Tras días de negociaciones y reuniones, todo indicaría que el gobernador Axel Kicillof aceptaría la propuesta del líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, para que sea el próximo presidente del Partido Justicialista bonaerense y es que solo faltan dos días para que cierre el plazo de presentación de candidatos, por lo que
Kicillof era impulsado por intendentes y aliados, aunque en un primer momento prefería delegar la conducción partidaria en un dirigente de su confianza. Sin embargo, ante la falta de consensos y con el objetivo de ordenar el escenario interno, el mandatario provincial aceptó encabezar el PJ bonaerense para despejar discusiones y dar vuelta la página.
La confirmación formal del acuerdo podría demorarse hasta el fin de semana. El domingo será la fecha límite para la presentación de listas en caso de que exista competencia interna.

Lo cierto es que una de las negociaciones clave para destrabar esta la llegada de Kicillof a la presidencia del PJ bonaerense es la conformación de la conformación del Consejo del partido. Son cuatro referentes por cada una de las ocho secciones electorales, más cuatro por cada una de las tres ramas (Gremial, Mujer y Juventud).
Ese es uno de los puntos más calientes toda vez que en el kicillofismo entienden que tiene que haber una preminencia de leales al gobernador en la conformación del Consejo.
Los candidatos que se barajaron
El mandato de Kirchner al frente del PJ bonaerense venció en diciembre y su continuidad ya estaba descartada. En ese contexto, el gobernador había promovido inicialmente la candidatura de la vicegobernadora Verónica Magario. No obstante, esa opción generó reparos dentro del espacio, bajo el argumento de una sobrerrepresentación de La Matanza, bajo el liderazgo del intendente Fernando Espinoza, actual titular de la Federación Argentina de Municipios.
Ante esas objeciones, también se evaluó la posibilidad de que el intendente de La Plata, Julio Alak, fuera el elegido para conducir el partido. Sin embargo, la falta de un acuerdo definitivo terminó inclinando la balanza hacia la figura del propio Kicillof, que ahora se perfila como el principal garante de la unidad del peronismo bonaerense.

Mientras continúan las negociaciones para definir el resto de los cargos partidarios, la eventual llegada del gobernador a la presidencia del PJ provincial busca cerrar filas y evitar una disputa interna que podría debilitar al espacio en un año clave para la reorganización política del peronismo en la provincia de Buenos Aires.
En síntesis, la confirmación oficial de que Kicillof será el candidato de unidad en el Partido Justicialista bonaerense pensando en las elecciones del 15 de marzo estaría al caer, aunque por estas horas todo puede pasar y un giro de 180 grados a esta posibilidad no sería nada sorpresivo.