En la tarde del jueves un llamado al 911 encendió la alarma en la localidad de Caseros. Una mujer muy preocupada se comunicó para solicitar ayuda porque no se podía comunicar con el hermano desde hacía varías horas. Una comisión policial se dirigió a la casa del hombre cuando Érica Benítez informó que el familiar padecía problemas psiquiátricos: hace un año estaba desocupado y transitaba una profunda depresión.
Con la autorización de la mujer personal del Comando de Patrullas y de la Comisaría 4ta. de Caseros ingresó a la finca ubicada en la calle Carhué al 5400 y encontró el peor escenario: Ricardo Benítez yacía sin vida en el comedor, los cadáveres de Angélica Molina y Lionel Benítez, su esposa y el hijo de ambos de 13 años, estaban en la habitación de la pareja.
La información oficial indicó que la vivienda no presentó entradas forzadas y que en el interior no se observaron signos de violencia.
Durante las primeras tareas que realizó la Policía científica se corroboró que los cuerpos tenían heridas de arma de fuego.
La hipótesis que manejan los investigadores y que deberá ser corroborada de manera científica con las pericias, es que el hombre asesinó a la mujer, al hijo y luego se quitó la vida.
El arma que habría utilizado sería de su propiedad y una versión no confirmada hasta el momento señala que el hombre habría sido agente del Centro de Operaciones Municipales (COM) de Tres de Febrero.
La familia señaló que la pareja no tenía una relación violenta y la Justicia confirmó que no se hallaron denuncias por violencia de género.