El conflicto entre los gremios docentes y el gobierno que dirige Maximiliano Pullaro en Santa Fe se recrudeció, y es que luego de que el mandatario radical cerró las paritarias por decreto, desde los gremios AMSAFE y SADOP salieron repudiar la decisión.
La resolución del gobierno santafesino, ejecutada mediante un decreto, se produjo después del rechazo de los gremios docentes a la última propuesta salarial realizada por el Ejecutivo provincial a todos los trabajadores estatales.
En el anuncio oficial se ratificó que, ante la falta de consenso con los representantes de los maestros, la gestión de Pullaro optó por aplicar los incrementos ofrecidos originalmente y que sí contaron con el aval de los otros sectores estatales, “a través de la vía administrativa directa”.
Así, el decreto del Gobernador fija un aumento del 12,5% para el semestre enero-junio de 2026, que se terminará de incorporar a los salarios en el sexto mes del año.
La respuesta no se hizo esperar de parte de las organizaciones sindicales: este lunes ya hubo paro con movilización y anticipan nuevas medidas de fuerza para la próxima semana.
La réplica de los docentes de Santa Fe
El secretario general de AMSAFE, Rodrigo Alonso, destacó: “Nosotros dijimos que hay malestar. Y ya demostramos que los docentes empezamos a marcar una bisagra en esta historia”.
En referencia al paro y las protestas, Alonso habló de “altísima nivel de adhesión” y afirmó que en “todas las escuelas de la provincia hubo docentes que hicieron paro”.
El descontento docente no se limita únicamente al porcentaje ofrecido frente a la escalada inflacionaria, sino que se extiende al método de clausura de la negociación, el cual consideran un ataque directo a la Ley de Paritarias y a la libertad sindical.
Para las entidades sindicales, esta acción es un quiebre en las reglas de juego de la negociación colectiva. Tanto AMSAFE como SADOP denunciaron que el decreto es un “atropello institucional” que busca desarticular el reclamo salarial mediante la imposición.
La postura del Gobierno de Santa Fe
Daiana Gallo, secretaria territorial del Ministerio de Educación santafesina, justificó la medida apelando a la urgencia económica de los agentes públicos.
“Entendemos la necesidad imperiosa de que los trabajadores perciban estos aumentos. Dado que otros sectores como la administración central (ATE y UPCN) y salud (AMRA) aceptaron la oferta, hemos decidido otorgar los incrementos por decreto y dar por concluida la etapa paritaria”, sentenció la funcionaria.
Lejos de buscar una instancia de conciliación, la postura del Ejecutivo se mantiene inflexible. Y para desalentar la adhesión a las huelgas, el Gobierno recordó la vigencia del sistema de declaraciones juradas.

Esta herramienta obliga a los docentes que asistan a las aulas a registrar su presencia para evitar descuentos salariales y, fundamentalmente, para no perder el incentivo de “Asistencia Perfecta”, denunciado por los sindicatos como un “presentismo encubierto” que castiga el derecho constitucional a la huelga y la salud de los trabajadores.
En términos técnicos, la Secretaría de Hacienda, dirigida por Belén Etcheverría, detalló que los incrementos de febrero se liquidarán mediante una planilla complementaria a mediados de marzo.
Aunque el discurso oficial sostiene que la urgencia busca “aliviar el bolsillo” de los empleados, la medida parece cerrar de hecho cualquier posibilidad de recomposición superior en el corto plazo para salarios que ya arrancan perdiendo: el aumento decretado por Pullaro establece ajustes del 2,6% y el 2,1% para enero y febrero, respectivamente, cuando los dos últimos datos de inflación en Santa Fe fueron del 2,6% tanto en enero como en diciembre.
Así, la relación entre el Gobierno de Pullaro avanza en un proceso de desgaste, mientras hay posibilidad de un cese de actividades y parece no haber vuelta atrás en el conflicto.