La CGT decidió no convocar a un paro ni movilización durante la sesión del Senado en la que se prevé sancionar la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei el viernes, y en cambio anunció una marcha el próximo lunes hacia el Palacio de Tribunales para acompañar una presentación judicial contra la norma.
La determinación de la central obrera fue tomada el miércoles en una reunión ampliada de la “mesa chica” sindical en la sede de UPCN, donde terminaron imponiéndose las voces que propusieron priorizar la ofensiva judicial y descartar por ahora medidas de fuerza directa.
Con esta definición, la CGT opta por una postura más moderada frente a la reforma laboral, en contraste con sectores del sindicalismo, como el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) y algunas CTA, que impulsan un paro de 36 horas con movilización al Congreso el mismo viernes.
Según detallaron los dirigentes cegetistas, la marcha a Tribunales está concebida para respaldar la impugnación judicial que la central presentará ante la Justicia, donde buscarán declarar la inconstitucionalidad de aspectos del proyecto oficial.
El triunviro Jorge Sola explicó que la decisión responde a un análisis legal que la CGT viene realizando y que apunta a poner en el centro del conflicto la vía institucional, evitando, al menos por ahora, confrontaciones masivas en las calles.
La movilización tendrá como epicentro la Plaza Lavalle, frente al Palacio de Justicia, y según fuentes sindicales, estará integrada principalmente por dirigentes y delegados, sin convocar masivamente a todos los afiliados. Estas decisiones dennotan un fuerte internismo del sindico, tal como sucede en la órbita política, principalmente en el peronismo.