Luego de la maniobra de La Libertad Avanza contra las tasas municipales, a partir de la presentación de proyectos en 116 distritos bonaerenses, desde el Interior provincial la Unión Cívica Radical salió a defender los tributos locales y a cuestionar a los libertarios.
El eje de la respuesta es claro: el ajuste nacional ha desfinanciado a los municipios, dejándolos como el único sostén de la crisis, mientras el Estado Nacional “ni siquiera corta el pasto” en las rutas de su jurisdicción.
Los jefes comunales advierten que la viabilidad de sus distritos está en jaque por una combinación de factores que el discurso libertario omite una caída del 20% en valores reales respecto a febrero de 2025. Para los distritos pequeños, este fondo representa el 80% de su presupuesto, lo que hace que cualquier quita de tasas locales sea un golpe letal.
El caso de la tasa vial es el ejemplo testigo. Los intendentes aseguran que no solo no hay lucro, sino que el año pasado el municipio tuvo que poner $400 millones de su bolsillo por encima de lo recaudado para mantener los caminos rurales.
“Acá las tasas son contraprestaciones. El problema de fondo son las retenciones que se van del distrito y no vuelven”, señalaron, diferenciando su gestión de la del conurbano.
Frente a la presión para bajar impuestos, el radicalismo propuso una alternativa que traslada la pelota a la Casa Rosada: si no se eliminan las retenciones agropecuarias, que al menos el 10% de lo que se lleva Nación regrese al distrito.
“Si las quieren mantener, bárbaro, pero que nos devuelvan la riqueza que generamos. Es muy fácil hablar de cómo tienen que manejarse otros gobiernos estatales cuando la Nación está cada vez más lejos de la gente”, reclamó un jefe comunal del Interior bonaerense.

La respuesta radical incluyó un pase de factura por el estado de la infraestructura federal. Denunciaron que el Gobierno nacional ha abandonado sus responsabilidades más básicas en el territorio:
Al cierre de su análisis de la situación, los boina blanca puntualizaron: “Quieren enseñar a los municipios qué hacer y ellos ni siquiera cortan el pasto. Generar este resquemor con los intendentes, que somos los únicos que bancamos la situación actual, es preocupante y malo para la política”.