La primera sesión 2026 (extraordinaria) del Senado de la Provincia de Buenos Aires estuvo atravesada por una doble tensión: la pulseada política por las autoridades del cuerpo y el fuerte debate por la crisis laboral que golpea a la Provincia. En ese marco, hizo su debut como senadora Malena Galmarini, quien eligió poner el foco en los despidos masivos y en el impacto de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei.
Mientras se votaban las vicepresidencias de la Cámara Alta bonaerense, el oficialismo y la oposición terminaron de definir el nuevo esquema de conducción: Mario Ishii fue elegido vicepresidente primero; Ayelén Durán quedó en la segunda vicepresidencia; Gonzalo Cabezas en la tercera; Valeria Arata en la cuarta; Alex Campbell en la quinta; y Germán Lago en la sexta. La votación llegó tras horas de negociaciones internas que demoraron el inicio formal de la sesión y dejaron expuestas diferencias dentro del peronismo.
En paralelo a esa discusión institucional, Galmarini, Arata y el senador Marcos Pisano presentaron un proyecto para expresar la “profunda preocupación” del Senado frente a la ola de despidos que atraviesa el sector industrial. La iniciativa apunta especialmente al caso de FATE, la histórica fabricante de neumáticos que anunció el cierre de su planta y dejó sin empleo a más de 900 trabajadores, varios de ellos residentes en el distrito de Tigre.
Durante su intervención, Galmarini sostuvo que el debate político no puede quedar encerrado en la interna parlamentaria cuando “hay familias que no saben cómo van a pagar el alquiler o sostener la comida del mes”. La legisladora remarcó que detrás de cada telegrama de despido hay una situación social concreta y cuestionó que la reforma laboral promovida desde la Casa Rosada no esté generando incentivos reales para la producción, sino mayor incertidumbre.
El proyecto presentado declara la solidaridad del Senado bonaerense con las familias afectadas y solicita al Gobierno nacional revisar las medidas económicas que, según los fundamentos del texto, están profundizando la recesión industrial. También insta a la administración provincial a reforzar herramientas de acompañamiento para los trabajadores despedidos, en un contexto de conflictividad creciente en distintos puntos del territorio bonaerense.
El caso FATE se convirtió en símbolo de un escenario más amplio que combina caída de la actividad, retracción del consumo y tensión sindical. En ese marco, la flamante senadora planteó que “defender el trabajo es defender la dignidad”, una frase que sintetizó el tono de su debut legislativo y marcó la intención de posicionarse como una voz activa en la agenda laboral.
Además, asumieron las senadoras Roxana López (La Cámpora) en reemplazo de Gabriel Katopodis, una de las dos nuevas representantes de la Primera Sección Electoral y formará parte del bloque oficialista. Asimismo, en la oposición bonaerense se dio el juramento de Marisa Pirillo (La Libertad Avanza) como senadora en lugar de Diego Valenzuela, quien asumió como director en la Agencia nacional de Seguridad Migratoria.
Así, la jornada dejó una foto elocuente: mientras la Cámara Alta resolvía su organigrama interno con la elección de las seis vicepresidencias, parte del debate político giró hacia la crisis productiva. El estreno parlamentario de Galmarini no pasó inadvertido y anticipa que la discusión sobre empleo y reforma laboral ocupará un lugar central en la agenda del Senado bonaerense en los próximos meses.