Los habitantes de la provincia de Buenos Aires, en particular del Conurbano, aseguran que están desamparados por las autoridades políticas y policiales que, señalan, no se muestran muy activos para combatir la violencia y la inseguridad.
En algunas ocasiones esta notable indefensión lleva a las víctimas, o testigos, a resistir y desafiar a delincuentes armados que en muchas ocasiones no dudan en disparar a matar.
Esta injusta y peligrosa situación ocurrió la tarde del miércoles en la zona más comercial de la localidad de Wilde, cuando un muchacho intercedió por un adulto mayor y enfrentó a dos jóvenes ladrones que lo habían encañonado para robarle el automóvil.
Todo comenzó cuando el hombre estacionó el Ford Fiesta plateado sobre la acera y frente al garaje de su vivienda unicada en la calle Mariano Moreno. A continuación, cuando descendió para abrir el portón, dos adolescentes que llegaron desde Las Flores lo abordaron con fines de robo.
Uno de los violentos le apoyó el cañón del arma en el abdomen y le exigió que le entregue las llaves del rodado, luego lo bolsiqueó para quitarle el teléfono celular y la billetera.
El delincuente le cedió las llaves al cómplice que había salido a robar en ojotas y caminó hasta la puerta del acompañante para acomodarse en el habitáculo. Cuando aguardaba que el acompañante destrabe el acceso, ocurrió lo inesperado: el empleado de una heladería que observó y comprendió lo que ocurría, se puso la "capa de superhéroe", cruzó la calle a la carrera y se abalanzó sobre el malandra que reaccionó con celeridad y corrió en dirección contraria para exhibir sus escasas agallas.
El cómplice mostró las propias cuando abandonó el automóvil y arrojó al piso las pertenencias del jubilado.
El muchacho corrió a los cobardes algunos metros pero desistió y regresó para auxiliar al vecino que resultó ileso.
