Mientras el Gobierno de Milei continúa con su meta de reducir la inflación y estabilizar la economía, Federico Sturzenegger, ministro Desregulación y Transformación del Estado nacional, volvió a quedar en el centro de la polémica tras cuestionar la regulación de la actividad turística en la provincia de Buenos Aires y hablar de una supuesta “mafia” vinculada al Consejo Profesional de Guías.
Sus dichos, que tomaron como ejemplo un tour sobre arquitectura y literatura francesa que una docente de la Universidad Nacional de La Plata no habría podido realizar por no contar con matrícula, encendieron de inmediato la reacción del sector turístico platense y del gobierno bonaerense.
La respuesta oficial no tardó en llegar. Desde la Subsecretaría de Turismo bonaerense, que conduce Soledad Martínez, calificaron las expresiones del ministro como “inaceptables” y reclamaron una rectificación pública. En el comunicado, la Provincia defendió a guías, licenciados, técnicos y agentes de viaje, al remarcar que se trata de trabajadores formados que cumplen una tarea clave en la promoción del patrimonio cultural, histórico y productivo del territorio bonaerense.
El cruce no se dio en el vacío. En la provincia de Buenos Aires, la actividad de los guías turísticos está regulada por la Ley 12.484, que establece la matriculación y define sus funciones, entre ellas acompañar, orientar e informar a personas o grupos en visitas y excursiones dentro del territorio provincial. A eso se suma la Ley 14.799, que ordena el ejercicio de las profesiones en turismo y fija la obligatoriedad de la matrícula para quienes desarrollen tareas propias del sector.
Ese marco legal es el que la administración bonaerense y las entidades profesionales exhiben como respaldo frente al discurso desregulador del Gobierno nacional. La discusión, en el fondo, no pasa sólo por un tour puntual en La Plata, sino por dos miradas opuestas sobre cómo debe organizarse la actividad: una que plantea flexibilizar requisitos para ampliar la oferta y otra que sostiene que la capacitación y la habilitación profesional son condiciones básicas para garantizar calidad, resguardo patrimonial y seguridad para los visitantes.
La controversia además suma un ingrediente político. Sturzenegger viene siendo uno de los principales impulsores del plan de desregulación del Ejecutivo nacional y ya había promovido cambios en distintas actividades económicas y profesionales. En ese contexto, el episodio con los guías turísticos bonaerenses fue leído en La Plata como un nuevo capítulo de la pulseada entre la Casa Rosada y la administración de Axel Kicillof, que en este caso eligió salir con dureza a respaldar a un sector que considera estratégico para el desarrollo local.
Así, la discusión dejó de ser apenas técnica y pasó a convertirse en una disputa política más amplia sobre el rol del Estado, la profesionalización y los límites de la desregulación. Mientras desde Nación insisten con bajar barreras para el ejercicio de distintas actividades, en la Provincia advierten que avanzar en ese camino sin reglas claras puede abrir la puerta a la precarización del trabajo y a una pérdida de calidad en un rubro especialmente sensible para ciudades como La Plata, donde el turismo cultural gana cada vez más peso.