jueves 14 de noviembre de 2019 - Edición Nº1141
Cronos Noticias » En Foco » 9 jun 2019 21:34

Bitácoras bonaerenses

Sobredosis de artimañas y especulaciones sobre el tablero electoral 2019

En poco más de seis meses se intentaron diversas modificaciones a las reglas de juego de las elecciones. De la idea de Vidal de desdoblar los comicios bonaerenses hasta la de reflotar las listas colectoras. De fondo, la interna feroz del PRO que no para.


Por Juan Alfaro (ALFA) | @alfajuan

Por acá, por allá; con este, con este otro; listas colectoras no, listas colectoras sí. El escenario electoral de este 2019 fue sumergida bajo una marea de artimañas, artilugios y especulaciones de todo tipo. Un verdadero teatro de operaciones político-periodísticas que preanuncia que la campaña, una vez iniciada formalmente, tendrá los componentes de lo que popularmente se denomina como “una carnicería”. Los laboratorios políticos, que intentan confluir distintas quimeras, no hacen otra cosa que confundir al electorado, que ya mira de reojo a una clase política a la cual le cree cada vez menos. Más allá de que gran parte de la ciudadanía común no está al tanto de la rosca fina y especulativa que se dio en las últimas semanas, recibe sus efectos de la mano de la sobreinformación que existe en tiempo de redes sociales y tecnologías 3.0. La vorágine.

Sergio Massa, el nombre del momento, acostumbrado a caer siempre parado y ser el centro de atención, vuelve a sonreír en su nuevo rol de la figura cotizada, el tercero en discordia. “Sergio es muy bueno en la rosca, pero al momento de tomar decisiones políticas la erra”, es una de las frases que resuenan en el convulsionado universo bonaerense. Es que el nerviosismo en la tropa provincial del Frente Renovador se acrecienta a cada hora que pasa y el tigrense no muestra una definición concreta. Después de haber sido portada de todos los medios periodísticos, ante el plan de Cambiemos de olvidar el decreto anti-colectoras de Mauricio Macri y rogar por la posibilidad de reflotar esa forma de armado de listas, Massa ahora se encamina a cerrar un acuerdo con el peronismo kirchnerista. El sendero no estuvo excepto de operaciones y amagues. El tigrense quiso volver a cotizarse, pero estuvo a punto de dar un paso en falso y dilapidar su ventajosa situación. Los amagues de Massa.

La maniobra de Cambiemos de ensayar la oferta de una María Eugenia Vidal pegada a varias boletas presidenciales, colocó a Massa en el centro de la escena, en parte fogoneada por él mismo. Cuando trascendió que Massa y Vidal se iban a reunir para negociar sobre la posibilidad de una lista colectora, fueron fuentes de Tigre las que deslizaron -la noche anterior- que las negociaciones se habían retomado. Según pudo saber ANDigital, la filtración del presunto encuentro salió desde importantes despachos de la Casa Rosada, que luego derivaron es los cruces y aclaraciones por redes sociales. Si alguno se preguntó por qué La Rosada actuó así, si horas antes el poderoso y maquiavélico jefe de Gabinete de la Nación Marcos Peña, en una entrevista televisiva, se ubicó a favor de plasmar listas colectoras presidenciales sobre la candidatura de Vidal. La respuesta no está a la vista y se tiene que examinar la feroz guerra subterránea que Peña y Vidal mantienen desde hace años y que en esta columna se ha analizado en más de una oportunidad. Analistas que conocen la interna que mantienen estos dos referentes del PRO, advierten que la postura pública de Peña y el trascendido de la reunión Vidal-Massa tuvieron un objetivo milimétrico: desactivar cualquier proyección de “Mariú”, debilitarla y de paso tantear el terreno para ubicarla como posible candidata a vicepresidenta de Macri, algo que la gobernadora no quiere que pase. Sobre este plano, la interrogante ahora se clarifica: ¿Por qué Peña iba a permitir generar un escenario de triunfo de Vidal con las colectoras, por sobre las proyecciones de Macri? La respuesta es sencilla, no lo iba a permitir. Cabe recordar que la premisa de este año del ultra ratificado Peña es “todos juntos a matar o morir” y su gran objetivo es la reelección de Macri. “Si el barco se hunde, se hunden todos”, es la frase aquietante que siempre se dispersó en las primeras planas del PRO. Un escenario de listas colectoras (sea con Massa, Roberto Lavagna o Juan Manual Urtubey) sería de beneficio para la gobernadora en su batalla directa por la reelección contra la dupla Axel Kicillof-Verónica Magario, con los condimentos de los arrastres de las boletas presidenciales: positivo para el tándem peronista K y negativo para la mandataria bonaerense. Las listas colectoras parecen haber quedado desinfladas, pero lo cierto es que sobre la escena electoral, el efecto de mostrar a una Vidal debilitada, generó su impacto. Un ensayo peligroso.

Este año electoral está signado por las artimañas y conjeturas que empañan un proceso eleccionario normal. Cambiemos ha ensayado variables que modifican las reglas del juego. Cabe recordar que en enero Vidal llevó hasta el punto máximo su idea de desdoblar las elecciones bonaerenses (plan en el que Massa estaba adherido), hasta que Macri y Peña sepultaron la idea. Semanas después, los alcaldes de Cambiemos del Conurbano plantearon la idea de eliminar las PASO. Desde La Rosada también pusieron otras “ideas” sobre la mesa: adelantar las elecciones presidenciales; cambios en las formas de votación de argentinos en el exterior, fuerzas de seguridad y privados de su libertad; intentos de eliminar las actas de escrutinio; telegramas de transmisión electrónica de resultados; el cambio de la empresa de recuento Indra por Smartmatic; falta de empadronados mayores de 16 años; modificación al sistema de financiamiento de los partidos políticos y las más reciente: eliminación por decreto presidencial de las colectoras y, mes después, un intento por dar marcha atrás con la eliminación de ese decreto. Muchos intentos de “cambios”, en seis meses y en pleno año electoral. El 22 de junio se conocerán las listas de todos los espacios políticos que competirán, se cerrará esta etapa de especulaciones y artimañas, en un primer tramo. El segundo, el de la campaña formal, preanuncia que nada cambiará.-

Fuente: ANDigital

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