7 mar 2026
En la mañana del viernes un vecino de la localidad de Villa Elisa, en la zona norte de la capital bonaerense, padeció un brutal intento de robo en la vivienda. El hombre realizaba tareas en el jardín cuando sujetos que se cubrían los rostros con capuchas y pasamontañas, ingresaron al parque por la fuerza y lo golpearon durante varios minutos para reducirlo.
Los delincuentes no eran improvisados, estaban fuertemente armados y desistieron cuando se activaron las sirenas de los sistemas de alarma.
Alrededor de las 8:15 y cuando sacó una bolsa llena de ramas y hojas, Ricardo observó sin mayor interés a un Peugeot 308 color negro que no tenía patentes y que circulaba en sentido al Camino Gral. Belgrano.
Minutos después, cuando estaba junto al cerco en la vereda, regresó el llamativo vehículo de vidrios polarizados y sospechó que los ocupantes no tenían buenas intenciones.
Ricardo intentó ingresar a la casa y cerrar el portón pero uno de los delincuentes lo alcanzó e impuso su fuerza para irrumpir en el lugar. El sujeto y el cómplice que se sumó al ataque lo amenazaron con armas de fuego, lo golpearon y con las manos enguantadas lo tomaron del cuello para reducirlo.
A pesar de estar en inferioridad numérica y padecer severos problemas de corazón, Ricardo se resistió un largo rato hasta que lo consiguieron derribar.
En ese momento uno de los violentos se dirigió hasta la puerta para llamar a dos de los tres secuaces que aguardaron junto al rodado: el delincuente presumió que la situación estaba controlada pero se equivocó.
Dentro de la vivienda estaba Andrés, el hijo de la víctima que en ese momento era sometido a otra feroz golpiza en el piso, quien activó las sirenas de la alarma particular y la vecinal al observar lo que ocurría a través de un monitor.
El estridente sonido obligó a los sujetos a desistir y escapar en el 308 a toda velocidad en dirección al Camino Centenario.
Momentos después Andrés corrió para auxiliar al padre que se quejaba y apenas se movía: el hijo estaba aterrado por la salud del hombre que tiene un marcapasos y dos stent.
Un llamado al 911 alertó a personal de la Comisarías 12da. que en pocos minutos se presentó en el lugar y desplegó un operativo para intentar detectar el 308 y aprehender a los ocupantes.
"Ricardo está bien pero fue muy golpeado y le abrieron la cabeza con culatazos", indicaron los vecinos. "Llamamos al SAME y nunca llegó la ambulancia, la policía también la solicitó pero fue el hijo quien lo traslado a una clínica para que reciba la atención que necesitaba", agregaron indignados.
En Villa Elisa, como en todas las localidades del área norte platense, lo que se respira es miedo y bronca porque "la zona está liberada", le aseguraron a este medio.
"Todos los días hay robos y en muchas ocasiones son gente desconocida que merodea la zona y se hacen pasar por vendedores. Nada los detiene, se meten en las viviendas y no los amedrenta que en ese momento haya gente", confirmaron.
"No te podes fiar de nadie, se mueven a pie o en bicicleta, en motos y en autos. Es Increíble porque pasan junto a los controles que hay en la salida de la autopista que tenemos en Villa Elisa, o por los accesos que son los caminos Belgrano y Centenario, pero la policía es ciega y no los ve, o es inoperante porque nunca sospecha de cinco tipos que viajan en un auto sin patente", describieron muy enojados.
Los propietarios afirmaron que nunca dejan las casas vacías por miedo y que en la noche los perros ladran enloquecidos por los rateros que se meten a robar las bombas centrífugas para el agua, bicicletas o ropa que encuentran colgada en un tender.
LAS MÁS LEÍDAS