El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, repudió con firmeza la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en la que fuerzas estadounidenses capturaron al expresidente Nicolás Maduro y a su esposa en Caracas. Kicillof calificó la operación como una “grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional” y advirtió que dicho accionar representa un “precedente peligroso” para toda América Latina.
La intervención norteamericana, ordenada por el gobierno de Donald Trump, incluyó una operación a gran escala que resultó en la captura de Maduro, quien fue trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo, y ha generado una fuerte oleada de críticas internacionales por su carácter militar. Líderes de países como Brasil, México, China y Francia denunciaron la acción como una violación de la soberanía de Venezuela y exigieron el respeto al derecho internacional.
En su pronunciamiento difundido a través de redes sociales, Kicillof sostuvo que la ofensiva vulnera la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), al desconocer el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados soberanos. En ese marco, enfatizó la importancia de priorizar soluciones diplomáticas y el respeto mutuo entre naciones. Estas intervenciones del Gobernador serán recurrentes en el marco de una posible candidatura presidencial en 2027 y la agenda estará rodeada en contraposición a lo efectuado por el Presidente.
En tanto, el mandatario bonaerense también se apoyó en doctrinas históricas de la diplomacia argentina, como la Doctrina Drago y la Doctrina Calvo, que promueven la prohibición del uso de la fuerza y rechazan la injerencia extranjera en los asuntos internos de los países. Según Kicillof, estas tradiciones son pilares esenciales que deben guiar las relaciones internacionales y evitar acciones que “alteren la estabilidad regional”.
La postura de Kicillof marcó una clara diferencia con el presidente argentino Javier Milei, quien celebró públicamente la captura de Maduro y respaldó sin matices la intervención de Washington, calificando al líder venezolano como un “dictador” y defendiendo la operación como un paso necesario hacia la libertad.

Las críticas de Kicillof no quedaron exentas de respuestas políticas en el país. Funcionarios alineados con el Gobierno nacional y figuras de la oposición cuestionaron su enfoque, señalando que la situación en Venezuela, particularmente en torno a denuncias de violaciones de derechos humanos bajo el régimen chavista, complejiza cualquier llamado a la no intervención. Estas diferencias reflejan las tensiones internas argentinas sobre cómo posicionarse frente a crisis internacionales profundas.
En su cierre, el Gobernador subrayó que “los principios de defensa de la paz, de no intervención y de soberanía deben estar por encima de cualquier conveniencia económica”, frase que fue interpretada como un cuestionamiento a posibles alineamientos automáticos con políticas externas de potencias como Estados Unidos en contextos de presión financiera y política global.