El gobernador bonaerense Axel Kicillof fue oficializado como nuevo presidente del Partido Justicialista (PJ) de la Provincia de Buenos Aires, cargo que asumirá el 15 de marzo próximo, tras un acuerdo de cúpula que cerró con sectores internos para evitar una interna partidaria.
La decisión partidaria se dio en un momento de fuerte tensión interna, con la dirigencia peronista intentando consolidar una alternativa política frente al avance del liberalismo de Javier Milei y en medio de la reconstrucción de la fuerza tras la derrota en algunos distritos en 2025.
En el documento oficializado por el PJ bonaerense se ratifica la postura de enfrentamiento al llamado “ajuste brutal” del gobierno nacional, y se destaca al peronismo provincial como “alternativa y esperanza” frente a las políticas de Milei, subrayando la vinculación con sectores populares y el fortalecimiento de servicios públicos como salud y educación.

Dentro de la estructura partidaria acordada, Verónica Magario ocupará la vicepresidencia primera del PJ provincial, mientras que Federico Otermín, Mariano Cascallares y otros jefes comunales completan la mesa de conducción consensuada entre diversas corrientes del peronismo.
El acuerdo no fue sencillo. Sectores del cristinismo y del espacio del propio Kicillof negociaron la distribución de cargos para contener malestares y consolidar un frente común, aunque la convivencia dentro del justicialismo bonaerense sigue mostrando disputas y prioridades diversas.
Más allá de la unidad formal, persisten tensiones en las tratativas internas con agrupaciones como La Cámpora, que varios dirigentes perciben como un factor que busca condicionar la agenda política del gobernador en el PJ provincial.

La intención de Kicillof, según dirigentes de su entorno, es transformar al PJ bonaerense en un espacio activo, abierto y formador de cuadros políticos que pueda dar herramientas discursivas y estructurales para disputar votos y propuestas más allá de Buenos Aires, potenciando la militancia con formación y afiliaciones.
Este énfasis en la formación no es casual: se da en paralelo a la estrategia del gobernador de robustecer su liderazgo nacional, con miras a 2027, potenciando recorridas federales, diálogo con gremios y referentes territoriales para consolidar una alternativa política amplia.

El cierre de listas y la oficialización de la conducción partidaria bonaerense también llegan tras meses de debate sobre la renovación interna del PJ, que había comenzado tras las elecciones legislativas de septiembre de 2025, donde el peronismo obtuvo resultados dispares frente a La Libertad Avanza.
Así, la nueva conducción del PJ bonaerense bajo Kicillof buscará articular formación política, afiliación activa y propuesta territorial para posicionarse no solo como bastión en Buenos Aires sino como plataforma de cara a la elección presidencial y legislativa de 2027, intentando consolidar una alternativa al actual Gobierno nacional.