6 abr 2026
El diputado nacional de La Libertad Avanza, Sebastián Pareja volvió a generar ruido en la discusión por la reforma electoral bonaerense y salió a marcar territorio frente a la Unión Cívica Radical (UCR). El líder del partido violeta en la Provincia rechazó al radicalismo por instalar el debate sobre la Boleta Única de Papel y loa acusó de querer “subirse” a una agenda que el espacio libertario busca mostrar como propia.
La reacción no fue casual. En los últimos días, el radicalismo bonaerense empezó a mover fichas para abrir un debate más amplio sobre una eventual reforma política en la Provincia, con eje en la Boleta Única, el financiamiento partidario, el funcionamiento de las PASO y la organización del calendario electoral hacia 2027.
Desde el entorno de Pareja interpretaron esa avanzada como un intento por disputar centralidad opositora en un tema que LLA viene agitando desde 2024. De hecho, el bloque libertario reflotó este año en la Legislatura bonaerense un proyecto para aplicar la Boleta Única de Papel en la elección de legisladores provinciales y otros cargos del esquema electoral bonaerense.
La discusión, sin embargo, está lejos de ser solo técnica. Detrás del debate sobre cómo se vota, también se mueve una pelea por quién se queda con la bandera de la “modernización” institucional en la Provincia. En ese terreno, Pareja intenta consolidar a los libertarios como el espacio que empuja cambios, mientras busca evitar que la UCR capitalice una agenda con buena recepción en parte de la oposición.
La Boleta Única no aparece en el vacío. A nivel nacional, el sistema ya tuvo su estreno en las legislativas de octubre del 2025, luego de la reforma aprobada por el Congreso, y pasó a formar parte del menú de cambios que varios sectores quieren trasladar a las provincias. En Buenos Aires, el tema gana volumen porque se cruza con un sistema electoral históricamente resistido por parte de la dirigencia y bajo presión por su complejidad operativa.
En paralelo, el radicalismo busca que la conversación no quede reducida únicamente a la boleta. La idea que circula en ese espacio es discutir un paquete más amplio que ordene las reglas de juego antes de 2027, en un escenario donde también pesa el antecedente del desdoblamiento bonaerense de 2025 y la posibilidad de que ese esquema vuelva a repetirse.
Ese punto no es menor. La experiencia del año pasado, cuando Axel Kicillof separó la elección provincial de la nacional, alteró el tablero político bonaerense y abrió una discusión de fondo sobre la autonomía electoral de la Provincia. Por eso, detrás del debate por la Boleta Única también se cuela una disputa más grande sobre el calendario, la estrategia de alianzas y el control político del principal distrito del país.
En la Legislatura, de momento, nadie se anima a dar por cerrado ningún acuerdo. La Libertad Avanza necesita socios para empujar una reforma de ese calibre, la UCR quiere tener voz propia en el diseño de las nuevas reglas y el peronismo sigue atravesado por tensiones internas que dificultan cualquier negociación de fondo. Esa combinación hace que todos hablen del tema, pero que nadie garantice todavía los votos.
Con ese telón de fondo, las declaraciones de Pareja funcionan tanto como una crítica al radicalismo como una señal hacia adentro de la oposición. En un año donde la ingeniería electoral empezó a ocupar cada vez más espacio, la pelea por la Boleta Única ya dejó de ser solo una discusión sobre el instrumento de votación: también es una pulseada por liderazgo, agenda y posicionamiento rumbo a 2027.
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