La pintoresca localidad de Atalaya, en el partido de Magdalena de la provincia de Buenos Aires, vivió una jornada de festejos por sus 363 años de historia, con un clima ideal y una amplia participación comunitaria que reflejó el fuerte espíritu de pueblo que caracteriza a esta pequeña pero tradicional localidad ribereña. La celebración incluyó puestos gastronómicos, feria de artesanos y emprendedores, charlas y actividades culturales que convocaron tanto a vecinos como visitantes.
Atalaya, fundada en 1663 como puesto de vigilancia sobre la costa del Río de la Plata, es una de las localidades más antiguas de la Provincia de Buenos Aires y posee una rica historia que se remonta a tiempos coloniales, cuando su atalaya servía para observar el ingreso de embarcaciones e incluso fue escenario de episodios militares durante las invasiones del siglo XIX.

En el marco del aniversario, además de los clásicos puestos de comida y la feria de productores locales, el Taller Municipal de Artes Visuales “Marco Polo” presentó una exposición que puso en valor el trabajo artístico de la comunidad y sumó un fuerte componente cultural a la celebración. La actividad artística se sumó a la identidad de un pueblo que también es conocido por sus eventos populares como el carnaval y encuentros regionales durante otras épocas del año.

Durante el acto protocolar, el intendente Lisandro Hourcade y el delegado municipal Gastón Fallesen destacaron la labor de las instituciones locales y el acompañamiento del Municipio en proyectos que fortalecen la vida comunitaria, subrayando la importancia del trabajo conjunto entre el Estado local y las asociaciones intermedias. Estos vínculos son clave para sostener celebraciones tradicionales y proyectos culturales en una localidad que se enorgullece de su identidad y su historia centenaria.

Ya entrada la noche, la fiesta siguió a puro baile y música, con la presentación de Commanche, que convirtió el predio en un verdadero punto de encuentro festivo para todas las generaciones, cerrando una jornada cargada de risas, encuentro y orgullo comunitario. Este tipo de eventos posicionan a Atalaya no solo como un lugar con fuerte tradición histórica, sino también como un destino atractivo para convivencias culturales y encuentros sociales en la región.

En el corazón de Atalaya, donde su rambla sobre el río y sus calles tranquilas conforman la vida cotidiana de casi mil habitantes, este aniversario representó una oportunidad para celebrar sus raíces y proyectarse con actividades que integran historia, arte, producción y recreación, en un homenaje al pasado pero también con la vista puesta en el presente y el futuro comunitario.

