Por fuera de la agenda como Gobernador, Axel Kicillof llevó el jueves su armado político a la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y eligió el Teatro Picadero para mostrar que el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) ya busca pisar fuera de la Provincia. En un distrito históricamente adverso para el peronismo, el mandatario bonaerense habló de una etapa de construcción y evitó poner el foco en una campaña inmediata.
El acto tuvo como acompañantes principales al ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, y a la legisladora porteña Berenice Iañez, en una foto que buscó combinar volumen político, gestión y presencia territorial en CABA. La movida fue leída en distintos medios como el primer paso concreto de expansión del MDF en territorio porteño.
Durante su discurso, Kicillof sostuvo que el Gobierno nacional intenta instalar una narrativa de recuperación que, según su mirada, no coincide con la vida cotidiana. En ese marco, apuntó contra Javier Milei y advirtió que el desafío opositor no pasa solo por confrontar, sino también por volver a entusiasmar a una sociedad golpeada por el ajuste.

El gobernador dejó claro además que el MDF pretende ser algo más que una herramienta electoral. Según planteó, este año debe servir para consolidar una estructura política “fuerte” y “confiable”, capaz de ofrecer una alternativa de poder hacia 2027 y de ampliar su base más allá del núcleo tradicional del peronismo.
Uno de los tramos más filosos del mensaje estuvo dirigido al macrismo. Kicillof remarcó que en la Ciudad no alcanza con discutir problemas de superficie y pidió dar una pelea de fondo contra un modelo que, según dijo, lleva dos décadas de gestión en CABA. En esa línea, habló de “ponerle fin a 20 años de macrismo” en el distrito porteño.
La referencia a Mauricio Macri no apareció aislada. Se dio en medio de una semana en la que el expresidente volvió a mostrarse en escena para posicionar al PRO como una alternativa de continuidad tras Milei, en un intento de recuperar centralidad dentro del tablero opositor. Esa reaparición le dio todavía más voltaje político al desembarco de Kicillof en la Ciudad.

En el entorno del gobernador dejaron trascender que el objetivo de fondo es nacionalizar el MDF y transformarlo en una plataforma competitiva para la discusión que viene dentro del peronismo. La aparición en CABA, por eso, no fue un gesto aislado: se inscribe en una estrategia más amplia para ganar volumen político en el camino hacia 2027.
También hubo un mensaje hacia adentro de la oposición. Kicillof insistió en que buena parte de la tolerancia social que todavía conserva Milei obliga a una revisión del rol opositor, una señal que puede leerse tanto hacia el oficialismo libertario como hacia la interna del panperonismo, donde ya empezó la discusión por liderazgos y proyecto.
Con ese telón de fondo, el acto en el Picadero funcionó como una declaración de intenciones: instalar al MDF en la Ciudad, disputar agenda en territorio hostil y empezar a modelar una alternativa con ambición federal. Kicillof evitó hablar en clave de candidatura, pero su desembarco en CABA dejó en claro que ya juega un partido que excede por mucho los límites de la Provincia.