martes 19 de noviembre de 2019 - Edición Nº1146
Cronos Noticias » En Foco » 26 ago 2019 15:57

Bitácoras bonaerenses

El trance de Vidal y los intendentes: despegarse de Macri lo más posible

La gobernadora y los alcaldes saben que provincializar y municipalizar la campaña puede ser una bocanada de aire para evitar una derrota estrepitosa. A su vez, el vidalismo ya piensa en el futuro pos diciembre con “Mariu” fuera de la gestión pública.


Por: Juan Alfaro (ALFA)

Mauricio Macri tuvo su plaza. En medio del derrumbe, el jefe de Estado pudo darse el lujo de salir al balcón de la Casa Rosada y saludar a sus seguidores. Entró en la historia. Un incentivo, un espaldarazo emocional, una caricia a su alma, tras la abultada derrota en las PASO por parte de Alberto Fernández. No hubo sorpresa en la convocatoria, en Capital Federal, como en algunas grandes ciudades de la provincia de Buenos Aires (La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca), existe un amplio sector de la sociedad que es macrista, o anti K. María Eugenia Vidal también disfrutó ese mimo y agradeció por las movilizaciones. ¿Qué efecto produce la movilización de miles de personas en apoyo a Macri y Vidal de cara a las elecciones de octubre? Quizá solamente generar un impulso para llegar con más fuerzas a los comicios que, de todos modos, parecen haber dado su veredicto. Datos para tener en cuenta. Cristina Fernández de Kirchner dio su último discurso como presidenta el 10 de diciembre de 2015, ante una Plaza de Mayo rebalsada: 18 días antes su candidato, Daniel Scioli, perdía el ballotage contra Macri. Dos años después, el 16 de octubre de 2017, Cristina –como candidata a senadora nacional– llenó por completo la cancha de Racing: días después, el 22 de octubre, perdía las elecciones en manos de Esteban Bullrich, amadrinado por Vidal. Ecuaciones de la política.

El sendero de Vidal sigue con las mismas complicaciones, temores y fantasmas que irrumpieron la noche del domingo 11 de agosto. El juego más difícil, del tridente Macri-Vidal-Larreta, lo tiene la gobernadora. Se sabe, no sólo tiene que remontar casi 20 puntos porcentuales, sino que en la Provincia no hay ballotage. Aún con el sabor amargo de la derrota, Vidal congregó la semana que pasó a intendentes y legisladores de Cambiemos en dos cumbres distintas (en la República de Los Niños y la Residencia de la Gobernación, respectivamente). Allí hubo tensiones, faltazos esperados e inesperados, poco tiempo o ganas para el análisis de la dura derrota y mucho tiempo para mensajes y arengas motivacionales. Lo cierto es que hay un eje común entre Vidal y los alcaldes de Cambiemos: despegarse de la imagen de Macri, a quien ya no dudan –en voz baja– de calificar como “salvavidas de plomo”. Provincializar y municipalizar la elección, es el sendero que trazaron Vidal, su mano derecha y jefe de Gabinete, Federico Salvai, los intendentes y legisladores candidatos. Nada fácil en la acción. La gobernadora se encargó de ser casi la cara pública de todas las medidas económicas que tomó el mandatario nacional y que derivaron en la crisis, además de acompañarlo en los actos cada vez que se la requirió. Vidal y la subordinación total.

El dilema de los intendentes es doble, no sólo tienen que despegarse de la imagen de Macri, sino también prescindir de la imagen de Vidal. En la campaña hacia las PASO muchos alcaldes no tuvieron más idea que acoplarse a la imagen de la gobernadora, como única fórmula para pensar en la victoria, ante lo que en ese momento aún regía como el mito de la “Vidal imbatible”. Pero el cachetazo de las urnas sacudió sus cómodos sillones y ahora tienen que pensar diversas opciones para no perder la jefatura comunal. El corte de boleta (esas viejas “prácticas del pasado”) surge como una opción para los complicados alcaldes. Incluso, muchos pretenden copiar el “Modelo San Miguel”, donde gobierna Jaime Méndez, delfín político del camaleónico y exmassista Joaquín De la Torre, actualmente ministro de Gobierno de Vidal. De la Torre mandó a hacer encuestas antes de las PASO, detectó cómo venía la mano y ordenó repartir la boleta del candidato a intendente pegada a las de Axel Kicillof y Alberto Fernández. El resultado: Méndez ganó las PASO y sacó más diez puntos que Vidal en ese distrito. Si bien esa jugada no fue avalada por la platense Calle 6, ahora, ante la urgencia de captar votos, el vidalismo habilitó a los intendentes a implementar el “Modelo San Miguel”. Ramiro Tagliaferro (Morón), Martiniano Molina (Quilmes), Diego Valenzuela (Tres de Febrero) y Néstor Grindetti (de Lanús), son algunos de los alcaldes que ya están pensando acoplar sus boletas a los candidatos del Frente de Todos. Viejas mañas.

El manto de realismo que se despliega por la Casa de Gobierno y el Museo Ferroviario de Retiro (el lugar desde donde realmente gobierna Vidal), avisa que hay muy pocas chances de revertir la elección bonaerense y que la mejor receta es apuntar a retener los municipios que se supo ganar en 2015 e intentar meter la mayor cantidad de legisladores provinciales posibles. Esta lógica a largo plazo apunta a imaginar un futuro vidalismo despegado completamente de Mauricio Macri y con el objetivo de Vidal candidata a diputada nacional en los comicios de 2021. Pensar en un vidalismo futuro es hacerlo en la realpolitik y contar con una mínima tropa para el armado. Para eso los intendentes, legisladores y referentes PRO son parte fundamental. En el entorno de Vidal sostienen que, si se pierde la elección, la Gobernadora seguirá trabajando y haciendo política en la provincia. Pero también está la posibilidad de que haga lo que alguna vez pensó, en momentos en que sintió los destratos de la Casa Rosada: irse a su casa y alejarse de la política. Mientras tanto, Vidal y su equipo rediseñan la campaña hacia octubre. Desde Calle 6 sostienen que comenzará en septiembre y la mandataria bonaerense mostrará un perfil distinto: menos redes sociales, menos entrevistas en grandes medios y más territorio. El camino a octubre es largo, y corto al mismo tiempo.

Fuente: ANDigital 
 

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