miércoles 15 de agosto de 2018 - Edición Nº685
Cronos Noticias » En Foco » 16 jul 2018

Bitácoras bonaerenses

Los intendentes del peronismo “dialoguista” y el nuevo dilema sobre Cristina

El grupo de alcaldes que comanda Insaurralde quiere hacer valer su voz en la mesa del peronismo nacional para las elecciones del 2019. Los movimientos y las opciones con encuestas y pragmatismo puro bajo el brazo.


Por Juan Alfaro | @alfajuan

Escena repetida, miedos recurrentes, mismos actores y soluciones parecidas. Otra vez, de cara a un año electoral, los intendentes del Conurbano, los llamados “dialoguistas” vuelven a lidiar con la realidad, sus deseos y algunas fantasías. Cómo en el 2016 –antes de los comicios del 2017– los alcaldes comandados por el lomense Martín Insaurralde buscan encontrar alguna opción que les permita prescindir o alejarse de la figura de Cristina Fernández de Kirchner. Nuevamente (quizás con mayor contundencia), el escenario muestra que la expresidenta es quien mejor mide en el peronismo dentro de una candidatura presidencial e, incluso, según encuestadores cercanos a Cambiemos, como las de Hugo Haime, afirman que en un hipotético escenario de ballotage, Mauricio Macri hoy perdería contra la senadora nacional. Pragmáticos a la hora de seguir a conductores políticos, realistas al momento de poner su foto de candidatura junto al “que mida mejor”, los alcaldes del Conurbano también profesan algunas predilecciones políticas. Como hace dos años, otra vez los intendentes quieren encontrar un camino alternativo y lejos de CFK. Déjà vu.

Cabe recordar que tras la derrota de Aníbal Fernández frente a María Eugenia Vidal en la Provincia, y luego del ajustado triunfo de Macri sobre Daniel Scioli, el derrotero del peronismo bonaerense tuvo sus episodios cargados de realismo chocante y un intento de los intendentes “dialoguistas” de renegar del kirchnerismo y tratar de desmarcarse constantemente. Así nació el Grupo Esmeralda, un conjunto de intendentes integrados por el propio Insaurralde (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría), el exsciolista Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juanchi Zabaleta (Hurlingham) y Gabriel Katopodis (San Martín), entre otros, quienes buscaban rearmar al peronismo bonaerense y “renovarlo”, lejos de la figura de CFK, el kirchnerismo duro y La Cámpora. Así, estos alcaldes, los poseedores del poco poder territorial que le quedó al peronismo tras el “Huracán Vidal” del 2015, tuvieron varios ensayos en su plan de “renovar” al peronismo. Desplegaron líneas subterráneas con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa; inflaron la figura de Florencio Randazzo, y hasta se pusieron por un rato al frente de la negociación con Vidal sobre el diseño del Presupuesto 2017 de la Provincia. Pero, finalmente, la realidad los empujó a optar por el pragmatismo puro y, a pocos meses del cierre de candidaturas para las elecciones legislativas del 2017, con encuestas bajo el brazo, fueron a pedirle a Cristina que fuera la candidata del peronismo. El antecedente cercano.

Este 2018, los mismos dilemas y acciones se posan sobre los llamados intendentes “dialoguistas”, con la diferencia de que el escenario económico es mucho más agudo que en 2017. Los alcaldes comandados por Insaurralde mantienen buena sintonía con Vidal y hasta los legisladores de su tropa colaboran en la aprobación de leyes polémicas en la Legislatura bonaerense, como la polémica reforma del sistema previsional del Banco Provincia, de fines del año pasado. En sus planes de acción, el escenario cambió tras la crisis del dólar. Hasta inicios de este año se resignaban a digerir un nuevo mandato de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, pero el tablero de acción cambió y ahora sueñan con el retorno al poder. En las diversas tertulias y cafés que mantienen en las últimas semanas no sólo observan que la reelección de Macri está en caída, sino que ven la oportunidad para retornar al Sillón de Dardo Rocha, porque hay chances de que Vidal sea obligada a ocupar un lugar en la fórmula presidencial y deje de ese modo el flanco bonaerense descubierto. Con esa chance, el 25 de junio pasado los intendentes “dialoguistas” lanzaron el “operativo clamor” por una candidatura a la Gobernación de Insaurralde. Esa opción apunta por ahora a agitar el escenario, aún falta mucho. Primeros trazos sobre el tablero.

Pero, al igual que en 2016, con más fuerza este 2018 vuelve a poner sobre las mesas de acción de estos intendentes el dilema de Cristina. Casi en silencio, pese a tener una banca en el Congreso, la senadora nacional sigue siendo quien mide más alto en el peronismo, según todas las encuestas publicadas. Es más, su estratégico silencio, los errores de Macri y el escenario económico, engrosan día a día su intención de voto. Los diagramas se repiten, pero esta vez sobre el escenario de una elección presidencial. Hay otra realidad, todas las semanas les llegan sondeos a los intendentes “dialoguistas” recordándoles que la imagen de Cristina en sus distritos sube y sube todos los días. Con esa realidad es que en la última semana los alcaldes comandados por Insaurralde desplegaron una serie de movimientos y amagues para intentar despegarse de la figura de CFK. Dato no menor, en un importante portal nacional se publicó que el peronismo bonaerense busca instalar la posibilidad de desdoblar las elecciones de Gobernador e Intendentes de las presidenciales. Según diversas fuerzas, esta aventura tiene como objetivo que las elecciones de la Provincia no estén atadas a la suerte de la nacional. Este debate no es nuevo, hace años que se viene discutiendo los porqué de que la elección de mandatarios para la provincia más grande e influyente del país tenga que ser el mismo día que la presidencial. La respuesta se cae de madura: todo Gobierno nacional (el de Néstor Kirchner, el de Cristina, el de Macri y, con seguridad, el que venga después) apelan al arrastre y la potencia que tiene electoralmente la provincia de Buenos Aires. Esa idea, si bien resolvería los viejos dilemas y aflicciones de todo gobernador bonaerense, y por más tentadora que suene, es casi descartada de plano por el vidalismo, ya que para implementarla se necesitaría la aprobación de una ley en la Legislatura. El primer amague.

Pero el escenario no se quedó quieto ahí. En la semana que pasó se produjo una reunión que intentó ser secreta entre los alcaldes dialoguistas y el gobernador de San Juan, Sergio Uñac. La comitiva de intendentes comandados por Insaurralde estuvo compuesta por sus socios de la tercera sección Gray, Cascallares y el ex de Florencio Varela, y actual diputado provincial, Julio Pereyra; a ellos se sumaron los jefes comunales de la primera sección Ariel Sujarchuk (Escobar), Leo Nardini (Malvinas Argentinas) y Santiago Maggiotti (Navarro), junto al intendente de Merlo y titular del PJ Bonaerense, Gustavo “Tano” Menéndez. La mesa se completó con Gustavo Arrieta (Cañuelas) y Juan Pablo de Jesús (Partido de La Costa). Dato no menor, los intendentes de la primera, durante el periplo del 2016, fueron parte del llamado Grupo Fénix comandados por la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, y que mantenía un perfil más cercano al kirchnerismo que sus colegas del Grupo Esmeralda. Ahora, toda esta camada de intendentes sueña con que Cristina no sea candidata a nada en el 2019. El gran dato del encuentro en San Juan es que los intendentes le fueron a ofrecer a Uñac ser un posible candidato a presidente por el peronismo. Pero el sanjuanino les dijo que no quiere postularse a nivel nacional, que se replegará en su provincia, que quiere ir por la reelección y consolidar su jefatura territorial. Son opciones, dentro de los movimientos que busca el peronismo para encarar las elecciones del año que viene. También se cimenta la búsqueda de unidad en el peronismo, esa que profesan “con todos adentro” y hasta conjeturan con una gran PASO que dirima las candidaturas. Lo cierto es que, por lo bajo, los alcaldes vuelven a dejar oír su deseo de que Cristina no sea candidata y, de paso, enviaron un mensaje a los Gobernadores: sin la provincia de Buenos Aires no hay un plan nacional. Sin embargo, a la hora de la verdad, los alcaldes quedan presos de las encuestas y del pragmatismo, que los lleva a cuidar su quintita, su poder territorial.

Fuente: ANDigital

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