jueves 18 de octubre de 2018 - Edición Nº749
Cronos Noticias » En Foco » 3 sep 2018

Bitácoras bonaerenses

La encrucijada de Vidal: Macri convertido en un salvavidas de plomo

La crisis del dólar, el ajuste, la falta de confianza en la figura presidencial y la caída permanente en las encuestas. Todo conforma un combo que afecta directamente a la figura de la Gobernadora.


Por Juan Alfaro (ALFA) | @alfajuan

Una nueva “peor semana” sacudió al gobierno de Mauricio Macri. Una “tormenta” que se transformó en tempestad, donde parece que los pilotos no pueden sortearla con éxito. Tras el jueves negro y una megadevaluación que sacudió al peso argentino y al bolsillo de todos los ciudadanos, las estanterías del Gabinete del jefe de Estado se resquebrajaron. Durante esas horas tensas se supo que desde la “mesa chica” de Cambiemos, “los mercados” y hasta el establishment del país volvieron a poner sobre la mesa un pedido de renuncia del poderoso jefe de Gabinete, Marcos Peña, y de sus vicejefes, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Al calor de la crisis, este fin de semana Macri ratificó nuevamente a Peña, aunque decidió prescindir de Quintana y Lopetegui y, además, configuró la eliminación de diez ministerios de su Gabinete, en su búsqueda voraz de demostrarle al FMI que va a seguir profundizando las requeridas políticas de ajuste. Sobre el caos desatado, en los medios periodísticos y hasta en las corporaciones mediáticas amigas del Gobierno nacional se comenzó a difundir la versión de un posible adelantamiento de las elecciones, idea que por ahora parece descartada. La “tormenta” sin control.

“Si a Mauricio le va mal, a todos nosotros le va a ir mal”, le dijo María Eugenia Vidal en confianza a un intendente de la cuarta sección electoral bonaerense, cuando le preguntó sobre una eventual candidatura a presidenta. Desde el comienzo de la crisis, a principios de mayo, la preocupación de la mandataria y su equipo fue creciendo a medida que las decisiones de la Casa Rosada seguían siendo tomadas de manera inconsulta y cerrada ante los referentes del PRO. Sin embargo, más allá de que en lo discursivo Vidal decidió apelar a la “sensibilidad” de la situación, a hablar de “crisis” y hasta a reconocer que la “pobreza creció en los últimos meses”, nunca –ni fuera de micrófono– mostró un alejamiento de la postura orgánica que profesa tener. Pero a medida que avanzan las exigencias que el FMI puso sobre la mesa, y los objetivos de Macri y Peña pasaron a ser los de lograr la reducción del déficit fiscal, el malestar en Gobernación fue creciendo. Los traspasos de Edenor, Edesur, Aysa y los subsidios al trasporte, enfrascados en la jugada de las provincias de gobernadores peronistas que le apuntaron a la provincia de Buenos Aires, pusieron a la administración bonaerense en situación de “mayor sacrificio”. Con sus propios problemas estructurales, de paritarias y sociales, la Provincia ahora piensa que el costo del ajuste podría sumar de 25 a 30 mil millones de pesos, teniendo en cuenta la quita del “Fondo Sojero” que anunció Macri. Históricamente atrapada a la suerte de Nación, este año nuevamente la provincia de Buenos Aires tiene que esperar al diseño del Presupuesto 2019 del Gobierno Nacional, para poder diagramar el propio. “No tenemos nada aún”, confiesan en los altos despachos de Calle 6 sobre la “Ley de leyes”. De hecho, la Provincia tuvo que pedir prórroga para la presentación del proyecto, que venció el 31 de agosto. Otro dato no menor es que el Gobierno bonaerense sabe que tiene que buscar que la Legislatura apruebe un nuevo endeudamiento: en un principio, el monto arranca sobre los 60 mil millones de pesos. Sucede que, este año, Vidal tenía autorización para generar deuda por esa misma cifra, pero las contingencias de la economía nacional impidieron seguir con la marcha. La Provincia pudo generar cerca del 50 por ciento de esa cifra de endeudamiento. ¿El resto? “No hay quien nos quiera prestar”, responden desde Gobernación. Dolores de cabeza para la gestión de “Mariu”.

“Creo que estamos ante una dificultad y no reconocerlo sería no entender qué es lo que le pasa a la gente”, respondió tajante Vidal ante la consulta de una radio sobre los dichos de Marcos Peña, quien horas antes expresó que “no estamos ante un fracaso económico”. Sus palabras se dispersaron con gran rapidez por todo el espectro político-periodístico. “Vidal se diferenció de Peña”, fue la conclusión general. El dato no es menor, por primera vez, la Gobernadora expuso públicamente la interna feroz que mantiene con el jefe de Gabinete de Macri. Esa pulseada, relatada en detalle en columnas anteriores, cabe recordar, tiene como protagonistas al tándem María Eugenia Vidal-Horacio Rodríguez Larreta contra Marcos Peña, con Emilio Monzó en acuerdo táctico con la Gobernadora. Los despidos de Quintana y Lopetegui ofició como un dique de contención ante los cuestionamientos hacia el ministro coordinador quien, al no contar más con dos alfiles importantes, observa cómo su poder se ve disminuido. ¿Vendrán tiempos para Cambiemos donde la política prime sobre el marketing y el estilo “new age” que Peña le imprimió con rigor hasta ahora? La respuesta aún es una incógnita, pero la presión pública y privada que ejerció la Gobernadora sobre el tablero sirvió para que el tándem Vidal-Larreta posicionase con fuerza sus apreciaciones de la crisis. La feroz interna.

Vidal sabe que se encuentra en una encrucijada difícil de evadir. Las encuestas más recientes muestran que la imagen de la Gobernadora no se recupera y la negativa sigue estando muy cerca de la positiva. Dato no menor, al calor de los temblores de fines de agosto, la desaprobación de los bonaerenses a la gestión de Vidal subió de forma preocupante. Si bien los temas domésticos, como el conflicto docente y las denuncias por “aportes truchos”, son factores que propiciaron una baja en la imagen positiva de la Gobernadora, una de las cuestiones fundamentales es la crisis económica que sufre el país, con obvias derivaciones hacia la economía de los bonaerenses. “Si cae Macri caemos todos”, fue la primera expresión de Calle 6, allá en julio, cuando los primeros números en baja llegaron al despacho del entorno de Vidal. Lo cierto es que Macri se convirtió en un salvavidas de plomo para “Mariu”, no sólo por las formas para encarar la crisis, sino porque la situación económica, como dato llamativo, está siendo trasladada a la gestión de una Gobernadora. En el pasado reciente, la lógica bonaerense era que el/la Gobernador/a tenía una posición de goce ante la situación económica de la Nación. La ecuación, según trasmitían los analistas, era que el intendente era el primer mostrador donde el vecino traslada sus quejas locales y, a nivel economía, precios y hasta seguridad, la mirada de los vecinos recaía sobre el/la Presidente/a. El/la Gobernador/a de turno, no recibía –en general– quejas sobre temas que le correspondían. Pero la suerte de Vidal fue distinta, quizá también por mostrarse excesivamente orgánica o por ser la figura más relevante de Cambiemos. A diferencia de Daniel Scioli o Felipe Solá, Vidal no estuvo enfrentada con la figura presidencial, más bien todo lo contrario. Ese dato fue tomado en cuenta por la Gobernadora y su equipo, por eso, al retomar los timbreos, Vidal decidió “provincializar” su imagen y gestión. “A mí no me eligieron para solucionar lo del dólar”, enfatizó la mandataria bonaerense en una reunión con los dirigentes “sin tierra” realizada el 1º de agosto pasado en la Gobernación. El peso del alineamiento absoluto.

Cualquier futuro político de Vidal depende de lo que suceda con Macri. En 2019, si el dólar no para de subir y la imagen del Macri sigue en caída libre, su opción de ser candidata a Presidenta o Vicepresidenta estará embarrada por esos estigmas. En caso de que el jefe de Estado –pese a todo– busque la reelección, aunque con serias chances de perder, en Calle 6 no imaginan una reelección de Vidal apacible con un/a Presidente/a de otro color político. En la intimidad, prefieren no imaginar ese escenario. En lo económico, en las encuestas, en los costos de la crisis, en las proyecciones electorales; en todo ese combo, la suerte de Vidal –por ahora– parece depender exclusivamente de la de Macri.
 

Fuente: ANDigital 

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