10 mar 2026
La cita ocurrió en la cena de bienvenida de Expoagro 2026, realizada en el Hotel Colonial de San Nicolás, en la previa de la apertura oficial de la principal muestra agroindustrial del país. El encuentro reunió a empresarios, dirigentes rurales y funcionarios de distintos espacios políticos, en un clima que mezcló celebración por los veinte años del evento con la expectativa por el rumbo económico del sector.
En ese contexto, una coincidencia protocolar terminó generando una de las imágenes más comentadas de la noche: el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el expresidente Mauricio Macri compartieron la misma mesa durante la cena. Ambos se saludaron brevemente al inicio del encuentro, pero luego mantuvieron conversaciones separadas con otros invitados, sin un diálogo visible entre ellos.
La fotografía del momento se volvió rápidamente un símbolo político. Kicillof, uno de los principales referentes del peronismo en la provincia de Buenos Aires, y Macri, líder histórico del PRO, espacio porteño que tomó relevancia a nivel nacional, representan visiones económicas y políticas enfrentadas que dominaron buena parte de la última década en la Argentina. Por eso, verlos frente a frente en el mismo espacio despertó inevitablemente curiosidad entre empresarios y dirigentes presentes.
La cena funcionó como antesala institucional de Expoagro, la mayor exposición agroindustrial a cielo abierto del país, que cada año convoca a miles de productores, empresas tecnológicas y entidades financieras vinculadas al campo. La edición 2026, además, tiene un valor simbólico especial al cumplir dos décadas desde su creación, consolidándose como uno de los principales espacios de negocios y debate del sector.
Durante la velada, el gobernador bonaerense tomó la palabra ante el auditorio y dejó definiciones que generaron atención entre los asistentes. En su discurso sostuvo que el “libre mercado irrestricto ya no está de moda en el mundo”, en una crítica indirecta al enfoque económico del gobierno nacional y a las políticas más liberales impulsadas en los últimos años.
Kicillof también aprovechó el escenario para remarcar el peso productivo de la provincia de Buenos Aires dentro del entramado agroindustrial argentino y anunciar herramientas de financiamiento destinadas al sector a través del Banco Provincia. Según señaló, el objetivo es fortalecer la producción y acompañar a los productores en un contexto económico complejo.
Del otro lado de la mesa, Macri siguió las intervenciones con atención y mantuvo su propio mensaje político durante el encuentro. El expresidente volvió a remarcar la importancia del agro como motor de la economía argentina y planteó la necesidad de avanzar hacia la eliminación de las retenciones, un reclamo histórico del sector.
Más allá de los discursos, el clima general del evento reflejó las preocupaciones de empresarios y dirigentes agroindustriales por la competitividad del país. Durante las conversaciones informales se mencionaron temas como la presión impositiva, los costos productivos y las condiciones necesarias para impulsar mayor actividad económica en el sector.
La cena siguió su curso entre brindis, charlas y discursos institucionales, pero la imagen ya había quedado instalada. En una misma mesa, dos figuras centrales de la política argentina representaron modelos económicos opuestos sin cruzar demasiadas palabras. En una noche pensada para celebrar al agro, la política también dejó su propia postal.
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