15 mar 2026
El sábado no fue el mejor día para Pedro, un vecino de la localidad de Wilde. Dos delincuentes que portaban al menos un arma de fuego y se movilizaban en moto, lo abordaron en la puerta de la casa y le sustrajeron no solo su herramienta de trabajo, también era su joya: un Chevrolet 400 con el motor rectificado pocas semanas antes.
Todo ocurrió cerca de las 7:30 cuando el hombre salió de la casa y dejó el vehículo en marcha a pocos metros, sobre la calle Domingo Martinto. Pedro cerró el portón del garaje y en ese momento dijeron presente los delincuentes que acechaban en busca de vecinos que se van a trabajar.
Los rastreros no dejaron pasar la oportunidad, se detuvieron junto al automóvil y el que viajaba como pasajero le enseñó un arma de fuego.
Pedro retrocedió lo más rápido que pudo, estuvo a punto de caer en la vereda, y desde la vereda los observó escapar con el clásico que durante décadas fue de su propiedad.
La situación indignó a los vecinos y conocidos del hombre que hasta el momento no pudo recuperar la herramienta de trabajo.
En el barrio sostienen que los robos de automotores son habituales en la localidad y denunciaron que son desguazados en barrios de emergencia.
"Los desarman en la calle, a la vista de todos, la policía lo sabe pero no hace nada", aseguraron.
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