domingo 16 de diciembre de 2018 - Edición Nº808
Cronos Noticias » En Foco » 29 oct 2018

Bitácoras bonaerenses

Vidal y el desafío de encolumnar a la oposición y reclamar a Macri más fondos para la Provincia

Los costos del ajuste de Nación traspasados a la Provincia generaron los primeros chispazos públicos entre ambas administraciones. El papel del Ministro que “se cortó solo”. Las viejas internas del PRO. La profundidad real del reclamo.


Por Juan Alfaro (ALFA) | @alfajuan

Como un reiterado déjà vu bonaerense, los cortocircuitos entre los gobiernos nacional y provincial vuelven a ser los protagonistas de la escena política argentina. Así como alguna vez Felipe Solá como gobernador mantuvo tensiones con la presidencia de Néstor Kirchner o, con más explosiones, Daniel Scioli tuvo altercados con Cristina Fernández de Kirchner, en este 2018 parece ser el turno de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri. Por ahora se diagrama una previa, destellos de enfrentamiento, medidos y hasta para muchos opositores “simulados”. Pero lo cierto es que hubo cruces, trascendidos y palabras que denotan un escenario áspero entre Nación y Provincia. El papel de “Mariu” es distinto al de sus predecesores, en algunos aspectos. La Gobernadora, hasta hace pocas semanas, era la estrella de Cambiemos hiperalineada con la Casa Rosada. Ese alineamiento era de rigor, sin mesuras, incluso “Vidal era la cara de Macri en la Provincia”. La campaña del 2017 que enfrentó a Cambiemos con Cristina y su Unidad Ciudadana, la tuvo a ella como defensora del programa oficialista y sus concepciones. Pero la crisis económica, la explosión del dólar y la poca reacción política de Macri y su mesa chica, provocó que MEV tomase distancia del estilo de La Rosada e incluso, junto a su referente político, el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, pidiera la cabeza de dos pilares fundamentales de la administración de Macri: el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el superministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Las viejas internas salieron a la luz.

La falta de reacción política con la crisis, la constante baja en las encuestas de Macri, el no reconocimiento de errores, pero –sobre todo– los costos del ajuste que exige el FMI, fueron los detonantes para que Vidal decidiera “provincializar su gestión” y despegarse de las decisiones de Balcarce 50. En las primeras semanas de octubre trascendió el malestar de Vidal sobre algunas decisiones de la Casa Rosada, dentro de la negociación con los gobernadores peronistas para lograr apoyos para el proyecto del Presupuesto Nacional 2019. El traspaso de Nación a la provincia de Buenos Aires de los subsidios de transporte, electricidad (Edenor y Edesur) y AySA, que se estiman tendrán un costo de más de 25 mil millones de pesos para las arcas bonaerenses, fueron la semilla de ese malestar, que por esas horas sólo era un trascendido. Sobre ese escenario también se supo que la propia Vidal le pidió en persona a Macri una compensación del Fondo del Conurbano (19 mil millones de pesos), por las variables de inflación, como una forma de poder equilibrar el costo del ajuste. Sin embargo, oídos sordos, la respuesta del jefe de Estado todavía no surgió, como tampoco la de sus principales ministros. La delicadeza de la actual situación económica, el termómetro de un Conurbano siempre caliente y los efectos de la crisis que amenazan con sacudir a ciudades del interior, hicieron que Vidal prestase más atención a su reclamo, teniendo en cuenta que el 2019 es un año electoral y, por ahora, su camino está signado a la reelección en la Provincia y, por el otro, con varios frentes salariales aún abiertos y cargados de tensión (docentes, médicos, Astillero y judiciales). La gestación de la reacción.

En la semana que pasó cobró vida un hecho inédito en los casi tres años de los gobiernos de Vidal y Macri. Joaquín De la Torre, exmassista, peronista bonaerense y actual ministro de Gobierno bonaerense, hizo público ese malestar de “La leona” que días atrás era sólo un trascendido. En declaraciones al diario La Capital, apuntó de lleno y el primer objetivo fue el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. “No es razonable que al dinero que generan los bonaerenses lo reparta el ministro del Interior (Rogelio Frigerio) con los gobernadores a espaldas de la provincia”, lanzó el funcionario de Vidal. Las palabras salidas desde un despacho de Gobernación provocaron una ola de especulaciones en los medios periodísticos. El “malestar de Vidal” dejó de ser un trascendido. Ante el temblor, desde Calle 6 comenzaron un rápido “operativo despegue” de las palabras de De la Torre. Dejaron trascender que el “ministro se cortó sólo” y que “sus palabras no representan el pensamiento de la administración”. Pero dentro de un rápido análisis que se puede hacer sobre la gestión y perfil de Vidal, es difícil creer que un ministro actúe por cuenta propia o, más aún, en rebeldía con la Gobernadora. Por las dudas, para bajar tensiones y desplegar un juego diplomático suave, el “vidalismo” preparó dos fotos que también generarían impacto. El miércoles, Peña participó de la reunión de Gabinete de Vidal. Según pudo saber ANDigital, no se habló de las declaraciones que De la Torre hizo 24 horas antes, como tampoco de los reclamos de la Provincia. Algunas fuentes deslizan, incluso, que si el exmassista se “hubiera cortado” sólo, habría recibido el reto de la Gobernadora, algo que hasta ahora no pasó. Para seguir con la diplomacia suave, el jueves “Mariu” recorrió junto a Frigerio obras de AySA en Dock Sud. El dato es que, tras el encuentro, el ministro nacional dijo ante la prensa: “Claramente la provincia de Buenos Aires sufrió una pérdida producto de la inflación respecto del Fondo del Conurbano de lo que lograron el año pasado”. Así, desde su entorno, dejaron trascender que “se va a buscar una solución” al reclamo bonaerense. Con poca fe, desde La Plata deslizaron un descreído “ojalá”, aunque destacaron que no recibieron “ni el borrador de un borrador”. Juegos de diplomacia.

El clima no mejoró, De la Torre volvió a “cortarse solo” (o no) y apuntó directamente contra otro ministro, en base a una presunta frase contra Vidal. El nuevo cruce se dio por una nota publicada en Clarín (diario de mucha llegada a La Rosada), que dice que Vidal tiene “apuntados” a tres ministros (Peña, Frigerio y Dujovne), pero que en realidad “le apunta a los ministros, para evitar confrontar con Macri”. Ante esa conjetura (escuchada en varios despachos de Cambiemos desde hace meses), en La Rosada afirman con algo de enojo que “la buena imagen de María Eugenia se sostiene porque Macri es quien pone la cara y absorbe los costos del ajuste”. Sobre esa queja, la nota mencionada le atribuye una frase contundente a Dujovne contra la Gobernadora: “Si quiere ser Presidenta, que sea con su plata”. Así, De la Torre, vía Twitter, cruzó al superministro y le pido que aclare esos dichos presuntos. Por ahora, el posteo del exintendente de San Miguel quedó como parte del combo de reclamos de Provincia a Nación. Pero en la arena política bonaerense generó cierta expectativa sobre la profundidad real de los reclamos bonaerenses. Es más que cierto que la Provincia recibe menos de lo que aporta a las arcas nacionales: una situación de desequilibrio histórico. Pero sobre esta coyuntura, y con la Provincia como la variable del ajuste, no hay quien no esté en contra de los reclamos bonaerenses. Sin embargo, las reacciones en la arena política provincial fueron diversas. Desde el peronismo y algunas de sus variantes afirman que la pelea es “simulada” y que en el fondo “Vidal es Macri”, aunque no dejan de reconocer que la Provincia debería recibir la compensación por el Fondo del Conurbano. Desde Cambiemos le reclaman a la oposición apoyar a la Gobernadora en esta cruzada, que por ahora –vale decirlo– ha sido bastante tibia. Sin embargo, legisladores bonaerenses del Frente Renovador anunciaron apoyo a Vidal si es que “realmente” quiere reclamar más fondos a la Nación. Hasta uno de los archienemigos de Calle 6, Roberto Baradel, apoyó el reclamo bonaerense. ¿Se configura un escenario de disputa real?

La incógnita ahora recae en los pasos que Vidal tomará sobre este escenario desatado. Replegarse y aceptar ser la variable del ajuste parece ser el que tiene más chances. Pero también están abiertas las puertas para que realmente la Gobernadora se ponga a la cabeza de todo el arco político bonaerense y reclame una compensación. Sería una jugada osada sobre el tablero político, algo que no se vio en la última década de tensiones entre Nación y Provincia. Mientras tanto, en La Rosada llegaron al mismo método que sus antecesores en el Sillón de Rivadavia: sofocar cualquier intento de autonomía (en este caso de la Gobernadora) y el temor de sus proyecciones presidenciales. Para la oposición también es un desafío: acompañar un reclamo real de la Gobernadora, le daría rédito y fortaleza política en momentos complicados para Cambiemos de cara a un año electoral. Asimismo, el desafío también es para “Mariu”, quien puede optar por conformarse con las expresiones de un ministro o ir a fondo. Se sabe, en la relación Nación-Provincia prima el látigo y la chequera. Por ahora la chequera está cerrada, el látigo espera su turno…

Fuente: ANDigital

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