En el inicio de 2026, una encuesta nacional de la consultora Opina Argentina confirmó que el presidente Javier Milei sigue siendo la figura política con mejor imagen en el país, con alrededor de un 48% de valoración positiva entre los consultados, aunque con niveles de rechazo similares que reflejan la fuerte polarización de la sociedad. Además, la misma ubicó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, como principal referente opositor.
En ese contexto general, Kicillof resalta como el dirigente opositor con mayor imagen positiva, al superar a otras figuras del peronismo tradicional como Cristina Kirchner y Sergio Massa. El relevamiento le asigna aproximadamente 42% de valoración favorable, frente a valores inferiores para las demás referencias opositoras.
La medición, realizada entre fines de diciembre y principios de enero, incluyó más de 3.500 casos en todo el territorio nacional. Los datos muestran que Kicillof lidera en el universo opositor, aunque su imagen negativa aún supera en términos netos la positiva, algo que también ocurre con otros dirigentes fuera del oficialismo.

Mientras tanto, Milei conserva una base sólida de apoyo, con mayor respaldo entre jóvenes y ciertos segmentos urbanos, y continúa liderando el tablero político global, incluso si el clima social registra percepciones mayoritariamente negativas sobre la situación económica del país. La particularidad del estudio, radica en la ubicación geográfica de los participantes en donde un 13% pertenece a la Primera Sección Electoral, otro 13% a la Tercera Sección (Conurbano Sur), un 11% al Interior de la Provincia, un 7% a CABA y el resto a la totalidad del país.
Los resultados reflejan, además, la presencia de un grupo de electores “ni-ni”, que no se identifican ni con el oficialismo ni con la oposición, alrededor del 17%, un segmento que podría ser clave rumbo a los comicios de 2027 y que observa con atención el desempeño tanto del Gobierno como de las figuras opositoras.
En síntesis, el escenario político argentino muestra a un oficialismo manteniendo su figura central en Milei, pero con una oposición en reconfiguración en la que Kicillof capitaliza una mayor valoración relativa entre sus pares, abriendo debates internos sobre liderazgo y estrategia de cara a la amplia elección presidencial y legislativa que se avecina.