martes 20 de agosto de 2019 - Edición Nº1055
Cronos Noticias » Interés General » 20 abr 2019 15:02

Dura realidad

La plaza que Vidal no quiere ver: una foto de la crisis económica frente a la Gobernación

A pocos pasos de la Casa de Gobierno de la Provincia, la Plaza San Martín emerge como una especie de centro comercial informal que refleja la grave situación económica que atraviesan los bonaerenses.


Por Lara Sainz | @LariSainz

La crisis económica golpea duro a la provincia de Buenos Aires. Sin excepciones, el cierre de fábricas, los despidos y la búsqueda de alternativas para llegar a fin de mes se sienten en las localidades del Conurbano bonaerense, donde el desempleo y la pobreza registran los mayores índices, pero también en el Interior bonaerense, en los pequeños pueblos y en las grandes ciudades.

La ciudad de La Plata, capital bonaerense y epicentro del poder político, judicial y legislativo de la Provincia que conduce María Eugenia Vidal, no escapa a esta lamentable situación. Históricos comercios ven bajar sus persianas y cada vez más gente se vuelca a los puestos callejeros para intentar ganar algo de dinero.

Tradicionalmente, aquel que acostumbra a caminar por la avenida 7 y recorrer el microcentro platense ya está acostumbrado a ver los puestos de vendedores y manteros: relojes, carteras, anteojos de sol, frutas y verduras suelen ser las cosas más comunes para encontrar en esos lugares. Sin embargo, en los últimos meses la situación empeoró: la venta callejera ahora también llenó las plazas.

Enmarcada entre las calles 50 y 54, y 6 y 7, se ubica la conocida Plaza San Martín. En frente, de un lado, la Legislatura bonaerense; del otro, la Gobernación y, próximamente -a unos metros- el nuevo centro comercial y peatonal “La Plata Soho”, una obra que emprende el intendente local de Cambiemos, Julio Garro, para “embellecer” la zona de la calle 51, desde 6 hasta 4.

El espacio verde es donde normalmente se realizan todas las movilizaciones provinciales. Desde docentes, estatales o trabajadores de IOMA hasta las familias de la víctima de algún delito que piden Justicia, suelen reclamar en las puertas de la Gobernación, sobre la Plaza.

Ahora, la Plaza San Martín también refleja una nueva escena. Ya no son solo marchas, reclamos o protestas. Desde hace algunos años –con gran crecimiento en este 2019 producto de la crisis económica- la céntrica ubicación es también una especie de mercado informal, donde las personas intentan ganar dinero como sea. Venta de ropa al estilo feria americana, comida y hasta payasos que inflan globos en forma de animales son las nuevas postales que se ven a solo metros de la Gobernación bonaerense.

“No hay trabajo, por eso estamos acá”, dice contundente, Fernando, mientras continúa caminando e intentando vender sus donas a los transeúntes de la Plaza. El hombre es de Melchor Romero, de unos 40 años, se pierde entre los puestos que copan el suelo, en los que se mezclan mujeres con niños pequeños, adolescentes y adultos mayores.

La feria empezó hace unos cuatro años, con unos 50 o 60 puestos dentro de la Plaza, pero en los últimos meses, como consecuencia de la crisis económica, la corrida cambiaria y los aumentos en los despidos y el desempleo, la cantidad de mantas sobre el piso crecieron notoriamente: pasaron a ocupar más de la mitad de la Plaza.

Están los días lunes, miércoles y viernes, y sólo pueden vender cosas usadas. Una “Feria Americana”, ese es el acuerdo que tienen con la municipalidad de La Plata para que Control Urbano no les levante la mercadería.

“Hoy la plaza se desborda porque no alcanza la plata”, cuenta Jaqueline, una de las organizadoras de la feria, oriunda de la localidad de Etcheverry. Mientras tanto, les marca a los manteros donde pueden ubicarse y donde no, según lo acordado “de palabra” con la secretaria de Seguridad municipal. “Hay gente que se quedó sin trabajo o que no consiguen, vienen de todos lados. Muchos chicos jóvenes”, se lamenta la mujer, que tiene una hija chiquita y es lo que la motivó a comenzar con la feria hace cuatro años.

Jaqueline sigue organizando, que “acá sí”, pero “allá no”, que sobre las veredas de la calle no se puede, que vayan para el centro de la Plaza. “La Plaza era un caos y nos pedían una organización. Hoy tenemos dentro de todo una organización dentro de la Plaza para que no haya problemas”, señala.

Los manteros en la Plaza son muchos, de todas las edades. No solamente hombres y mujeres de mediana edad, como Fernando o Jaqueline. Sentada en uno de los pasillos internos, más cercanos al lado de calle 50 está Francisca, de 72 años y que viene también desde Romero. “Vengo a vender para vivir, para comer”, dice angustiada y se queja que “no la quieren jubilar”.

Francisca vende tutucas de colores, pocholos y otras golosinas. “Se vende más o menos, para comer diario”, lamenta.

A algunos metros de Francisca la imagen es otra. Son dos chicas, jóvenes, que apenas superan los 20 años. Venden ropa y aseguran que la venta “depende del precio”. “50, 80 pesos, más no, porque no te lo compran”, dicen.

Una de las chicas se llama Candela y tiene 22 años. Vino de la ciudad Ayacucho a estudiar a la Ciudad de La Plata y el dinero no alcanza. “Hoy deje una materia de la facultad para venir”, relata y explica que empezó a vender hace algunas semanas en otra feria que es los sábados “pero no andaba mucha gente”. “Acá hay más movimiento”, sostiene.

Fernando, Jaqueline, Francisca o Candela son algunas de las muchas historias que se mezclan en la Plaza, entre la ropa, el olor a comidas y los nenes que corren. Historias distintas, y parecidas al mismo tiempo, que se escuchan en la plaza que Vidal no quiere ver, pero que refleja la dura realidad económica que atraviesan los bonaerenses.

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