- que se iba a enviar el proyecto impositivo. Pero, rarezas de la política, el texto fue enviado recién sobre el ocaso de la tarde del 24 de diciembre, horas antes de la Nochebuena y con un escueto resumen. El 25 es uno de los feriados del año donde prácticamente se paraliza toda actividad pública y privada. Calle 6 pretendió tratar y aprobar el texto el jueves 26. ¿Una avivada política? ¿Una jugada amateur? Lo cierto es que Juntos por el Cambio aprovechó ese pequeño gran detalle para dilatar su tratamiento, apeló a la “falta de tiempo” del análisis del proyecto y se puso en contra de los aumentos de hasta 75 por ciento de Inmobiliario Rural y Urbano, para sectores con mayores recursos. La oposición pidió que ese aumento sea por inflación entre el 50 y 55 por ciento. Ninguna de las partes cedió. El principio del conflicto.

Tras largas horas de negociaciones, exposiciones de ministros ante legisladores del oficialismo y la oposición, el tablero se tensó: el jueves 26 no se sesionó en el Senado y sobre la medianoche se pidió cuarto intermedio para el viernes. Sobre esa mañana el clima seguía tenso y todo pareció indicar que la primera derrota legislativa de Kicillof estaba al caer. Y así fue. Pasadas las 16 se confirmó que no se llegó a un acuerdo, la sesión en el Senado no obtendría el quorum y se desataron los cruces mediáticos entre el oficialismo y la oposición. Desde la gobernación repiten que el fracaso del tratamiento de la ley es “culpa de las internas de Juntos por el Cambio” y la “falta de interlocutores reales”. Con mucha bronca, apuntan a todos los frentes de la oposición. El propio Kicillof en la conferencia del viernes mencionó el viaje de María Eugenia Vidal a París con su flamante pareja Enrique Sacco, apuntó que el exjefe de Gabinete vidalista, Federico Salvai, “ni siquiera está en la Provincia” y focalizó en la “anarquía” de la oposición. Desde el vidalismo, retrucan en pausa: “Están enojados, van a decir cualquier cosa, mandaron un impuestazo el 24 de diciembre y querían votarlo en dos días, es una locura”. Sobre esto, afirmaron que Vidal y Salvai estaban al tanto de todos los movimientos vía WhatsApp con los integrantes de la Mesa de Conducción de Juntos por el Cambio que conforman el ex vicegobernador, Daniel Salvador; los intendentes Pro Jorge Macri (Vicente López), Julio Garro (La Plata) y Néstor Grindetti (Lanús) y el alcalde radical Miguel Ángel Gargaglione (San Cayetano), más los legisladores provinciales Maximiliano Abad y Daniel Hirtz (UCR), Maricel Etchecoin Moro y Andrés De Leo (Coalición Cívica) y Roberto Costa (PRO). Duelos verbales efervescentes.

Crédulo, el Gobernador focalizó sus críticas hacia la ex mandataria y su mano derecha, dado que en la transición acordaron que ella sería la interlocutora de la oposición para negociar las leyes en la Legislatura. Pero Kicillof se vio envuelto en las internas que se desataron en Cambiemos y que quizá, del otro lado, también exageraron para dilatar el tratamiento de la norma. Axel usó una palabra muy fuerte para graficar la tensión, habló de “extorsión” y de “irresponsabilidad” de la oposición. Según pudo saber este medio, desde Calle 6 le ponen nombre y apellido a estos calificativos. El primero va dirigido al intendente de Vicente López, primo de Mauricio Macri y titular del PRO Bonaerense, quién al calor de la derrota de Vidal, se rebeló a su conducción y comenzó su armado con las viejas ganas de ser el referente y candidato a gobernador de ese espacio. La segunda va dirigida a la ex gobernadora, quien para Kicillof y su mesa chica, eligió irse se viaje en momentos donde se negociaba una de las dos leyes más importantes del año. Para sumar caos a la escena, hay fuentes que afirman que tras la falta de acuerdo, Vidal (desde París) y Salvai cortaron sus teléfonos y mandaron a segundas líneas a negociar, pero sin poder de decisión. Sobre esto, Jorge Macri entró en el juego y habló varias veces por teléfono con Kicillof, pero sin llegar a un acuerdo concreto. “Nos boludearon”, afirma con enojo un legislador del Frente de Todos. “Nos cambiaron una y otra vez los interlocutores y uno desautorizaba el otro”. El descontrol.

Es cierto que las internas de Cambiemos están claramente evidenciadas y no se descarta que cobren temperatura en el futuro inmediato. Pero la historia de la política bonaerense mostró una vez más lo convulsionado y agitado que es caminar sobre su tablero. Kicillof sintió la densa bruma, aquella misma que sintió Vidal en 2015, cuando la arena política bonaerense también le dio su bienvenida y bautismo de fuego. La ex gobernadora vio caer dos veces el tratamiento de su proyecto de Presupuesto y Ley Impositiva 2016. El 22 y el 26 de diciembre de 2015 se cayeron las sesiones y la Legislatura mostró una postal similar a la de la semana que pasó. Por esos días calurosos, el peronismo/kirchnerismo se sumergía en internas pos derrota electoral. El polémico José Ottavis, por entonces titular de bloque del FpV y en pleno romance con la mediática Vicky Xipolitakis, se vendió como interlocutor del Frente para la Victoria, pero que al final, en medio de un escándalo, hizo caer las sesiones con versiones de un llamado de Cristina Kirchner para no sesionar. Ese verano, Vidal tuvo que hacer política bonaerense (contaba apenas con 28 diputados y 16 senadores), las internas y falta de interlocutores reales del FpV la llevaron a validar su “pacto de gobernabilidad” con Sergio Massa, cerrar un acuerdo con Margarita Stolbizer y una jugada fina que logró romper en varios subbloques del Frente para la Victoria para juntar los votos y el 15 de enero tener la “Ley de leyes” aprobada. “Vidal tuvo que aprender a hacer peronismo bonaerense”, grafica sonriente un legislador de aquellos años no muy lejanos. Déjà vu de la arena política bonaerense.

Errores novatos, falta de un diagnóstico profundo del tablero, fallas de cálculo. Todos los analistas coinciden en que el envío del proyecto el 24 de diciembre fue un error. Además, se subestimó a la oposición, que más allá de las idiosincrasias, lleva cuatro años en fango de la política bonaerense. Kicillof tiene una mejor Legislatura que Vidal en 2015. El Frente de Todos cuenta con 45 diputados (más tres legisladores que pueden actuar de aliados) y 20 senadores. Es cierto que Juntos por el Cambio tiene mayoría con 26 senadores y es clave para el quórum y el tratamiento de cualquier ley en el Senado. Pero en la Cámara Alta hubo falencias y falta de “praxis peronista”. El primer rol de la vicegobernadora, Verónica Magario (ex intendenta de La Matanza), tendría que haber sido usar la conocida y vieja herramienta de negociar y romper la bancada opositora, para tener un bloque chico satélite que sea opositor, pero que siempre juegue con el oficialismo. Esto no pasó en la Cámara Alta y el problema de la Ley Impositiva se posó ahí. En Diputados las cosas andan un poco mejor, más allá de una extraña jugada que se dio pasadas las 23 horas del viernes, cuando habían pasado horas de la caída de la sesión en el Senado. En silencio y casi sin público, diputados del Frente de Todos estaban en el recinto, más los legisladores Fabio Britos y Mario Giacobbe del bloque “17 de noviembre” y la diputada Natalia Sánchez Jaúregui. Según algunas fuentes, el cuarto intermedio de la Cámara Baja caducaba a la medianoche y el oficialismo, para “evidenciar a la oposición”, bajó al recinto para “demostrar que estaban dispuestos a debatir”. Otras fuentes señalaron, que -preso de su enojo- el Frente de Todos intentó generar el quórum para aprobar las autoridades que faltan designar y hasta amagaron con tratar la Ley Impositiva reenviada desde Calle 6. Dato no menor, en los pasillos de la Legislatura aseguraron que más allá de la ayuda de los tres legisladores no oficialistas mencionados, el oficialismo no logró el quórum por ausencia de diputados se su propio espacio (José Pérez que responde a Mario Ishii y Fernanda Díaz de La Cámpora). Una extraña y confusa jugada.

Tras su primera derrota legislativa, Kicillof anunció que el proyecto de Ley Impositiva ingresará por Diputados. Allí el camino es menos espinoso para el Frente de Todos y todo indica que puede tener media sanción. De todas formas, cuando sea remitido al Senado, si Kicillof y Magario no logran un acuerdo con Juntos por el Cambio o no logran romper el bloque en la Cámara Alta, corren el riesgo de que nuevamente se estanque su tratamiento. La arena política bonaerense está llena de obstáculos y contingencias, la praxis es distinta a cualquier manual teórico. “Hay que meterse en el barro, el que se enoja pierde”, repite un viejo armador provincial. Kicillof sintió el primer golpazo y lo frustró. El nuevo año le presenta la oportunidad para barajar y dar de nuevo: todo un desafío.-

Fuente: ANDigital

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