miércoles 12 de agosto de 2020 - Edición Nº1413
Cronos Noticias » En Foco » 20 jul 2020 15:15

Bitácoras bonaerenses

Alberto, Kicillof y Larreta: la hora de pensar la reconstrucción pospandemia

El anuncio de la nueva Fase 3 trae nuevas aperturas para el AMBA, pero también una etapa donde se proyecta el andar sobre la “nueva normalidad”. Cómo son los planes. Qué papel juega la clase política y las internas del Frente de Todos y Juntos por el Cambio.


Por: Juan Alfaro (ALFA)

La situación se tornó insostenible, el humor social inclinó la balanza, de la mano de una crisis económica que sembró la pandemia y que aún no se sabe qué cosecha dará. La angustia de la mayor parte de la población, producto de un encierro que fue eficaz para que la curva no se dispare, pero que no para contener los daños colaterales, también hizo escuchar su voz. La cuarentena, en el AMBA (ese concepto de zona geográfica nueva que se metió de lleno en la vida cotidiana), no podía seguir con la rigidez pretendida. De he hecho, en varias ciudades del Área Metropolitana de Buenos Aires, la nueva Fase 1 que recién terminó, no se estaba cumpliendo el pie de la letra. Las necesidades económicas, el cansancio, la opción indeseada de convivir con el virus después de más de más de 120 días de aislamiento y hasta una disminución del temor al Coronavirus, presentaron una situación que derivó en la implementación de la de nueva Fase 3, con muchas más aperturas y hasta con actividades deportivas en varios distritos bonaerenses. La “nueva normalidad”.

Aún en tiempos de guerra el ser humano no dejó de intentar hacer su vida, tarde o temprano la necesidad económica o el simple agotamiento llevan a generar una “nueva normalidad” de hecho en el cotidiano. Si bien -en general- la población sabe y los gobernantes se lo recuerdan todos los días, la batalla no está ganada y el virus sigue deambulando entre nosotros. La pandemia estará muchas más semanas inundando los noticieros y los discursos políticos. Pero así como hace cuando se cumplieron ochenta días de aislamiento (allá por principios de junio) y desde Nación, Ciudad y Provincia se comenzó a hablar de la pospandemia, llegó el tiempo de comenzar a sentar las bases para la reconstrucción. Van casi siete meses de este 2020 que prometía mejores augurios de los que trajo. La contingencia impensada.

Las consecuencias económicas de la pandemia golpean a varios sectores, pero los analistas proyectan que “cuando todo esto pase”, la reconstrucción “no será nada fácil”. Esa lógica parece haber primado en las mentes de Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta, más allá de las diferencias en cuanto a la implementación de esta nueva Fase 3. Un claro ejemplo es como cambió el discurso bonaerense: hace poco más de 15 días, el gobernador y sus principales funcionarios mostraban un tono alarmista sobre el COVID-19 y el riesgo de que el sistema sanitario colapse. Esa posibilidad y el crecimiento de los casos (con picos de más de 2000 por día), llevaron a implementar la nueva Fase 1 para el AMBA. Pero así como este 2020 parece ser el año más largo de nuestras vidas, quedó lejano ese escenario y ahora, con picos que superan los 4.000 positivos por día, llegó la nueva Fase 3, sin dejar de tener la advertencia que se puede volver a retroceder de fase. Sin embargo, cambiaron los protocolos de implementación de fases y en la Provincia se dio mayor poder de decisión a los intendentes para permitir la apertura de distintos rubros. Ese fue un pedido que vario alcaldes le hicieron llegar a Kicillof, en especial el intendente de La Plata, Julio Garro. Pero de hecho, son varios los alcaldes, el menos en el Interior bonaerense, que actúan muchas veces sin consultar a Calle 6 para retroceder de fase, cerrar los ingresos a las ciudades a permitir la apertura de ciertas actividades. Las necesidades municipales.

Nadie puede asegurar hasta dónde alcanzará esta apertura que trajo la nueva Fase 3, los indicios dejan suponer que no habrá espacio para una nueva Fase 1. Un dato, para nada menor, sobre todo en el mencionado discurso bonaerense, es que por estos días Kicillof y los funcionarios provinciales hablan de la responsabilidad social para “cuidarnos entre todos” y de empoderar a la ciudadanía sobre ese denso escenario de pandemia. Pero como así, la clase política es la que ordena y genera políticas y decisiones, el tiempo de presentar ante la sociedad los planes de la pospandemia y la recuperación tiene que llegar pronto. Desde el gobierno nacional, Alberto dio indicios de comenzar a andar sobre este sendero: este domingo, anunció que tiene en mente una serie de medidas que “reactiven y pongan en marcha otra vez la economía”. Como un trazado principal, el AMBA seguirá presente en nuestra cotidianidad, porque el plan del Presidente es dividir el país en seis regiones: AMBA y las cinco que ya existen, Centro, NOA, NEA, Cuyo y Patagonia, y hacer planes específicos para potenciar las fortalezas de cada región. La relación Kicillof-Larreta, Provincia-Ciudad, seguirá marcando el ritmo de la política. En Provincia también piensan en el diseño de un plan para la pospandemia. La obra pública es un objetivo en Nación y Provincia, de hecho en la Legislatura bonaerense se dan los primeros trazos para un Plan Quinquenal que apunta, según dicen, a “transformar la infraestructura” en la Provincia. Primeros planes.

A esto hay que sumarle la inflación y la escalada de precios en general que van de la mano de crisis y la desesperación de comerciantes por recuperar ingresos. Las negociaciones de la deuda nacional y bonaerense son otro tema fundamental. En Nación anunciaron que el proyecto de Presupuesto 2020 será enviado al Congreso en septiembre (el mes clave). Seguramente en la Provincia se siga el mismo camino. La clase política también muestra que se prepara para la pospandemia. Las internas entre halcones y palomas en Juntos por el Cambio preanunciaron lo que será un tenso duelo de cara al año electoral que se viene. En el Frente de Todos, las internas también hacen lo suyo. En la semana que pasó, desde el kirchnerismo más duro cuestionaron públicamente a Alberto. En las conversaciones subterráneas trascendió un malestar de Cristina Fernández hacia algunos movimientos del Jefe de Estado y hasta cónclaves en la Quinta de Olivos, entre Máximo Kirchner y Alberto sobre ese escenario. Corren rumores de pedidos de cambio de Gabinete y hasta algunos cuestionamientos a ministros del “ala” albertista. Esta situación tendrá seguramente su correlato en el territorio bonaerense, donde por ahora las aguas están tranquilas, producto del poco movimiento que tuvo la política provincial. La pospandemia y la reconstrucción no tendrá un solo tono, eso es claro. La cuestión sanitaria, social, económica y política tendrá sus propias modificaciones sobre este escenario aún impredecible.

Por: Juan Alfaro

Fuente: ANDigital

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