miércoles 30 de septiembre de 2020 - Edición Nº1462
Cronos Noticias » En Foco » 16 dic 2019 15:05

Bitácoras bonaerenses

Kicillof y la oportunidad de gestar una verdadera identidad bonaerense

El Gobernador camina sus primeros pasos y ha mostrado gestos muy distintos a los de la exmandataria. El desafío de devolverle a la Provincia la equidad en el reparto de recursos que hace Nación. El estigma porteño. Los antecedentes de Scioli y Vidal.


Por: Juan Alfaro (ALFA)

María Eugenia Vidal le coloca la banda de gobernador, Verónica Magario colabora para que quede prolija. Juntas enganchan la banda en el botón improvisado que tiene en su saco. Es todo sonrisas, cortesías y mucha amabilidad. Vidal toma el bastón de mando, lo mira sonriente, se lo entrega. Axel Kicillof se pone serio, pensativo, lo recibe. En un leve movimiento lo levanta y se lo muestra a todo el recinto de la Asamblea Legislativa, a todos los bonaerenses que miran la transmisión en vivo. Lo sostiene con fuerza, con grandeza, con seriedad, su rostro exporta seriedad: con ese acto simbólico, Kicillof se transformó en el nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires. La metamorfosis bonaerense.

Kicillof camina sus primeros pasos como gobernador bonaerense. Su sendero no será fácil, la crisis económica que dejó el macrismo en la Provincia requiere medidas urgentes para comenzar a saldar lo que la gente depositó en las urnas. Desde hace años se habla de una “crisis estructural” de la Provincia, que no supieron o quisieron solucionar los distintos mandatarios que pasaron por el Sillón de Dardo Rocha en el nuevo milenio. “Tierra arrasada”, así definió a su diagnóstico el flamante mandatario bonaerense en referencia a la Provincia que le dejó Vidal. Para eso, prepara un paquete de Emergencias para poder transitar sus primeros cien días de gobierno. Pero serán las elecciones legislativas de 2021 y las generales del 2023 las que den el veredicto final de lo que será su mandato al frente de la provincia más grande, poblada y desigual del país. El desafío de Axel también tiene un marco más amplio, un escenario general, un lugar en la historia. Son varios los gobernadores que en los últimos años se pusieron el traje de bonaerense, pero al final pasaron sin gloria, sólo con la apariencia de haberse transformado en bonaerenses, más allá de su idiosincrasia porteña. Los antecedentes.

En los últimos ocho años la cosa se puso peor. No sólo usaron a la Provincia como plataforma política, sino que ni siquiera gobernaron desde el territorio bonaerense. En sus dos mandatos (2007-2011 y 2011-2015), Daniel Scioli sólo tenía un objetivo en la cabeza: ser presidente de la Nación. Vidal, que siempre dijo que no llegó a la gobernación “para usarla de plataforma política”, al final mostró que ese es su rumbo, cuando ahora que perdió las elecciones, se muestra como una “bonaerense orgullosa”, pero con el objetivo de usar el caudal político que logró en la provincia para ser candidata a diputada nacional en 2021. Otro dato, para nada menor, Daniel Scioli y Vidal prefirieron gobernar desde Capital Federal y, paradojas, no despojarse de su formación porteña a la hora de “ser bonaerenses”. Si bien el actual Embajador en Brasil venía hasta la gobernación en La Plata varias veces a la semana, en 2014 y 2015 (año de su campaña presidencial) su presencia fue prácticamente nula. María Eugenia superó todos los records, siempre prefirió los reductos porteños (venía a La Plata una vez por semana), y eligió gobernar desde las oficinas del Banco Provincia ubicadas en el microcentro porteño y luego –tras ser repudiada por los trabajadores–, se mudó al Museo Nacional Ferroviario, ubicado en el barrio de Retiro. Scioli y Vidal nunca respetaron a los medios periodísticos bonaerenses. El primero los ninguneó y la segunda directamente los despreció. A la Sala de Periodistas de la Gobernación, Daniel pasó dos veces en ocho años de mandato y María Eugenia ni siquiera se enteró dónde quedaba. Gestos que valen mil palabras.

Kicillof es porteño, nació, estudió y cursó su carrera política en la Ciudad de Buenos Aires. Los resquemores sobre su candidatura fueron los naturales que se dan en todo el arco político bonaerense, cuando un “foráneo” es bendecido como candidato. “Otra vez un porteño gobernando la Provincia”, “¿cuándo llegará el día de que nuevamente un bonaerense nos gobierne?”, son parte de las cavilaciones que se escuchan en distintos rincones de la provincia. Pero Axel parece que no quiere quedarse envuelto en su “porteñidad” y que sea un estigma para su mandato. De hecho, durante la campaña, cuando ganó las elecciones y en sus primeros días como gobernador, dio señales de que puede resignificar ese viejo refrán y aplicarlo: “Nadie es profeta en su propia tierra”. El flamante mandatario dio sus primeros gestos y, contrario a Vidal y a Scioli, decidió vivir en la residencia oficial lindante a la Casa de Gobierno, como demanda la Constitución Bonaerense. Al menos lo hará todo el verano, dado que sus dos hijos están de vacaciones. De todas formas, anunció que estará en la gobernación “trabajando todos los días”, otro gesto muy distinto a sus dos antecesores. También habló de los medios periodísticos provinciales. En la conferencia de prensa que hizo el 28 de octubre, junto a la vicegobernadora, Verónica Magario, aseguró que le “dará relevancia a los medios bonaerenses”. La semana pasada, el viernes 13, en otro gran gesto, visitó la Sala de Periodistas y –mate de por medio–, charló con los periodistas acreditados por más de una hora. Entre otros puntos, Kicillof aseguró que “respeta mucho a los medios bonaerenses”. Primeros gestos.

La provincia de Buenos Aires tiene sus grandes problemas estructurales, pero Kicillof también intenta romper con un discurso que los gobernantes de origen porteño han detentado: “La Provincia es inviable”. "Vamos a terminar de desmitificar que la Provincia es inviable", repitió en varias oportunidades. Es cierto, por ahora son todas palabras, intenciones y buenos gestos. La Provincia tiene sus karmas, que en los últimos años se han acrecentado. No sólo el hecho de estar pegada a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tener un pasado común y un presente distinto y desigual, sino que el reparto de recursos que el Estado Nacional y sus distintos gobiernos han permitido que sea desigual para los bonaerenses. En la Provincia se da la “madre de todas las batallas”, por la cantidad de población que tiene y su influencia política, pero que no es trasladado en el reparto de bancas que hay en el Congreso, por ejemplo. El látigo y la chequera fue el método que en los últimos años protagonizó las relaciones entre Nación y Provincia. El gobernador o la gobernadora actuaron más como un “Ministro de la Provincia”, que como mandatario de una provincia autónoma y dejaron que el territorio bonaerense parezca el “patio trasero” de la Ciudad de Buenos Aires. La obsecuencia de Scioli o la subordinación extrema de Vidal fueron parte de todo este complejo destino, que termina afectando a todos los bonaerenses. El karma de los bonaerenses.

Quizá el camino de Kicillof que comienza traiga las venturas que todos los bonaerenses están esperando. “Hemos cedido demasiado frente a Nación”, dijo Magario el día de la asunción bonaerense. Expresión que se completa con todo lo que piensa Kicillof y lo que ahora Cristina Kirchner parece querer encarar. Desde Quilmes, La Matanza y Avellaneda, donde participó de las asunciones de los intendentes, la vicepresidenta se refirió puntualmente a la desigualdad que existe en el reparto de recursos nacionales entre la Ciudad y la Provincia y anunció que se tiene que abrir una discusión sobre la asignación de recursos. “La Provincia recibe menos de lo que aporta”, es la frase que con resignación se repite en todo despacho político bonaerense. ¿Se viene una etapa de cambio? Se verá. Vidal logró la recuperación del Fondo del Conurbano, otra desigualdad del Estado Nacional hacia la Provincia, eso es un gran mérito. Pero con eso solo no alcanza. Para que la Provincia sea viable se requiere equidad en el reparto de recursos, gobernantes que peleen por lo que le corresponde al territorio. Darle una identidad bonaerense a los habitantes de este enorme distrito, es poner en primer lugar los intereses bonaerenses sobre la mesa de acción. Darle relevancia a la diversidad que tiene la Provincia: al Conurbano, al Interior, a sus regiones, a sus grandes ciudades (Mar del Plata, Bahía Blanca, San Nicolás, Tandil, entro otras), a sus pequeñas ciudades (Pellegrini, General Lavalle, Pila, General Guido Tordillo), a su capital La Plata… y a su bandera. Kicillof recibió el bastón de mando, su rostro serio mostró que conoce la magnitud de la responsabilidad que le ha sido otorgada. Al levantar el bastón y mostrarlo, no solo demuestra su triunfo y gran logro, sino el poder y mandato que los bonaerenses le dieron y que esperan ser retribuidos.

Fuente: ANDigital

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