Mientras la Intendenta Mariel Fernández está ocupada y preocupada por empoderarse en la interna del partido Justicialista, los vecinos del municipio de Moreno sobrellevan la oleada de violencia e inseguridad más intensa de los últimos años.
Además de los habituales asaltos callejeros con la modalidad motochorro, CRONOS informó en varias ocasiones sobre asaltos a comercios y robos en viviendas a las que los ladrones accedieron tras derribar las puertas con un ariete.
En la madrugada del lunes una familia sufrió un violento robo con la modalidad escruche. Alrededor de las 3, media docena de malvivientes llegaron por los techos y por la ventana de un baño de la planta superior, accedieron a una vivienda ubicada sobre la calle Ramos Mejía y sorprendieron a dos hermanas cuando descansaban.
Los sujetos sacaron de la cama a la más joven, de 19 años, la golpearon y le rompieron la boca antes de amordazarla y maniatarla con un precinto. A continuación repitieron la maniobra con la de 22 y comenzaron con las amenazas para que no se resistan, también para que indiquen donde guardaban dinero y joyas.
"No les vamos a hacer nada, somos chorros, no violines", las intentó tranquilizar el único que llevaba el rostro cubierto.
A continuación y durante casi dos horas, los ladrones recorrieron los ambientes donde desbarataron cada mueble y cajón en busca de efectivo y elementos de valor.
Durante ese tiempo les aseguraron varias veces que las habían entregado, señalaron a diferentes personas como los responsables, y que sabían que los padres estaban de vacaciones.
"El martes vuelven de San Juan", dijeron con el dato preciso y acertado.
"Nos rompieron toda la casa", le dijo la madre de las jóvenes a CRONOS.
La mujer, junto al marido y el hijo menor, interrumpieron el descanso la mañana del lunes y regresaron de inmediato a la propiedad de Moreno donde también funciona un Kiosco hace 16 años.
"El comercio está abierto las 24 horas y está separado de la casa, quisieron acceder pero una de mis hijas les dijo que a esa hora no se podía porque la empleada estaba obligada a llamar a la policía si cualquiera quería entrar", comentó Gabriela. "A pesar de ello se llevaron gran cantidad de cartones de cigarrillos que teníamos almacenados en la vivienda", añadió la propietaria.
A pesar que no accedieron al local, durante la entradera obtuvieron un suculento botín.
"De la habitación de mi hijo se llevaron dos máquinas de videos juegos y a mi marido le robaron vestimenta. También se llevaron efectivo que teníamos para pagar a proveedores; relojes costosos, anillos y algunas carteras", enumeró la mujer. "Se intentaron llevar mi moto pero no pudieron porque no tenía nafta", agregó
Además de permanecer cautivas cerca de dos horas, las chicas sufrieron pérdidas económicas personales.

A una de las jóvenes le sustrajeron un IPhone y el dinero que había atesorado para comprar un auto. A la hermana también le robaron una importante suma.
"Además quisieron robar la camioneta que estaba estacionada en el lugar pero no la pudieron poner en marcha porque tiene una falla", indicó la mujer.
Con los elementos seleccionados en su poder, los delincuentes se apoderaron del DVR donde habían quedado grabadas sus imágenes y sacaron las cámaras de vigilancia instaladas en la vivienda.
Antes de abandonar el lugar al menos en un automóvil color gris que podría haber sido un Renault Logan, los malvivientes pusieron un cuchillo en las manos de una de las chicas para que se liberen de las ataduras.
Las víctimas realizaron la denuncia policial y algunas horas después personal de la Policía científica se presentó en la casa de la calle Ramos Mejía, donde buscaron huellas y rastros que permitan identificar a los malvivientes que hasta el momento continúan prófugos.