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Cronos Noticias » Interés General » 15 nov 2019 15:05

Son posibles víctimas fatales

Preocupante: tres de cada 10 jóvenes admitieron haber manejado bajo los efectos del alcohol

La cantidad representa el 43% de las víctimas viales fatales en el último año, al tiempo que los menores de 35 años son los más propensos a beber y conducir, según un estudio del Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).


Conducir bajo los efectos del alcohol produce efectos negativos sobre la visión, la coordinación y la atención en el camino, provocando un estado irreal de euforia y seguridad en sí mismo. Al respecto, La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que conducir en este estado aumenta la probabilidad de protagonizar un siniestro vial con consecuencias graves y/o fatales.

La OMS menciona que las lesiones causadas por el tránsito afectan principalmente a niños y jóvenes de entre 5 y 29 años y son consideradas una epidemia. Es la primera causa de muerte en esta franja etaria.

En Argentina, el 43% del total de las víctimas fatales como consecuencia de siniestros viales en 2018 corresponde a personas de entre 15 y 34 años, y con respecto a los heridos, este rango etario representa el 42% del total.

Según un estudio que se realizó entre 2016 y 2018 en 38 municipios de 16 provincias de todo el país por el Observatorio Vial de la ANSV, y de acuerdo a un informe sobre controles de alcoholemia, el 9,4% de 48.780 conductores controlados superaba los límites de alcohol en sangre permitidos por la ley. Los jóvenes de entre 25 y 34 años fueron quienes representaron el mayor porcentaje de las alcoholemias positivas (12,7%).

Los resultados revelaron que el 25,1% de los conductores siniestrados habían consumido bebidas alcohólicas horas previas al accidente. Los conductores que declararon haber tomado alcohol sufrieron lesiones más graves en la cara, el tórax y el cráneo, las zonas más vulnerables del cuerpo para la salud.

Con respecto al uso de elementos de seguridad como cinturón de seguridad y casco, los resultados arrojaron que el 15,1% de los conductores siniestrados no usaban ninguna medida de seguridad además de estar alcoholizados.

En el año 2017 se realizó un estudio cualitativo para indagar porqué los jóvenes son los más propensos a consumir alcohol y luego conducir un vehículo. La investigación se llevó a cabo con personas de entre 16 y 30 años, y se evidenció que entre este rango etario la conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas no representa una preocupación.

A partir de ello, se plantearon tres razones posibles: por un lado, predomina un sentimiento de excepción, la suposición de "a mí no me va a pasar", situación que potencia la decisión de conducir luego de beber bajo una falsa creencia de control de la situación.

En segundo lugar, se le atribuye al alcohol un rol de factor social de inclusión, un hábito propio de la adolescencia y que se encuentra en todos los momentos de sociabilidad.

Por último, sienten que no serán controlados y/o sancionados por conducir bajo los efectos del alcohol, ya que perciben una ausencia de control, o que bien, podrán evitar fácilmente los controles.

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