2 abr 2026
El exministro de Economía, Sergio Massa empezó a mover el tablero de 2027 y en el Frente Renovador nadie lo descarta: la orden es salir a caminar los municipios cuanto antes. En el massismo leen que la discusión por las reelecciones de intendentes está cada vez más trabada y, ante ese escenario, decidieron activar una estrategia de supervivencia y expansión territorial en la provincia de Buenos Aires.
La jugada tiene una lógica clara: si varios intendentes propios no podrán volver a competir, el espacio necesita instalar sucesores competitivos y, al mismo tiempo, colarse en distritos ajenos donde ve fisuras. No es sólo una cuestión de nombres; es una pelea por conservar músculo político en el principal distrito electoral del país, donde se juega buena parte del poder peronista.
En el universo del Frente Renovador, tal como adealantó CRONOS, uno de los casos que más atención genera es Morón, donde el nombre de Martín Marinucci, ministro de Transporte bonaerense, vuelve a circular con fuerza. El massismo observa de cerca la interna entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella y cree que ese ruido puede abrir una ventana para meterse en una pelea que, hace unos años, parecía mucho más cerrada.
Pero si hay un distrito donde la discusión tiene carga simbólica, ese es Tigre. Allí nació el massismo y allí también quiere recuperar centralidad si Julio Zamora queda afuera por el límite legal de mandato. En ese esquema, Sebastián Rovira aparece como una de las apuestas jóvenes del espacio, mientras Malena Galmarini sigue siendo una figura con peso propio, aunque su eventual candidatura todavía no está cerrada.
La avanzada no se limita al norte del Conurbano. En San Fernando, el massismo imagina continuidad con Eva Andreotti, debido a que su hermano, Juan, sería propuesto como candidato a Gobernador en una posible interna de Fuerza Patria por la sucesión de Kicillof. Mientras que en La Plata el radar se posa sobre José Ramón Arteaga si Julio Alak decide correrse a una pelea mayor. La lógica se repite en varios municipios: si el jefe comunal actual no puede reelegir, empieza la carrera silenciosa por heredar estructura, votos y lapicera.
También hay una lista larga de nombres que ya suenan en la Primera y la Tercera Sección Electoral. Juan Eslaiman en San Martín, Diego Achilli en Tres de Febrero, Nicolás Russo en Lanús, Mónica Litza en Avellaneda y Ayelén Rasquetti en Cañuelas son parte del pelotón que el Frente Renovador busca posicionar con tiempo. La consigna es sencilla: llegar a 2027 con candidatos instalados y no improvisar cuando se largue la carrera.
Detrás de esa estrategia también hay una lectura más amplia de Massa sobre el escenario bonaerense. El exministro viene repitiendo en privado que 2026 debe ser un año de armado, presencia territorial y construcción de volumen político, antes de definir reglas y candidaturas. En paralelo, mantiene abierta su proyección nacional y, según trascendió en su entorno, no tiene en carpeta competir por la gobernación, sino conservar centralidad en la discusión grande del peronismo.
Por eso, más que una simple recorrida por distritos, lo que empezó en el massismo es una cuenta regresiva hacia una batalla mucho más grande. Si no hay cambios en la ley, 2027 obligará a renovar liderazgos, reordenar cajas y redefinir alianzas en decenas de municipios. Y en esa pelea, Massa ya decidió no llegar tarde: empezó a caminar ahora para no correr de atrás cuando el poder bonaerense vuelva a ponerse en juego.
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