La Reforma Laboral avanzó en el Senado nacional: qué cambios se vienen
Con 42 votos a favor y 30 en contra, la Cámara Alta argentina dio media sanción al proyecto de Modernización Laboral. Vacaciones, indemnizaciones y banco de horas, en el centro del debate que ahora pasa a Diputados.
El Senado de la Nación aprobó y otorgó media sanción este jueves por la madrugada el proyecto de Ley de Modernización Laboral enviado por el Poder Ejecutivo, con 42 votos afirmativos y 30 negativos, pasándolo para la Cámara de Diputados donde se tratará y continuará el debate en una composión más amplia y heterogénea. La sesión se extendió más de 13 horas y reflejó la fuerte polarización en torno a la iniciativa.
La votación en particular mostró consensos y disensos por capítulos, con más de 20 modificaciones introducidas al texto original para conseguir apoyos legislativos, especialmente por parte de bloques aliados al oficialismo, como el PRO, la UCR y sectores provinciales.
El presidente Javier Milei celebró la media sanción como “histórica”, destacando que la reforma busca modernizar un régimen laboral que el oficialismo considera obsoleto y limitante para la generación de empleo formal y la inversión productiva.
Entre los cambios más relevantes del proyecto aprobado en el Senado se encuentran la flexibilización en el cálculo de indemnizaciones por despido, la introducción del “banco de horas” para compensar jornadas extraordinarias, y la posibilidad de fragmentar las vacaciones por acuerdo entre partes. También se incluyen medidas para reducir la litigiosidad laboral e incentivar acuerdos entre empleadores y trabajadores.
La reforma fue debatida en medio de fuertes protestas sindicales y sociales frente al Congreso, que derivaron en enfrentamientos con la policía y momentos de violencia. Las manifestaciones fueron encabezadas por gremios como la CGT y asociaciones obreras, que consideran que el proyecto precariza derechos laborales históricos y debilita la capacidad de negociación colectiva de los sindicatos.
Desde la oposición, especialmente sectores del peronismo, se criticó duramente el proyecto, advirtiendo que lejos de “modernizar” las relaciones laborales, abre la puerta a una mayor precarización del empleo y reduce protecciones clave para los trabajadores. Senadores opositores calificaron el texto como regresivo y señalaron que afectará negativamente a la clase trabajadora.
En contraposición, sectores empresariales y parte del arco oficialista defendieron la reforma como una herramienta para combatir la informalidad, que afecta aún a casi la mitad de la fuerza laboral en Argentina, y para atraer inversiones que fomenten la creación de empleo formal, destacando que la normativa actual data de varias décadas atrás y requiere actualización.
Analistas políticos y laborales advierten que, más allá de su impacto económico inmediato, la reforma laboral constituye un hecho político trascendente que redefine el papel de los sindicatos y la estructura de las relaciones laborales en Argentina, marcando un giro en la agenda del Poder Ejecutivo.
Ahora la Cámara de Diputados será la instancia clave donde se debatirán los detalles del proyecto y donde se definirán las modificaciones finales antes de convertirse en ley. El resultado de ese debate será decisivo para la implementación de estas reformas y para medir el equilibrio de fuerzas políticas en el Congreso argentino.